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Ley 21.015: ¿Un año de verdadera inclusión?

Columna de opinión por Christian Espinoza
Viernes 26 de abril 2019 12:34 hrs.


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A un año de la implementación de la ley 21.015, vemos como la estructura institucional y educacional de nuestro país no se encuentra preparada para la verdadera implementación de la ley. Tenemos muchas empresas las cuales establecen puestos de trabajo que no solo tienen requisitos inalcanzables, para el común de los chilenos, sino que generan falsas expectativas para las personas en situación de discapacidad, requiriendo conocimientos técnicos que en lo práctico, solo el 2% de la población discapacitada posee.

Vemos como la mayoría de los colegios dice tener una estructura inclusiva, pero solo puede recibir un máximo de estudiantes con discapacidad por sala, debido a que no puede superar cierto límite porque colapsa el sistema. Vemos con dolor que muchos niños y niñas, teniendo grandes opciones de aprender, se ven relegados a colegios “especiales”, los cuales los tratan con la ley de los mínimos, donde ni siquiera intentan enseñarles, sino que solo se dedican a ser “guarderías” encubiertas, para que ellos puedan pasar el día hasta los 26 años, cuando nuevamente vuelven a sus hogares.

Veo con dolor que la mejor de las alternativas para estos chicos y chicas, se vuelve ser pseudos “cuidadores de hogar”, donde su vida se centra en ver pasar la vida de otros,  no existiendo nuevas alternativas las cuales les permita desafiar sus verdaderas capacidades y solo se entrega un conformismo generalizado, el cual les permite solo existir para “esperar” en algún momento o  alguna oportunidad que el mundo les pueda otorgar.

Veo con dolor que existen múltiples instituciones y consultoras las cuales llaman pidiendo personas en situación de discapacidad, llamadas malamente “de libro” y cuando conocen la verdadera realidad  de sus patologías, son nuevamente desechadas, ya que la mayoría de las empresas no se encuentran adaptadas universalmente, para recibir a cada uno de nuestros hermanos y hermanas, que no pueden ir por ejemplo libremente a un baño.

Nuestra cultura actualmente no se encuentra preparada para esta ley, donde la discriminación positiva a las personas en situación de discapacidad, prima en las empresas, impidiéndoles muchas veces hacer los trabajos, solo porque “creo” que la persona no lo logrará.

Veo que el gobierno otorga cifras las cuales entregan grandes porcentajes de cumplimento en la incorporación de personas en situación de discapacidad a las empresas, pero en lo práctico noto como las empresas siguen llamando para intentar de alguna manera puedan no donar, el año 2019.

Actualmente, con la ley se podría promover en muchas formas la inclusión, pero se necesita pensar no solo en las barreras empresariales, sino en las territoriales. Veo personas que habitan en sectores rurales, los cuales ni siquiera pueden salir de sus casas, por falta de locomoción adaptada o porque muchas veces el transporte público no desea apoyarlos para movilizarse.  Creo que para la verdadera implementación de la ley se deberá pensar no solo en lo inmediato, sino también en todas las barreras técnicas, arquitectónicas y educativas que nuestro país tiene.

Con la ley 21.015, se permitido visibilizar el derecho a la igualdad de oportunidades pero no se han podido establecer de manera eficiente los principios de una verdadera inclusión. Ante esta realidad  existe la motivación por parte de algunas empresas por contratar a personas en situación de discapacidad, pero también deben realizar reformas internas de procedimientos para hacerlos más inclusivos.

La Fundación Pather Nostrum, sigue trabajando en apoyar y mejorar la inclusión, a través de todos sus programas desde lo más básico, como es salir de la casa, a través del tránsito a la vida independiente, pasando por el apresto laboral, capacitación, talleres laborales hasta llegar al trabajo protegido o al competitivo.

Nuestra misión es grande, pero dudo que la logremos solos, sin la valiosa ayuda de todas las organizaciones civiles, empresas y personas naturales comprometidas con ese objetivo, que es servir e incorporar al hermano discapacitado. Seguiremos avanzando con fuerza en la misión que nos hemos planteado.

El autor es el Director Ejecutivo de  Fundación Pather Nostrum.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.