Diario y Radio U Chile

Año XI, 12 de diciembre de 2019

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Valparaíso, una triste historia

Silvana Di Monte Cartas al Director |

  Miércoles 25 de mayo 2016 12:07 hrs. 

Los últimos acontecimientos del 21 de mayo  más allá de los encapuchados y  la lamentable muerte de un buen hombre inocente, Eduardo Lara,  inocente y ajeno a todo lo que sucedía en las calles de Valparaiso. La única ciudad del país que la Unesco nombró en 2003 Patrimonio de la Humanidad1.

¿Hasta cuándo? Dicen los porteños. Esta pregunta no sólo la hacen los porteños. Es recurrente ver encapuchados y jóvenes que destruyen negocios comerciales, edificios patrimoniales y bienes públicos también en Santiago y en otras ciudades del país.

Carabineros si ponen mano dura, se les critica e incluso se da de baja al funcionario que tuvo la mala suerte de aplicar el orden. De lo contrario, si no aplican el orden  también se les critica. No estamos en dictadura y todos tenemos el derecho de protestar de reclamar por lo que nos parece injusto o queremos que sea mejor. Sin embargo, ninguno de los últimos gobiernos  se  ha preocupado ni se ha  interesado para que este derecho se practique como corresponde en un país democrático.

Los ciudadanos chilenos somos libres, hemos vivido historias dolorosas y ver nuestras ciudades convertidas en campo de batalla me parece a lo menos una visión triste que Chile y sus ciudadanos no nos merecemos.

No sé quiénes son los encapuchados, si son jóvenes violentos que les interesa hacer daño, si son jóvenes que están aburridos y no tienen nada mejor que hacer que agredir, si son jóvenes con  ideas políticas contrarias al gobierno actual, sean de extrema izquierda o de extrema derecha, si alguien les paga para que destruyan la ciudad con resultados de muerte en este caso.  Pero nada justifica lo que se vio este 21 de mayo en Valparaiso.  El primer puerto de Chile, una ciudad patrimonial, pero una ciudad que siempre debe llorar y lamentar.

Nada más que caminar por Valparaiso, recorrer sus cerros, con sus casas  suspendidas de  las laderas, entrar en sus cafés y bares se siente el pasar de los años. El abandono que vivió la ciudad durante muchos años fue haciendo de Valparaiso incluso una ciudad peligrosa donde  la pobreza, la delincuencia y la prostitución se podían palpar y oler. “Valparaiso mi amor”  una película de Aldo Francia de 1969  refleja esa realidad. Tal vez la preocupación de los últimos años por embellecer la ciudad y hacerla atractiva para el turista no ha logrado los efectos en la población.  El  gran esfuerzo de los diferentes alcaldes, intendentes, autoridades   que han pintado,  arreglado  antiguas casas y rescatado edificios abandonados no ha ido de la mano con la posibilidad de mejorar la condición de abandono de la gente porteña. Tal vez la educación, las oportunidades de trabajo, las desigualdades se hacen notar en estas manifestaciones que a nadie benefician. La imagen del edificio incendiado, recientemente restaurado  y que  la ignorancia destruyó nos habla del poco amor que sienten los jóvenes por su ciudad. Esta  es una tarea pendiente, un largo trabajo, sin duda arduo y difícil, un trabajo que se debe hacer desde los primeros años de escolaridad. Trasmitir el respeto y el cuidado a los bienes y al patrimonio es tarea de todos, de las autoridades, de  los educadores y de los propios habitantes del lugar. Rapa Nui es un ejemplo de este aprendizaje. Súbase a un Moai, cambie una sola piedra de lugar, inmediatamente un Rapa Nui le llama la atención.  Tomo esta oportunidad y hago un llamado a todos los padres, educadores, personas ligadas a la cultura que inculquemos el amor a nuestro pasado, a nuestra historia, a nuestro patrimonio material o inmaterial, a nuestra gastronomía. Trabajemos de verdad por un Chile mejor, potenciando el diálogo y la participación libre.

1El Área Histórica de la Ciudad Puerto de Valparaíso (Chile) fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial en 2003 (27COM 8C.41) bajo el criterio cultural (iii): “Valparaíso es un testimonio excepcional de la fase temprana de globalización, a fines del siglo XIX, cuando se convirtió en el puerto comercial líder de las rutas marítimas de la costa del Pacífico de Sudamérica.