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Año XII, 26 de febrero de 2020

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Activismo en Internet: ¿Es una nueva forma de movilización social?

Las páginas para recolectar firmas están dentro de los formatos para levantar causas sociales. Pero según sus usuarios, estas no serían efectivas si es que no vienen acompañadas de una estructura comunicacional y de acciones concretas para seguir dando la pelea.

Javier Muñoz Aranguiz

  Miércoles 16 de julio 2014 10:33 hrs. 

Si bien las páginas de peticiones o recolección de firmas representan una herramienta para generar cambios, su utilización aislada, no crearía el suficiente valor para generar reacciones, si no existen acciones concretas por parte de quienes las utilizan.

En el año 2007 el californiano Ben Rattray lanzó desde su propia casa la página de activismo social “Change.Org”, que hoy en día es una web para realizar peticiones por medio de la recolección de firmas. El sitio le significó a Rattray estar dentro de las 100 personas más influyentes del mundo en el ranking realizado por la revista Time en 2012 . Change.org cuenta en la actualidad con más de 70 millones de participantes.

La página es considerada un éxito pero pareciera no significar que su sola utilización sea capaz de generar cambios profundos en la sociedad. La experiencia en Chile, según cuentan quienes han utilizado el sistema de firmas, debe ir más allá, llevando la estrategia digital a acciones concretas con presencia en la calle. Las firmas, son sólo el primer paso.

El coordinador legislativo y jefe de comunicaciones digitales de la Fundación Ciudadano Inteligente, Álvaro Castañon, considera que las iniciativas a nivel global como Change, pueden significar ser un buen “semillero de activismo”.

“Pueden empezar ahí a reclutar nuevas personas que apoyen sus causas, pero eso en sí mismo no genera una vinculación, una incidencia inmediata, con  la autoridad o con los actores clave que puedan apoyar esa causa. Es un paso preliminar para después seguir trabajando en un activismo más estructurado”, aclaró.

Castañón dijo que también puede ocurrir que exista un estallido de la sociedad civil, pero que eso “no es muy frecuente”, como ha pasado con los estudiantes, que han levantado causas y las han logrado hacer visibles. Ergo lo más fácil es articularse como sociedad civil organizada y llevar las peticiones por escrito a la autoridad.

En Ciudadano Inteligente aseguran que utilizan las redes como método de retroalimentación, para obtener “feedback”. Pero también para obtener apoyo ciudadano y de otras organizaciones y así con ese poder, golpear la puerta de la autoridad y presentar las propuestas para por ejemplo, solucionar un problema de política pública.

“Nunca hemos recolectado firmas en la calle pero sí hemos buscado adherentes a nivel digital, con Google Form, Change.org o a través de plataformas que nosotros mismos desarrollamos. En el fondo son campañas que han funcionado bien, pero que son parte de un conjunto. Las redes sociales son fundamentales para nosotros”, explicó.

 

Patagonia sin Represas

Marcha de Patagonia sin Represas.

Marcha de Patagonia sin Represas.

Los grupos que organizan campañas que apuntan a un cambio, dicen que la recolección de firmas digitales puede ser útil, son más rápidas de recoger, pero que siempre va a ser necesario articular esta herramienta con otras, como redes sociales y acciones concretas.

Una de las campañas más completas y masivas que ha utilizado plataformas digitales, que efectivamente logró reunir a la ciudadanía en torno a un objetivo común es Patagonia sin Represas. Patricio Rodrigo, secretario ejecutivo de la organización, cuenta que el movimiento ha realizado campañas de firmas, tanto presenciales como digitales, pero que además se plegó a los medios tradicionales y otras formas de exposición.

“Estuvimos cerca de un año en la esquina de Huérfanos con Paso Ahumada. Ahí recolectamos cerca de 300.000 firmas de manera presencial. En materia digital, un par de veces utilizamos NRDC (National Resources Defense Council) y Avaaz. Ambas utilizan el sistema de firmas. Funcionó y en una semana conseguimos sobre las 10.000 firmas digitales, pero era algo puntual”, afirmó, aunque luego agregó que desconfía de algunas campañas de firmas, por poco serias o que están levantadas sobre rumores.

Coincide que la suma de elementos es necesaria pero que deben tener contenidos. En la etapa de contingencia, la página web de Patagonia sin Represas llegó a tener 10.000 visitas semanales y sobre 500.000 personas vinculadas en Facebook.

“A las redes sociales hay que ponerles contenido para que la información sea de fácil acceso y comprensible, con una organización que sea capaz de producir eventos y cuando hace convocatorias producir movilización”, destacó.

Entre firmas y redes

Aún más crítico del sistema de recolección de firmas, Alberto Mayol sociólogo de la Universidad de Chile explica que la firma debe tener un repertorio, una segunda jugada después de firmar porque o si no se transformará en un elemento reiterativo, y tampoco considera el sistema de firmas con fuerza suficiente si este actúa solo.

“Es cierto que hoy a través de las redes sociales tu puedes acumular una cantidad significativas de firmas, de una modo bastante más expedito, pero por lo mismo el valor de la firma se pierde y la profundidad de las causas también. Creo que al final ese mecanismo, lo único que hace es generar un debilitamiento del procesamiento de las demandas públicas. Tiene sentido para poder posicionar un tema que está afuera de agenda. Pero el problema es que tú puedes estar utilizando un recurso que pasado mañana (no exactamente) puede que ya esté saturado de utilización y por lo tanto haya perdido valor”.

Mayol apuesta a que ningún recurso que sea demasiado “transaccional”, demasiado “utilizado” va a lograr mantener su valor, al menos al mediano plazo y hace la diferencia con las “redes sociales”.

“Las redes tienen la virtud, entre comillas, de producir vinculaciones. Las firmas no. La presencia en las redes te permiten seguir jugando, más fácilmente gracias a que estas en la red.  Cuando quieres juntar firmas para algo por segunda vez, tiene menos valor”, reflexionó.

Otro ejemplo utilizado por el sociólogo fueron las marchas y tomas estudiantiles, que a su parecer, una vez que se han vuelto reiterativas, con menos criterios y sin una conceptualización que les otorgase valor, valen menos y cuesta más reunir a la gente.

A pesar de que las herramientas de cohesión de los movimientos sociales se puedan ver disminuidas, son muchas las que dependen en buena medida de estas, pero claramente en su conjunto y mucho más de las redes sociales.  Es el caso del movimiento No Más Vivisección, que se dedican a la defensa de los animales, en contra de su uso para fines experimentales (como los utilizados para testear la industria cosmética).  David Gómez, vocero de la organización dice que existe una clara preferencia.

“Tenemos una campaña de firma donde tenemos 25.000 y tanto. Las firmas son un elemento para demostrar que existe el interés y le importa el tema. Lo que viene después es elaborar propuestas, investigar. Pero si hay que elegir entre redes o firmas, nos quedamos con las redes sociales, son como la columna vertebral del sistema, es totalmente relevante, incluso hemos logrado que podamos llegar a la prensa”, declaró.

Integrantes de No Más Vivisección bloqueando la entrada del ISP.

Integrantes de No Más Vivisección bloqueando la entrada del ISP.

 

Hoy en día en Change.org, existen varias campañas relacionadas con las firmas en Chile, una de ellas, es la celebración del día del niño que está por nacer, entre otras.