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Año X, 14 de diciembre de 2018

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La monogamia en los tiempos de la crisis del matrimonio

¿Es la monogamia una construcción social o un comportamiento natural en el ser humano? ¿Está en crisis? ¿Con qué ojos miramos las alternativas a esta forma de relacionarnos afectiva y sexualmente? En medio de la crisis de la institución del matrimonio, el compromiso adquiere nuevas connotaciones.

Martín Espinoza C

  Domingo 12 de agosto 2018 14:50 hrs. 
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Los compromisos de pareja en Chile han ido mutando. La institución del matrimonio ya no es lo que era y las cifras así también lo señalan. Si en 1990 en Chile se contraían más de 100 mil matrimonios al año, hoy esa cifra supera escasamente los 60 mil. A pesar de que sigue siendo una cifra significativa, lo que más llama la atención es su proporción en comparación a los divorcios.

Desde la promulgación de la Nueva Ley de Matrimonio Civil en Chile (19.947), que data de 2004 y que permite el divorcio, las separaciones sufrieron un alza progresiva entre 2005 y 2009, pasando de los 1.191, en 2005, hasta los 53.555 en 2009. Desde ese año los números de divorcio han mantenido cierta estabilidad, oscilando entre los 44 mil (2015) y los 51 mil (2010).

Por otro lado, en la última década el número de divorcios en matrimonios que han durado 5 años o menos aumentaron en un 525%, pasando de ser 578 en 2006 a 3.035 en 2016.

Todos estos datos permiten poner sobre la mesa una serie de preguntas que cuestionan tradiciones y convenciones sociales ¿Está la institución del matrimonio en crisis? ¿Qué factores inciden en el alza de los divorcios? ¿Podría tener que ver con la dinámica monógama que se ha instalado como parte del sentido común?

Cristopher Ryan, doctor en psicología de la Universidad de Saybrook, Estados Unidos, ha realizado diferentes investigaciones que indagan en las raíces prehistóricas de la sexualidad humana. En una charla TED en la que explica sus conclusiones, señala que “nuestra sexualidad evolucionada está en conflicto directo con muchos aspectos del mundo moderno. Las contradicciones entre lo que debemos sentir y lo que realmente sentimos generan un enorme sufrimiento innecesario. Espero que una comprensión más precisa y actualizada de la sexualidad nos lleve a tener una mayor tolerancia con nosotros mismos, mayor respeto por las relaciones no convencionales, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o las uniones poliamorosas y que finalmente descartemos la idea de que los hombres tienen el derecho innato e instintivo a vigilar y controlar el comportamiento sexual de las mujeres”.

El académico además explica que es la intolerancia contra la que se rebela. “A lo que yo me opongo es a la vergüenza asociada a los deseos. Es la idea de que si amas a tu esposo o esposa, pero sientes atracción hacia otra persona, hay algo malo en ti, algo anda mal en tu matrimonio, hay algo malo en tu pareja. Creo que muchas familias se fracturan por expectativas poco realistas que se basan en esta falsa visión de la sexualidad humana. Eso es lo que estoy tratando de abordar”.

Valeria Rosales es psicóloga- sexóloga- de Sexología Chile. Según explicó a este medio, “al vivir solamente con una pareja, y si la pareja no sabe cómo re-encantar, cómo mantener el deseo sexual, generalmente se va apagando la llama y por eso hay muchas parejas que buscan algo más. Hay autores que señalan que vivir con la pareja baja tu nivel de satisfacción sexual, pero eso tiene que ver con que la gente no sabe cómo mantener el deseo sexual, no sabe reactivar el erotismo. Se puede, pero la gente no lo sabe”.

Pere Estupinyà, bioquímico y divulgador científico, pasó dos años investigando todo lo relativo al sexo desde la perspectiva científica. Hace tres años brindó una conferencia en el Festival Puerto de Ideas, en Valparaíso. En una entrevista con El Mostrador, el investigador aseguró que si bien “la monogamia social está presente en múltiples especies del reino animal, la monogamia sexual, es decir la fidelidad, es una cosa extrañísima en la naturaleza”. “La monogramia social está determinada en nuestros genes, pero la monogamia sexual, la fidelidad, es una construcción social”, afirmó en aquella ocasión.

