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Vuelo Low Cost, ¿A costa de qué?


Martes 5 de abril 2016 14:42 hrs.


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Llegó la ola de bajar los costos aéreos lo cual se traduce en despidos masivos.

LAN anuncia reducir la cantidad de alimentos en sus trayectos internacionales y quizás sumarse al cobro de insumos a bordo.

En Ryan Air, línea chárter europea, la tripulación vende de todo, hasta números del loto y reserva de transfers. El personal luce uniformes fuera de talla, heredados de sus antecesores y lo maletines con ruedas en mal estado. Lo mismo vemos en Sky.

Un avión tiene cuatro puertas que cuidar; la delantera para embarque y desembarque, la trasera para cargar los alimentos y enseres y las dos de emergencia. Con seis tripulantes a cargo de la venta de bebidas, café y sándwiches, ¿Quién se preocupa de las puertas?

Anuncian tarifas diferidas para las primeras filas y los asientos junto a la salida de emergencia, pero no indican que niños, adultos mayores y discapacitados a menudo son trasladados a otras filas pues no son capaces de maniobrar las puertas en caso de necesidad.

En Sky han despedido a quinientas personas y la sucesión Paulmann ha anunciado la de otro medio millar para dejar a cien personas por aparato, pues tiene quince en total. Además, las ciudades poco rentables como La Serena, no tendrán oficina y los viajeros deberán adquirir sus tickets por internet.

Cuando se habla de cien personas por aparato, esto incluye no sólo el personal de a bordo, sino que el de tierra ya sea las agencias o aeropuertos.

Pamela del Air, ex gerenta de Sky en Concepción, señalaba que la Dirección de Aeronáutica a menudo hacía la vista gorda con LAN. Las trabas impuestas para nuevas frecuencias de la competencia de la entonces línea de Piñera eran escandalosas.

Las compañías aseguran que el low cost no afectará el tema de mantenimiento. Pero uno se pregunta cómo la tripulación que antes se limitaba a repartir las cajitas felices o bandejas, va a disponer de tiempo en trayectos cortos de ofrecer, vender y dar vuelto u operar la tarjeta de crédito cuyo proceso en el aire es más lento.

Asimismo, la tripulación está obligada a los protocolos de despegue y aterrizaje, es decir instruir a los pasajeros ante estas dos maniobras. Como si fuera poco, a repartir audífonos, recoger los desechos durante el descenso y luego vigilar que en la cabina todos estén sentados en ángulo noventa grados, con las bandejas en posición vertical y con los cinturones de seguridad ajustados.

Nadie se preocupa en qué instante descansa la tripulación, con escalas de veinticinco minutos incluyendo los puntos de destino; tampoco si ciertas compañías continúan con el sistema de pagar por hora volada al personal a honorarios una vez que se cierra la puerta del avión, sin contar las dos horas previas y posteriores que invierte el personal en concurrir al aeropuerto, estar en la nave con anticipación y luego, el regreso a casa.

Los low cost tienen un precio humano considerable, agravados por el vendaval de despidos en cierne.