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Año XIV, 2 de diciembre de 2022

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1 de noviembre en el Cementerio General: Entre rituales, tradiciones e intercambio cultural

Cada año, miles de personas visitan en masa a sus seres queridos en el Día de todos los santos. Desde 2013 se han incorporado nuevos ritos como la festividad del Día de Muertos, una celebración importada por la comunidad mexicana residente en Chile y que ha llenado de colores y adornos el gris habitual de la necrópolis.

Yasna Mussa

  Lunes 31 de octubre 2016 17:51 hrs. 
cementerio

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En este jueves en el Cementerio General de Santiago, en la comuna de Recoleta, hay más movimiento de lo habitual. En la entrada principal, por avenida La Paz, se acomodan algunas carrozas fúnebres y un grupo de bomberos arma fila para rendir honores a uno de los suyos.

Al otro lado del hall principal, un grupo de estudiantes se prepara para una visita guiada que les mostrará los sitios históricos y patrimoniales del cementerio. Es la rutina que se vive en esta necrópolis, en medio de los preparativos para recibir un fin de semana largo que incluye la conmemoración del día de todos los santos, que según la tradición cristiana tiene lugar el primero de noviembre, día en que se celebra de manera solemne a aquellos difuntos que superaron el purgatorio y gozan de la vida eterna.

“Para el primero de noviembre nosotros tenemos en concreto, tanto actividades recreativas, culturales, así como también lo que se ha preparado como medidas para recibir a los visitantes, como contactar a Carabineros, ambulancias de la municipalidad, a la guardia civil y también a la Cruz Roja, en caso de que tengamos un día caluroso y así poder asistir a las personas que tengan algún inconveniente”, explica Roberto Lazcano, coordinador de visitas educativas del cementerio.

Celebración a la vida

Rodeados de mausoleos, grutas y lápidas, parece el lugar inequívoco para hablar de la muerte. Un tema que la mayoría prefiere esquivar y que para muchos parece un tabú. Sin embargo, desde hace 4 años que la comunidad de mexicanos residentes en Chile ha decidido compartir su manera de enfrentar el fin de la vida con su tradicional Día de Muertos, una colorida celebración que data desde la época prehispánica, cuando los indígenas le rendían culto a la muerte, considerada como una dualidad de vida y parte del ciclo de la naturaleza.

La Asociación de Mexicanos en Chile (Amech), es la encargada de organizar el Día de Muertos que se realizará este martes 1 de noviembre desde las 17 horas. “La génesis de la propia asociación es mantener vigente la cultura y la tradición de México. Tratamos de hacer eventos que para los mexicanos son los más representativos y uno de ellos lógicamente es el Día de Muertos. México tiene esta celebración con gran arraigo y tradición y esa fue la motivación inicial de ir a un centro que en este caso es el Cementerio General y la verdad es que tuvimos muy buena acogida por parte de la administración”, dice Job López, presidente de Amech.

Pero la reacción de los chilenos no ha sido tan acogedora desde un comienzo. López nos cuenta que ha sido más bien un proceso lento para acercarse y descubrir esta tradición mexicana.

“Es la cuarta oportunidad en que lo celebramos en Chile y ha ido progresando. Al principio yo creo que fue un tanto chocante para la comunidad chilena porque lógicamente la muerte es tratada desde una perspectiva distinta, mucho más intocable o tabú, entonces son temas que no le gusta tratar mientras que en México por un tema de cultura y arraigo histórico, se ha banalizado, pero con un sentido festivo. Es una celebración a la vida, es decir, el reconocimiento a la muerte”, subraya López.

De la misma manera que se celebra en el país de origen, el Día de Muertos contará con adornos y ofrendas de flores, altares, alimentos, fotografías, el tradicional pan de muertos y objetos personales del difunto al que se le rinde tributo. Este año será el poeta Gonzalo Rojas, elegido por la editorial Fondo de Cultura Económica de México que participará de la actividad, junto al embajador y otras personalidades. Una manera más colorida y festiva de recordar a los seres queridos que contrasta con nuestro rito más gris y sobrio.

El crematorio

Pero no todo es celebración. Al otro extremo de la entrada principal se encuentra el crematorio, el más antiguo de Chile, inaugurado en 1965. 50 años después, esta calurosa tarde de octubre se realiza una misa católica a la que asisten unas 30 personas. Antes de pasar al crematorio, el cura dedica unas palabras a la memoria de Juan Ernesto. Los familiares dicen que una vez que les entreguen las cenizas las llevaran con ellos hasta la casa del hijo mayor del difunto. Esta práctica, bastante habitual entre quienes deciden cremar los restos de sus seres queridos, ha sido prohibida a través de un decreto emitido por el Vaticano y que se dio a conocer esta semana. En él, la iglesia católica señala que prohíbe a sus fieles esparcir las cenizas de los difuntos, dividirlas entre los familiares o que sean conservadas en casa.

El documento, aprobado por el papa Francisco el pasado 18 de marzo, dice que la iglesia acepta la cremación pero que prohíbe esos puntos para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista.

Roberto Lazcano coordinador de visitas educativas del cementerio, nos cuenta cómo funciona el crematorio: “Al mes hay alrededor de 70 cremaciones en nuestros dos crematorios. Aparte de eso, nosotros brindamos la posibilidad de que puedan sepultar las cenizas en un patio jardín del crematorio una vez que se hace el rito de la cremación y además se ofrece la disposición para que las personas puedan sepultar las cenizas en el mausoleo. También si quieren traer cenizas de otro cementerio a un mausoleo familiar, así como también disponemos de nichos para que las familias puedan sepultar sus cenizas juntas”.

Por el momento, el cementerio no ha decidido su postura oficial o las medidas que tomará frente al nuevo decreto aprobado por el Papa. Mientras, las cremaciones y rituales continúan. Afuera, en el frontis, Wilson, un vendedor de flores comenta cómo percibe bajo quitasoles y rodeado de pétalos, este 1 de noviembre. “En realidad es un poco penoso pero a la vez se aprende a valorar a las personas que se han ido y así se incentiva un poquito más con sus seres queridos”, dice Wilson mientras arregla un ramo de claveles.

Como toda fecha destacada en el calendario, el Día de Todos los Santos es también una oportunidad comercial para quienes proveen las flores que por uno u otro motivos son las elegidas para recordar a los extintos, los que adelantaron en ese viaje sin retorno que es la muerte.

“Los arreglos florales, los ramitos, surtidos de flores. La gente prefiere los claveles, las rosas, los arreglos florales con lirios”, enumera Wilson, mientras observa una caravana fúnebre que se acerca a la entrada principal del cementerio.

El Cementerio General abrirá sus puertas este sábado, domingo y lunes de 7:00 a 19:30 horas, mientras que el martes 1 de noviembre de 7:30 a 19:00 horas, Ese día se realizará la ruta recreada a las 11:00 horas, una misa católica al medio día y el día de muertos mexicano a las 17:00 horas. Diversas maneras de llegar a lo mismo: una conexión con lo inmaterial, un consuelo a la añoranza, un paso más en ese puente que une a  la vida y la muerte.

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