Sobre el carácter natural de la monogamia en el ser humano, Valeria Rosales cuestiona la visión que afirma que la monogamia es algo que va en contra de la naturaleza. “Yo no diría que atenta contra la naturaleza del ser humano, porque son formaciones socioculturales a las que la gente se va adaptando. No sabemos cómo es, por naturaleza, el ser humano, porque está tan mezclado con lo sociocultural ¿Qué es anti natura? Estamos dentro de una sociedad que ha puesto ciertos parámetros. Hay muchas personas que tienen una perspectiva de tener una pareja única, un amor, y hay otras personas que tienen una perspectiva de poliamor”.

Según el estudio “Cambiando la forma en que pensamos la monogamia”, elaborado por la doctora en psicología social de la Universidad de Michigan, Terri Conley, “la monogamia es una convención como cualquier otra, pero no es un dogma de fe ni una verdad universal”. En una charla TED en la que desarrolla algunos de los conceptos investigados, la psicóloga advierte: “no he visto evidencia que respalde que la monogamia es superior a otras relaciones configuradas de forma no monógama”.

“Las parejas que acuerdan una relación no monógama tienen, según el estudio, sexo más seguro que la gente que vive en una relación monógama y que le es infiel a su pareja (1/3 de las personas consultadas por su investigación)”. Al enfrentarse a la premisa de que las relaciones monógamas tienen una mejor calidad de relación que las no monógamas, Conley señala que “no hallamos ninguna diferencia entre la pasión de ambas parejas, ni tampoco en la satisfacción de las relaciones, ni tampoco en el nivel de confianza entre los miembros de las parejas”.

Danilo Urbina, psicólogo y director de la Escuela Transdisciplinaria de Sexualidad, analiza el vínculo que existe entre las relaciones de pareja y los vicios en los que suele caerse. “Uno de los problemas y desafíos en torno a este sistema es que tiene algunas bases en torno a las relaciones de pareja que no son tan saludables, que están basados en un modelo muchas veces posesivo, controlador, que pueden caer fácilmente en violencia y otras situaciones que conflictúan las relaciones de pareja, por lo que genera algunos inconvenientes. A su vez, puede que algunas personas al estar en una relación monógama, pueden no encontrarle tanto sentido en base a sus formas de relacionarse y vivir los vínculos. Hay un concepto emergente que es la “orientación relacional”, que tiene que ver con qué tipo de vínculos queremos construir nuestras relaciones. El tema de que sea la única forma valida de relacionarse hace que haya gente que se esfuerce por encajar con ese modelo y que por eso mismo no les funcione”.

Andrea Becker, filósofa que ha estudiado el tema, insiste en la idea de la monogamia como construcción cultural guiada por el patriarcado. “El tema de la monogamia es cultural, no es innato, que el ser humano traiga porque sí, como suele creerse. La monogamia es un sistema que nace producto de no perder el poder, junto con el patriarcado. Lo mas interesante es entender que, en el transcurso de la evolución de la consciencia humana, todos los cambios son vistos como una amenaza a lo establecido. Y nos dan mucho miedo a lo seres humanos los cambios. La chilena es una sociedad evidentemente muy apegada a las costumbres, al qué dirán, a que no se muevan las cosas. El cambio va a ser paulatino. Nunca es tan dramático como lo ven venir”.

José Olavarría, sociólogo de la Fundación Crea Equidad, ha estudiado largamente temas relacionados a la sexualidad, identidad masculina y familia. Olavarría afirma que el concepto de matrimonio ha cambiado con el tiempo. Antes se pedía el certificado de matrimonio incluso a la hora de solicitar trabajo, y eso ha cambiado, al igual que el significado que tienen las relaciones de pareja. “Eso daba por hecho que la monogamia era la forma aceptable y esperable de vivir. En el caso de Chile, lo que yo he visto en la parte de relaciones de pareja, en general la relación que se establece es con una sola persona, sea entre personas del mismo sexo o no. Lo otro es visto como una infidelidad, y por lo tanto castigado, no solo moralmente, sino también al interior de la propia pareja. Hasta ahora parece prevalecer esta relación monogamia, lo que no significa que no haya otro tipo de relaciones. Pero eso, además de difícil, es caro”.

Existe, más allá de las muchos matices, cierto nivel de coincidencia entre los académicos y académicas que han estudiado la temática: la monogamia nace como una construcción social, debido a que las características históricas de prácticamente todos los mamíferos apuntan hacia una forma no monógama de relacionarse sexual y afectivamente. Es la realidad de la monogamia, una estructura social escasamente cuestionada y que comienza a convivir, poco a poco, con alternativas.