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Roberto Meza

Bajo crecimiento y alto IPC

Roberto Meza | Martes 13 de mayo 2014 8:05 hrs.

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El débil crecimiento de 2,8% de la economía en marzo y del primer trimestre (2,4%, el menor en dos años) había reforzado entre algunos economistas la idea que el Banco Central reduciría la Tasa de Política Monetaria (TPM) en su reunión del próximo jueves, en por lo menos 0,25%. Sin embargo, la sorpresiva alza de 0,6% del IPC de abril, que triplicó las expectativas, ha hecho variar el escenario y ahora buena parte de los analistas cree que el instituto emisor preferirá la prudencia y optará por una pausa en la trayectoria a la baja de la TPM, de manera de tener mayor certidumbre sobre si las causas de estas alzas son de coyuntura o responden a factores estructurales.

De hecho, en el Informe de Política Monetaria de marzo, las autoridades del BC habían calificado las recientes alzas como transitorias y estacionales, especialmente en materia de alimentos y energía. Pero los aumentos de abril no fueron ni por combustibles, ni por tipo de cambio, sino por factores ligados a una demanda interna que se mantiene firme, llevando la inflación subyacente a 0,8%, cifra que pone al BC en el trance previsto de apostar por seguir estimulando la actividad y evitar el impacto de la ralentización externa en el empleo o apostar por mantener el valor de la moneda, su principal misión.

Hasta antes del IPC de abril, las expectativas del mercado eran hacia una nueva baja de 25 puntos base de la TPM, pero ahora el escenario difiere, pues la dificultad para la toma de decisiones del BC no es ya sólo el IPC de 0,6%, sino la composición de los productos que están impulsando los precios y su nivel del impacto de segunda vuelta (traspaso a precios) el que se estimaba sería muy inferior (las expectativas para abril eran de IPC de 0,2%), razón por la que no se descarta que mayo también muestre precios altos, haciendo recomendable que el BC reevalúe sus próximos movimientos.

Y aunque hay economistas que estiman que el efecto de la inflación acumulada no debiera tener incidencia en la decisión de la autoridad, porque se trata de inflación pasada, la mayoría de los analistas coinciden en que la aceleración de precios de abril presiona para que el Central mantenga la tasa, especialmente porque en el primer cuatrimestre ya se acumula un IPC de 2,1% y en 12 meses (a abril) superó el techo de la banda de tolerancia, con 4,3%. Este mismo convencimiento explica porque el tipo de cambio mostró un comportamiento a la baja al cierre de la semana pasada, transándose en puntas de $ 555 comprador y $ 555,3 vendedor, lo que implica un retroceso de $ 10,2 respecto a su cierre de la semana anterior.

Más allá de las expectativas coyunturales, el Consejo del Central se enfrentará el jueves a la disyuntiva de evitar que la debilidad de la actividad se siga profundizando –lo que efectivamente restaría presiones inflacionarias para más adelante, permitiéndole bajar las tasas- o apunte a mantener el valor del peso, con el objetivo de asegurar mayor control de precios y sostener el poder adquisitivo de los sueldos, aun con menor crecimiento.

Pero aunque el Central no haga nada el jueves, los expertos creen que a mediano plazo habrá nuevas bajas de la TPM, pues la desaceleración se ha tendido a acentuar, razón por la que habría espacio para que ésta se ubique en el orden de 3,5% en algún momento de 2014. En los hechos, la tasa interna de retorno (TIR) de los papeles en UF del Banco Central (BCU) a cinco años -referencia del mercado-, bajó a 1,67% desde el 1,73%, terminando en su nivel más bajo en cinco años, desde marzo de 2009. La caída generó un alto volumen de negocios que casi duplicó el de jornadas anteriores, impulsado por compras de institucionales, especialmente AFP, que buscan asegurarse mediante renta fija contra eventuales nuevos rebrotes del IPC y/o nuevas reducciones de la tasa. Es decir, el mercado ya está integrando los nuevos escenarios probables.