Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 7 de agosto de 2022

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Pïñera y su admisión (in)justa


Jueves 17 de enero 2019 8:18 hrs.


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Señor Director:

La educación de calidad es definida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como aquella que asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades, destrezas y actitudes necesarias para equiparles para la vida adulta.

En yuxtaposición a lo anterior, existen predictores de los resultados estudiantiles; los principales de estos son:

-Los conocimientos iniciales que tienen los estudiantes al empezar la educación formal.

-El contexto sociocultural del que provienen.

-El involucramiento de la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños, trasuntándoles curiosidad, disciplina, rigor y hábitos de estudio.

-Cada familia le debe brindar a su prole un ambiente de estudio adecuado y, en lo posible, contar con libros en la casa y atizar su lectura y comentarios sobre las temáticas ahí planteadas; a modo de ejemplo: “En Finlandia, el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana” (abc.es, noviembre de 2013).

-En cuanto al cuerpo docente, previamente determinar si los aspirantes tienen ciertas habilidades para la carrera –en el ámbito del pregrado-, si tuvieron una exigente malla curricular, si la exigencia en las aulas universitarias son pertinentes y altas para la profesión, si el recién graduado posee dominio de contenidos, dominio de didáctica y dominio de grupo.

En 2012, apareció un ranking que analiza los sistemas educativos de 40 países, realizado por la revista The Economist. El ranking fue elaborado en base a dos categorías: por un lado las habilidades cognitivas, que se miden en base a los resultados de los exámenes internacionales PISA y evalúan áreas como matemáticas, ciencias y lectura. Por otro, los logros educativos, en los que se incluye la tasa de alfabetización y la de graduación entre 2006 y 2010. Resultado: Chile obtuvo el lugar 33. En PISA 2015, solo el 0,1% de los chilenos alcanzó el máximo desempeño en matemáticas; en Holanda fue 3,2% y en Surcorea fue 6,6%.

En cuanto a la brutal desigualdad imperante en Chile, de acuerdo a Educación 2020, los resultados del SIMCE de 2017 reflejan que “No hemos logrado acortar las brechas socioeconómicas de manera significativa. En Lenguaje la diferencia está entre 50 y 60 puntos en todos los niveles educativos, mientras que en Matemáticas la brecha comienza con 60 puntos en 4º básico y aumenta hasta 105 puntos en 2° medio”. Luego, la diferencia académica entre estudiantes de sectores socioeconómicos alto y bajo es de dos años (http://educacion2020.cl/noticias/educacion-2020-sobre-simce-2017-el-diagnostico-esta-claro-es-hora-de-innovar-en-la-sala-de-clase/).

En la PSU de 2018, de los 209 puntajes nacionales, solo 34 provenían de establecimientos particulares subvencionados y 22 de colegios municipales;mientras que 153 fueron de centros privados, ¡y ojo! los alumnos de establecimientos de esta última dependencia solorepresentaron el 11% de los examinados en dicha prueba.

De acuerdo al académico de Harvard Pasi Sahlberg -en entrevista concedida al diario La Tercera- el modelo educacional chileno trae consigo una equidad decreciente en los resultados de aprendizaje, además, ningún sistema educacional exitoso selecciona tempranamente a los estudiantes.

Finalmente:

-En Chile la educación es tremendamente segmentada, ya que obliga a que la descendencia de padres pobres o de clase media tienda a asistir a establecimientos municipales y/o particulares subvencionados, estos últimos con baja cuota de pago mensual; mientras que los niños y jóvenes de clase alta asisten a centros privados, por ende, el sistema nacional en lugar de igualar el terreno de las oportunidades, refuerza un sistema desigual que, como un círculo vicioso, hace y hará que las mejores oportunidades laborales siempre estén en manos de la élite y las migajas para el resto.

-El presidente Piñera quiere volver a imponer la selección de estudiantes. Ante esto levanto la voz porque dicha medida es una discriminación arbitraria, toda vez que los establecimientos municipales y particulares subvencionados reciben dinero del Estado, a través de municipalidades y Ministerio de Educación respectivamente, es decir plata que proviene de todos los chilenos; luego, no existe un criterio razonable para impedir el acceso a ningún estudiante a establecimientos educacionales que sean de su gusto.

-Seleccionar alumnos implica que las autoridades se contentarán con los puntajes obtenidos en los colegios burbuja (emblemáticos y de excelencia). No seleccionar alumnos conlleva a invertir en profesionales e insumos idóneos que logren nivelar a los alumnos que arrastren deficiencias académicas; ergo, nivelar cuesta tiempo, cuesta invertir en el cuerpo docente y paradocente, etc. Además, el gobierno de Piñera debiese tener muy presente a Christopher Hayes y la Ley de hierro de la meritocracia: La desigualdad generada por un sistema meritocrático crecerá lo suficiente como para trastocar los mecanismos de movilidad social.

El contenido vertido en esta Carta al director es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

Envíanos tu carta al director a: radio@uchile.cl