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Año XII, 30 de mayo de 2020

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¿Sistema, seguro o plan único de salud?

Dr. Camilo Bass del Campo y Dr. Mario Parada Lezcano Cartas al Director |

  Viernes 13 de diciembre 2019 13:40 hrs. 




Señor Director:
En relación al debate generado acerca de cómo enfrentar la crónica y grave crisis en que se encuentra la salud del país. Nuestro modelo está compuesto por varios sistemas fragmentados y segmentados: el sistema público (con su seguro público: Fondo Nacional de Salud y el Sistema de FF.AA.) y el sistema privado (ISAPRE), lo que produce segmentación de la población en el acceso a salud, consagrando una salud para pobres y enfermos y otra para ricos y sanos. Con un sector público crónicamente desfinanciado, perdiendo capacidades y un aseguramiento privado con discriminación por nivel económico, estado de salud, sexo y edad y otras arbitrariedades, sin solidaridad ni eficiencia. Situación asociada a un elevado gasto directo de las familias (conocido como gasto de bolsillo), que corresponde a lo menos a un 32% del gasto total en salud (la Organización Mundial de Salud propone que el gasto de bolsillo debiera ser idealmente de un 10%, con un máximo de 15%).

Dentro de las propuestas para enfrentar estos graves problemas, se encuentran varias alternativas que abarcan desde continuar con las ISAPRE, contar con un plan o un seguro único o avanzar hacia un Sistema Universal de Salud (Servicio Nacional de Salud).

Un Servicio Nacional de Salud (SNS), del cual nuestro país gozó de una positiva experiencia al haber contado con el segundo SNS del mundo (creado tan solo 4 años después del prestigioso SNS inglés), y al cual se le pueden atribuir parte de algunos de los buenos indicadores promedio de salud con los que cuenta Chile. Este se caracteriza por un financiamiento a través de impuestos generales, dentro de un sistema universal, constituyéndose un solo financiamiento nacional que distribuye los riesgos, sin discriminaciones por edad, sexo o enfermedades. Que se acompaña de un sistema público robusto.

Las ventajas de un SNS son muy relevantes: al representar el financiamiento más equitativo posible (en el contexto de un sistema impositivo de tipo progresivo) y, por ende, más justo en sus resultados sanitarios. El financiamiento está más protegido frente a los ciclos económicos y efectos en el mercado del trabajo. Orientado por los principios de universalidad, integralidad y equidad, asegura el logro de mejorar la salud para todxs, con comprensión de un concepto integral de salud-enfermedad-atención-cuidados, dando más factibilidad al fin de la mercantilización de la salud y fin del lucro a partir de recursos públicos. Otra mejoría en el contexto de un SNS, es que la planificación se debiera efectuar de manera más simple y sin influencias del mercado. Un ejemplo sería la posibilidad de disminuir las grandes brechas de recursos humanos, sobretodo de profesionales médicos.

En el contexto actual, es propicio comenzar a llevar a cabo las transformaciones que requiere un nuevo Servicio Nacional de Salud, bajo los principios de universalidad, solidaridad, equidad, integralidad, gratuidad y ausencia de lucro.