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Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Las Nuevas Tecnologías y las reformas Educacional y Laboral

La transformación digital que vivimos puede, pues, ser comparada con la transición desde la sociedad agraria a la industrial, dicen expertos de Pioneer en un reciente informe sobre “Invertir en un mundo disruptivo”. Allí recuerdan que la economía mundial atraviesa un momento donde la mayor parte de los países están sobre endeudados y en el que las soluciones para reducir la carga son aumentar el ritmo de crecimiento y reducir el monto de la deuda respecto del PIB o generar inflación. Pero muchas de las innovaciones son contra inflacionarias y más bien han tendido a hacer caer los precios.

Roberto Meza

  Lunes 22 de agosto 2016 18:09 hrs. 
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El Foro Económico Mundial publicó recientemente un estudio sobre el impacto que las nuevas tecnologías tendrán en el mercado laboral. Los cambios introducidos por los avances científicos y técnicos provocan que las especialidades actualmente más demandadas, no existieran hace diez años.

Los expertos del Foro advierten que “alrededor del 65 por ciento de los niños que está hoy en la escuela terminarán dedicándose a disciplinas que ni siquiera imaginan”, y que entre 2015 y 2020 se esfumarán más de 10 millones de puestos de trabajo a nivel mundial, especialmente en labores de oficina y administrativas, mientras que la fuerza laboral se incrementará en dos millones de empleos en áreas relacionadas con la informática, matemáticas, diseño e ingeniería.

El impacto de estas nuevas tecnologías está cambiando las reglas de juego en múltiples ámbitos. La robotización, big data, smartphones, las fintech (financieras tecnológicas), nuevos materiales, Internet, secuenciación del genoma humano, los bitcoin, energías alternativas no contaminantes, plataformas digitales de intercambio entre particulares, están provocando la transformación de muchas industrias y las relaciones entre personas, enfrentadas a nuevos competidores digitales.

Guillermo Padilla, socio responsable de Management Consulting en KPMG, estima en una nota de El País que esta nueva revolución se caracteriza “por la conectividad de los dispositivos, las comunicaciones móviles, redes sociales e inteligencia artificial. Se trata de una época en la que las barreras entre mundo físico y digital son confusas y el consumidor está siempre conectado”.

Es decir, se trata de una revolución principalmente en el ámbito de la información, donde los datos son el ingrediente esencial de las empresas, las personas y una economía en la que dichos avances se democratizan rápida y globalmente, desplazando el eje del sistema desde la oferta a la demanda, al tiempo que con el cambio cultural se abandona la idea que la mejor forma de mostrar estatus es la posesión material, hechos que hacen indescifrable quién ganará en cada área, con qué tecnologías y qué avances.

Por de pronto, las NTIC’s posibilitan plataformas digitales que contactan a los consumidores entre sí, generando una economía colaborativa que, según expertos de PwC, pasarán de ingresos globales del orden de 15 mil millones de dólares anuales, a los 335 mil millones de dólares en diez años más.

Estudios recientes indican que el 72 por ciento de los CEO’s a nivel mundial estiman que los próximos tres años traerán consigo cambios cuyo impacto será más decisivo para la empresa que los de los últimos 50 años anteriores. Y están preocupados por el hecho de tener que asumir temas sobre los que tienen poca experiencia, como el ajuste digital de la compañía o la adecuación de sus negocios a los nuevos gustos de los consumidores. De allí el creciente foco en el cliente, el uso de sistemas de análisis big data, tecnología cognitiva, CRM, lealtad de los consumidores y ciberseguridad.

Esta desintermediación e intercambio directo entre consumidores de bienes y servicios ya ha puesto en tensión a empresas tradicionales en sectores como el turismo, transporte, ocio, las finanzas o la música. La base Airbnb oferta tres veces más camas que el mayor de los grupos hoteleros del mundo y Uber se ha convertido, en cinco años, en la mayor red de transporte del orbe. Por eso, la economía colaborativa recibe más financiamiento que otras actividades y desde 2009 ha captado más de 23 mil millones de dólares, mientras que el llamado crowdfunding moverá 90 mil millones de dólares en 2020, según el Banco Mundial.

De otro lado, la inversión en nuevas tecnologías vinculadas con el sector financiero ha pasado de mil 800 millones de dólares en 2010 a 19 mil millones de dólares el año pasado. Kathleen Boyle, analista del Citi advierte que “aunque las compañías fintech tienen ventaja en innovación, los bancos tradicionales aún tienen a su favor su escala. Sin embargo, dado el crecimiento de la inversión en fintech, esta situación no continuará por mucho tiempo”.

El automovilístico es otro sector impactado por los avances. Barclays calcula que la demanda de coches podría caer hasta 40 por ciento a medio plazo debido al uso colaborativo de los vehículos y la conducción automática.

La longevidad media de las empresas, en tanto, se ha reducido a un tercio en los últimos 50 años, a raíz del acortamiento en los ciclos de innovación que obligan a una enorme flexibilidad para mantener el liderazgo. La reacción clásica ha sido, hasta ahora, la compra de la competencia innovadora o la petición de normativas legales restrictivas. Pero los expertos creen imposible tapar el sol con un dedo: comprar una empresa no vale de nada en sí mismo, pues lo que tiene efectos es lo que viene luego. “La clave es cambiar la cultura interna y generar un entorno donde el talento pueda emerger”, afirma Carlos Emilio Gómez, directivo de Waze Europe, compañía de Google.

La transformación digital que vivimos puede, pues, ser comparada con la transición desde la sociedad agraria a la industrial, dicen expertos de Pioneer en un reciente informe sobre “Invertir en un mundo disruptivo”. Allí recuerdan que la economía mundial atraviesa un momento donde la mayor parte de los países están sobre endeudados y en el que las soluciones para reducir la carga son aumentar el ritmo de crecimiento y reducir el monto de la deuda respecto del PIB o generar inflación. Pero muchas de las innovaciones son contra inflacionarias y más bien han tendido a hacer caer los precios.

La actual revolución de las NTIC’s es un cambio cualitativo que, inevitablemente, producirá efectos en cada sector industrial, conforme sus tecnologías se impongan y se adopten, como ya lo han hecho en múltiples áreas. El ajuste ocurrirá al mismo tiempo que, en las economías avanzadas o medias, miles de personas enfrenten pérdida del puesto o de calidad del empleo y, por consiguiente, más desigualdades. Un proceso efervescente, nada fácil de resolver para las respectivas elites políticas y de poder.

El empleo es, en efecto, de las variables donde más se sentirán los resultados de los avances, porque si bien la innovación demandará profesionales en nuevos campos, la robotización o la inteligencia artificial tendrán un impacto inevitable en las industrias más intensivas en mano de obra, como ya se observa en la minería, el agro y la construcción.

Como corolario, los expertos advierten contra reacciones como las de los “luditas” del siglo XIX contra las máquinas, pues la tecnología es motor del crecimiento y, en términos de empleo, la innovación no debería concebirse como amenaza. Si bien en ciertas áreas las nuevas herramientas digitales suplantarán los trabajos más mecánicos, dicha evolución hará necesarios otros perfiles profesionales con nuevas cualificaciones. ¿Estaremos haciendo las reforma educacional y laboral con tales perspectivas en la mira?