Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 23 de abril de 2024


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Carta abierta a los señores parlamentarios


Viernes 20 de febrero 2015 8:40 hrs.


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Como la mayoría de ustedes se encuentra en vacaciones legales, quisiera molestar su atención un momento, a propósito de los hechos que están sucediendo en nuestro país y dentro de los poderes del Estado. En mi opinión, a pesar de tener un régimen presidencialista, ustedes han tenido una actitud vergonzosa frente a la legalidad incumplida por parte del Poder Ejecutivo al no acatar un fallo del Máximo Tribunal de la República.

Ha quedado en evidencia que no todos ustedes se han tomado las vacaciones, pues he visto a varios defendiendo lo indefendible. A otros se les ha visto tratando a un primer mandatario de “matón de barrio” para, como se dice en jerga futbolera, tirar la pelota para el córner, sin entender que lo que ha declarado Evo Morales respecto de Salvador Allende representa el sentir del 90% de los chilenos. Al otro 10% no nos cabe absolutamente ninguna duda esa afirmación personal del Presidente Morales, de que quienes lo han criticado, en particular respecto de su dirigencia y poderes, no son verdaderos socialistas.

Por otro lado, absolutamente amarilla y tendenciosa ha sido la actitud de una minoría de parlamentarios que entregaron su opinión respecto del vergonzoso episodio que afecta al Ejecutivo del Estado de Chile, protagonizado por la nuera de la Presidenta, que tiene como resultado que el Ejecutivo y su gobierno no hagan cumplir una orden de la Corte Suprema de Chile.

El país, bueno, digamos un treinta y tantos por ciento de los chilenos, NO los eligió para que terminaran siendo trabajadores de las empresas que depredan y contaminan, que tienen a los hijos de los iquiqueños y de los antofagastinos envenenados con plomo y arsénico en la sangre, y menos para que algunos de ustedes se acusen de ladrones si, al final, son ustedes mismos los que aprueban las leyes. Ustedes son cómplices de esta vergüenza internacional, donde el Poder Legislativo del Estado de Chile está siendo investigado a lo menos por tráfico de influencias y, probablemente también, lavado de dinero.

Lo anteriormente descrito es uno de los motivos que tiene a la gente, a los ciudadanos de este país, en suma el pueblo, nuestras naciones, los que hacen que este país ande, o flote, los que les pagan sus sueldos -que, digámoslo, son los más altos de América- hastiados de tanta inmundicia y pestilencia en la política, y de todo lo que ustedes hacen. Me imagino que debe haber algo superior, por ejemplo la decencia, la palabra, la honestidad, defender por sobre todo la libertad, ser justo, en suma, defender los valores y no transformarse en facilitadores de escándalos, de delitos, de que nunca se encuentran culpables y, si los hay, terminan pagando las lauchas y no el gato que se robó el queso.

Cuando los más activos actores sociales han planteado la necesidad de refundar la República, es justamente por esto: es porque las leyes y la Constitución que nos rigen han secado ríos y esteros en pro del crecimiento y el desarrollo; han depredado más de dos tercios de las especies marinas; han terminado con más del 60% de nuestros recursos naturales en manos de trasnacionales, careciendo de legislación que obligue a la sustentabilidad.

Cuánto nos gustaría que apareciera otra Lucila, otro Neftalí, que sigamos siendo conocidos en el mundo por nuestra poesía y por atrevernos a través de las urnas a ver si la democracia de la empanada y el vino tinto funciona; que nuestros jóvenes pudieran mostrar al mundo y al país que tanto aquellos que han tenido todo como aquellos que vienen de lo más profundo de nuestro pueblo nos pueden dar alegrías en el deporte. Nos gustaría que todos los niños, niñas y jóvenes pudiesen tener las mismas oportunidades y asegurarles que podrán ser lo que quieran, para que nos enorgullezcan en el futuro y seamos reconocidos en el mundo por las habilidades que cultivamos, la poesía, las palabras, el verbo, las ciencias, las artes, la arquitectura, por lo justos que somos y no por los escándalos de prevaricación, tráfico de influencias, sobornos de parte de los poderes del Estado y de quienes han sido elegidos por la ciudadanía.

Lo que uno les quiere preguntar es si acaso no sienten que han traicionado a la gente, usándola como ganado productor de dinero y poder para el beneficio de empresas multinacionales, todas depredadoras y contaminadoras, para hacer más ricos a unos pocos connacionales que precisamente han optado también por ser corruptores y no respetar o derechamente violar las leyes que ustedes aprueban. ¿No encuentran que la remoción de los fiscales en la investigación del denominado “Caso Penta” es impresentable? Aunque esta sea una decisión del Ejecutivo, alguna opinión tendrán.

Para no aburrirlos, quisiera pedirles simplemente que asuman que hay cosas elementales que se deben cambiar, incluyéndolos a ustedes, partiendo por la Constitución del 80, aquella que ha terminado por enviciarlos y por convencer a la gente que los políticos son, esencialmente, una manga de ladrones. Y cómo no si, según nuestros socios internacionales y sus estudios, somos el país con mayor desigualdad, donde los más ricos son más ricos que antes y los más pobres lo siguen siendo; si la gente en la calle dice que ustedes se suben el sueldo en millones y que se pasan más de seis meses discutiendo si subirles o no de 6 a 12 mil pesos más al mes a los asalariados. ¿Entienden ahora por qué la gente está convencida de que ustedes trabajan para las trasnacionales y para los ricachones como los Luksic, los Larraín y los Chadwick?

Para ser justo, reconozco que hay excepciones, pero son re pocas.

Fraternalmente,

Jorge Bustos

El contenido vertido en esta Carta al director es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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