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Año XII, 5 de agosto de 2020

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Clima: Una espada de Damocles

Enrique Salas Cartas al Director |

  Sábado 12 de diciembre 2015 15:54 hrs. 




Sr Director:
Acerca de la Conferencia del cambio climático, y las repercusiones, en la vida de los chilenos. No se puede decir que los chilenos no somos sensibles a los temas de medio ambiente, ha quedado demostrado por grandes movilizaciones en su favor, pero que en el caso de los cambios del clima, las decisiones tomadas en la conferencia de París, literalmente nos cogerán en la cama.
Pues las indicaciones señaladas en el acuerdo tendrán ineludible transcendencia en la vida política y la convivencia de los chilenos con el estado y el mundo privado, sobre todo de las finanzas.
La temperatura global promedio, ha aumentado 2 grados celsius. Las consecuencias de esto son y seguirán siendo catastróficas, en particular para los países pobres, e islas. De aumentar 2 grados más, la catástrofe sería ( será ) total.
Durante décadas los países que mayores daños han causado durante los últimos cien años, se habían negado sistemáticamente a negociar soluciones en conferencias, como las de Kioto y Copenhagen.
Hasta ahora, el fracaso de estas era de total frustración, y se empezó a compenetrar la idea del caos, que compromete nuestra existencia en el planeta.
Esta vez, la idea ya se hizo transversal desde Obama, Putin Cameron, Hollande y todo el resto de los países que participan en la conferencia. Tres grados más del calentamiento del planeta es impensable, no resiste los embates naturales que se producirían, amenazando la existencia de muchos países.
Se parte desde la base que cada individuo produce 9 ton de CO2 al año. En el caso chileno sería 170 millones de toneladas que habría que reducir al año. Las metas fijadas en principio son  la total eliminación de energía fósil el año 2050. Se entiende que todo el transporte deberá funcionar con otros medios que no sean petróleo.
Las obras de infraestructuras a implementar para este propósito serán gigantescas, en cuanto a fuentes de energía renovables, extracción de la polución CO2 de la atmósfera de todo el planeta, nosotros haciéndonos cargo de la nuestra. Se calcula que efectuando medidas de este tipo, o sea gastos de infraestructura que  permitirían lograr esta meta, implicaría hasta el 2050, que se triplica el valor de la energía. Por ejemplo, si ahora el viajar cuesta 100 pesos, con el nuevo acuerdo costaría 300 pesos en forma de impuestos para financiar la infraestructura necesaria.
Este es un acuerdo mundial avalado por los líderes nombrados. Aquí no podría aparecer la cocineria DC o un B. Fontaine a negociar algún tipo de exención. Todos deben pagar.
Es de temer que en Chile, que es el país más privatizado del mundo se den situaciones inéditas como la que nombré, eso estaría por verse.
Aparte del transporte, el acuerdo comprende los procesos de producción de alimentos como la carne y sus derivados. O sea todos los procesos de producción que producen CO2, metano, butano, y otros gases anexos. Así es de grave la situación, solo que a juzgar por el casi inexistente cubrimiento de este evento en París por Chile, no hemos tomado conciencia del problema que pende sobre nuestras cabezas como una espada de Damocles.