Diario y Radio U Chile

Año XI, 26 de marzo de 2019

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Derechos pisoteados

Eduardo Villegas Cartas al Director |

  Miércoles 19 de diciembre 2018 8:58 hrs. 

Señor Director:

Se han cumplido setenta años de la Declaración Universal de Derechos Humanos que aprobó por unanimidad, la Asamblea Nacional de la ONU. Los preceptos de esta declaración no salen del marco de las libertades civiles proclamadas por las Constituciones de la mayoría de los Estados del mundo. Sin embargo, en la gran mayoría de los países incluyendo Chile, son violados a diario. Cualquier conversación sobre la igualdad de derechos, debe comenzar lógicamente por la igualdad de las posiciones iniciales. Por eso, precisamente el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…” En la “sociedad de iguales oportunidades”, como se autoproclama el capitalismo, esta formulación se interpreta de manera muy peculiar: si alguien no prospera en la vida, debe culparse sólo a si mismo pues al nacer, ha sido igual a los demás en dignidad y derechos.-

La actual Constitución herencia de la dictadura, señala que, “todos son iguales ante la ley”, precepto que los gobiernos “democráticos” de turno han repetido majaderamente, cuando la corrupción de las Instituciones del Estado y los escandalosos conflictos de interés, son el pan de cada día. Pero, ¿es esto así en la práctica? Por supuesto que no. Pruebas al canto: El actual plan laboral vigente desde la dictadura sin grandes cambios y que fue elaborado por José Piñera hermano del presidente, es la herramienta fundamental que poseen los empresarios para defender sus intereses.

Los casos más graves afectan a los trabajadores de la agroindustria, los/las temporeras. En algunas zonas del Maule, estas esforzadas trabajadoras no tienen baño ni comedor que son derechos básicos, en cualquiera sociedad civilizada. Muchas sufren enfermedades oftalmológicas productos de los pesticidas que son lanzados a presión mientras almuerzan, en cualquier lugar que encuentran. Como fue el caso también de los portuarios en el gobierno anterior, que reclamaban media hora de colación que la empresa les negaba, y el baño donde satisfacer sus necesidades fisiológicas. El panorama no ha cambiado mucho para este sector toda vez que llevan más de un mes en huelga, esperando mejoras laborales, y restitución de ciertos derechos. Se niega el derecho a la negociación colectiva, y se cometen prácticas antisindicales que ha pasado a ser la norma del empresariado. Actualmente la sindicalización en nuestro país, llega al 13% de los trabajadores. Un gobierno que no hace-o no quiere- hacer respetar la ley a los empresarios, y no cumple con los convenios internacionales de la OIT.- Se persigue al pueblo mapuche por sus justas demandas ancestrales, allanando sus viviendas a altas hora de la madrugada con violencia inusitada, destruyendo todo a su paso sin respetar a mujeres, ancianos y niños. A sus dirigentes se les tortura; a otros, se les asesina por la espalda, como lo hicieron con el comunero Camilo Catrillanca. Carabineros y el gobierno, aseguran que son terroristas y delincuentes y para combatirlos, ha enviado un Comando Jungla entrenados en Colombia con siniestros propósitos, y que nada tiene que ver con la realidad chilena. Pero, los artículos 3 y 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señalan: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad, y a la seguridad de su persona”. “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Lo anterior es una verdadera libertad para perseguir y reprimir al pueblo mapuche.

No tenemos derecho a la libertad de información y a la expresión plena como tampoco, a la diversidad informativa porque está restringida y acotada a la heterodoxia neoliberal. Prensa escrita en manos del dúo-polio El Mercurio Copesa. Televisión sin autonomía, dependiendo exclusivamente del avisaje para su subsistencia; programaciones intrascendentes y mediocres, rayanas en la vulgaridad y con nulo contenido cultural como farándula, reality show, concursos, etc. Estas son maniobras fascistas de distracción de los latifundios mediáticos, para mantenernos desinformados. Se persigue y se criminaliza la protesta social condenando a sus dirigentes, mediante el Decreto Supremo Nro. 1086 de 1981 de la dictadura, aún vigente. Se consolidó reforzar la represión a través de los gobiernos de turno, y que permite sancionar a quienes insulten a carabineros en servicio. Según el gobierno, “el que alguien insulte a un carabinero, el que lo agravie, que le falte el respeto debido, que lo escupa, que le saque la gorra, que le pegue un empujón, es una conducta constitutiva de delito” ¿Y qué pasa cuando carabineros agrede, golpea, hiere, y mata a los ciudadanos? ¿No hay sanción cuando provoca e incurre incluso en los delitos de tortura, violencia sexual y tratos vejatorios en contra de niños y niñas estudiantes, cuando las detiene en los buses de la Institución y en las comisarías? En el caso del asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca, seguramente el hilo se cortará por lo más delgado ya que los verdaderos culpables y autores intelectuales, están a buen recaudo. Sabemos para dónde va la mano de éstos “demócratas” toda vez qué, durante el primer gobierno del actual presidente, se instaló sin consultarnos -para variar- una base militar yanqui en Con-Con, con siniestros propósitos y que ya nadie recuerda. Fue una medida aberrante y cavernaria, que no debió ser aprobada.

Tenemos derecho a una alimentación sana sin embargo, estamos siendo invadidos por transgénicos donde el monstruo Monsanto a través del empresario Von Buer padre de la senadora Ena, sentó sus reales en Chile gracias a la “obediencia debida” de políticos corruptos, e indignos. Sumamos a la larga lista de atropellos a nuestros derechos, los escándalos económicos de los delincuentes de cuello y corbata como los de La Polar, y el cartel de los productores de pollos Agrosuper, Ariztía y Súper Pollo. Los primeros, estafaron a más de un millón de chilenos y los dineros usurpados alcanzaron más de mil millones de dólares. El trío de los pollos como se recordará, se coludieron-al igual que las cadenas farmacéuticas para delinquir y estafar a los ya, indignados chilenos. Estas empresas crearon una escasez artificial para subir los precios, manejar la oferta y la demanda a su antojo, monopolizando la distribución y venta de pollos, dominando el 90% del mercado nacional. Y como colofón, no podía faltar el grupo Matte con su colusión del confort y la estafa de miles de millones de pesos a los consumidores. Tenemos 120 leyes secretas que debemos acatar, pero no tenemos derecho a conocerlas. Pasando por una Constitución impuesta por la violencia y que es un engendro jurídico, que fue “aprobado” mediante un gigantesco y fraudulento plebiscito, sin precedentes en la historia de Chile. Un duopolio político no representativo que se reparte el poder sin contrapeso donde el descarado lobby de las empresas, permea a los honorables corruptos parlamentarios, para seguir sirviendo a los grupos económicos. Comentar los innumerables atropellos a nuestros derechos humanos, significaría ocupar muchas páginas en su sección Cartas al Director. Pero, en definitiva, lo que está claro y creo que no hay discusión en aquello, lo que reza la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se ha transformado en una sociedad de los derechos pisoteados.-