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André Jouffé

Desde Magallanes: Del chihuahua-ciervo a Camila Gutiérrez

André Jouffé | Sábado 19 de julio 2014 12:55 hrs.


El hibrido es una chihuahua-ciervo, producido en laboratorio neoyorquino. En Punta Arenas existe un ejemplar y habita el Hostal Rubio. La replicante no reproduce, tiene pelo y ojos de ciervo. Su alimento es posta cocida y picada y pasto pues la clonada reúne carnívoro con un herbívoro.

Su propietaria la remite a Santiago cada tres meses pues no hay veterinario especializado en “Chile”, nombre del ejemplar. Suele ser simpática y cariñosa. Valor: un millón doscientos mil pesos.

La dueña lo facilita a niños autistas que curiosamente le hablan a “Chile” o Pía. Tiene dos nombres quizás porque reúne un par de ancestros de diferente género animal.

La llevaban al parque a comer pasto pero como los perros lo intoxicaban con su orina, le provocaba malestares estomacales. De esta manera solo ingiere buena chépica cruda.

Es beneficiada con un lavado del potito y los dientes todos los días.

Le atribuyen poderes sanatorios. La anciana que recibió a Chile/Pía sufre de cáncer al duodeno y cuando hay dolores, se cubre de la híbrido-clon-replicante-mutante y el alivio es inmediato. Puede ser sugestión pero en muchos países convierten a estas especies en casi chamanes.

Todo muy dije; me preocupa eso sí: 1) cuántos transgénicos están circulando 2) si hay humanos entre ellos y 3) si la historia de cómo hacen las hamburguesas o procesan los pollos tiene algo que ver con algo semejante y entonces sería cierto lo que se informaba sobre consumos de aves que no son tales o similares.

Concluyo finalmente que el periodismo chileno es como las flojo pues una nota sobre el hibrido arriba mencionado es un tema sin antecedentes y digno de una crónica o reportaje escrito, gráfico o fílmico.

Curiosamente “Swingers”, la obra presentada en la reciente Feria del Libro de Punta Arenas por Jaime Collyer alude a un fenómeno similar, solo que transcurre en el año 2040 y el propietario del clon al mirarse al espejo duda si acaso el mismo es auténtico o de laboratorio.

En la Feria del Libro tuvimos una masiva presentación de Camila Gutiérrez, guionista y autora de Jóvenes y Alocadas. El 80 por ciento de los presentes eran lesbianas, el restante gay. Más que convocatoria tradicional por prensa aquí fueron las redes sociales que repletaron el foyer del teatro Municipal de Punta Arenas. La mitad del tiempo escuchamos más al público y sus desahogos sobre discriminación laboral y familiar que a la propia Camila que se maneja bien en estas circunstancias menos en Coyhaique donde nadie osó asumir estar en el closet. Aclara que en casi todas las conferencias le consultan si fue amante de la directora de la película y ella contesta que dos lesbianas al trabajar juntas no necesariamente debe de levarlas a la cama.

Durante la cena clava sus ojos en un hombre y le coquetea abiertamente. Llega a tildarlo de Messi.

Creo, no me consta, que no pasó la noche en el hostal, pero sí que el Messi magallánico la fue a dejar al aeropuerto y pienso: ¿Acaso estará jugando a lesbi y en el fondo sea más heterosexual que bi? Todo es posible en un mundo donde se clonan chihuahuas con ciervos.

Coincido con otro invitado a la Feria del Libro, Juan Pablo Cárdenas Squella, que cada tirada de un diario de gran circulación es casi un bosque menos en el mundo. Por eso el libro y los diarios pasarán a leerse en pantalla antes de veinte años. Ya es un problema ecológico.

Antiguamente uno se paseaba por los barrios de las ciudades y por lo menos en cada tres cuadras había un sitio con canchita de fútbol. Las ciudades han consumido en Brasil los espacios para las “peladas” como denominan ellos las pichangas. Entonces los jóvenes se vuelcan al internet; hacen deportes sentados y en el mejor de los casos en interiores, como el futsal. Entonces Brasil ya no produce jugadores y por eso no pasó a cuartos de final. Los equipos europeos importan jugadores, forman pocos. Hay espacios aún en Argentina, Uruguay y Costa Rica, por eso no les va tan mal.

En Providencia hasta hace 35 años estaban las canchas Condorito, unas veinte de tierra formato reglamentario que reunía a centenares de equipos de fútbol los fines de semana

Casi todos los jugadores provienen ahora de regiones y escuelas de fútbol. Si la cosa sigue así, iremos de mal en peor. Racistas y todo, holandeses e ingleses y hasta alemanes, han debido integrar a africanos a sus selecciones. En Brasil la cosa es llamativa, solo un negro total en el scratch de Scolari.

Conocí el Maracaná para cien mil personas y el Nacional para 71.000. Ahora el primero hace 80 y el segundo, 50. Está bien, achicaron porque le pusieron butacas. Pero en el mundo entero los estadios son cada vez más pequeños porque la gente prefiere permanecer en casa; es más barato, seguro, te repites los goles hasta saciarte y porque ya no existen los jugadores símbolos que atraían multitudes que sólo querían verlos en vivo.

La gente en Magallanes disfruta este invierno suave; sin nieve aún. Yo les advierto: es peligroso. Con estas temperaturas, tantas lluvias y sin fríos, tendremos a la Antártica hecha croqueta y los icebergs flotando en el Estrecho en un lustro.