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Año XIV, 21 de mayo de 2022

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Más allá del Derecho: José Zalaquett dentro y fuera de las aulas

En conversación con nuestro medio, exestudiantes y cercanos del fallecido abogado defensor de los Derechos Humanos comentaron sobre su legado y las aficiones que marcaron su vida, dentro de las cuales destaca el arte.

Eduardo Andrade

  Lunes 17 de febrero 2020 17:54 hrs. 
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“Hoy nadie puede decir que no conoce a alguien que haya sido víctima de violaciones a los Derechos Humanos en dictadura”.

Lo escucharon así casi todos los estudiantes que atravesaron por cualquiera de las cátedras que impartió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Pero no faltaba alguno que lo increpara. “Yo, profesor. Yo no conozco a nadie”.

Entonces, ‘Pepe’ -como le dicen algunos- se acercaba y le extendía su mano con garbo y firmeza. “Mucho gusto”, le decía, “mi nombre es José Zalaquett”.

El diálogo que ha sido viralizado en algunos posteos de Twitter corresponde a solo una de las múltiples anécdotas que tiene como protagonista a quien en el año 2003 recibiera el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, y que falleció este domingo a la edad de 77 años.

José Zalaquett (Archivo de la Vicaría de la Solidaridad)

José Zalaquett (Archivo de la Vicaría de la Solidaridad)

Pero la anécdota no es exclusividad de quienes fueron sus alumnos de derecho en la Universidad de Chile, sino que trasciende como una leyenda en las cátedras de derecho de las universidades de todo el país, e incluso entre quienes, por casualidad o por elección, terminaron inscribiéndose en la cátedra optativa de Derechos Humanos, que dictó en la Casa de Bello desde 1995.

La mañana de este lunes, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, concluyó el velorio del exacadémico de dicha facultad, rol sobre el cual, su hija, Daniela Zalaquett, se refirió en conversación con nuestro medio.

“Era un profesor que disfrutaba intensamente a sus alumnos, le gustaba desafiarlos y ampliar el mundo de sus conversaciones más allá del derecho. Algunos de sus alumnos fueron personas a las que formó dedicadamente y a las que también integró como parte de su vida”, manifestó.

En una reunión discreta a la que llegaron familiares y amigos desde tempranas horas, no podían quedar relegados sus exalumnos más cercanos. Y es que este último concepto precisamente -la cercanía- es algo de lo que incluso el diputado y exalumno de Zalaquett, Gabriel Boric, ha comentado en redes sociales posterior a su fallecimiento.

“Le comenté si le gustaba Radiohead y me dijo: ‘Mire, Gabriel, yo no voy a ponerme jeans ni mascar chicle, pero mi generación tiene el deber de tratar de entender a la suya a través de sus distintas expresiones’”, escribió Boric en su cuenta de Twitter.

El abogado Juan Francisco Lobo, por ejemplo, presente en el velorio, amplió la información sobre los contenidos que abordaba Zalaquett dentro de las aulas de la Universidad de Chile.

“Combinaba no solo conocimientos jurídicos, sino también de historia, filosofía, ética o arte. Sus clases eran un lujo porque eran una combinación de muchas áreas del conocimiento. Era un hombre realmente íntegro y ávido por el conocimiento”, comentó.

“Era capaz de transmitirle a sus alumnos y ayudantes, que se tomaba sus inquietudes intelectuales muy en serio, cosa que era bien asombrosa dado su currículum. Se había codeado con filósofos, académicos y políticos de la más alta gama, pero nos hacía sentir que también teníamos cosas importantes que decir”, agregó otro de sus exestudiantes, Gonzalo García.

Velorio de José Zalaquett (Fotografía de Tito Carreño).

Velorio de José Zalaquett (Fotografía de Tito Carreño).

Más allá del Derecho

Antes de su rol como académico, Zalaquett fue parte de la Comisión de Verdad y Reconciliación, jefe del Comité Ejecutivo de Amnistía Internacional, y mucho antes, recluido por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en el centro de tortura Cuatro Álamos, lugar donde sus compañeros de celda lo recuerdan como un fanático del ajedrez.

“Fue un hombre consciente de la complejidad del alma humana”, escribió sobre Zalaquett, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña. “Ello no le impidió ser severo con la justicia”, agregó.

La abogada que trabajó con Zalaquett en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile, María José Evans, también comentó a nuestro medio sobre las reflexiones que tenía el académico respecto de la dictadura y la necesidad de encontrar justicia.

“Una vez que nos contó que escuchó a sus nietos discutir sobre la necesidad de reparar y pedir perdón, y que después de eso es cuando realmente se puede hacer un espacio de reconciliación. Él nos decía cómo a veces los niños, con cosas tan simples, nos pueden enseñar cuestiones que para los adultos quizás son más complejas”, recordó.

Nicole Nemhe.

Nicole Nehme.

Todo este currículo, sin embargo, no termina por hacerle justicia al personaje que fue José Zalaquett, si es que acaso se obvia su afición por el arte.

Zalaquett -ha dicho su sobrina y profesora de derecho económico de la Universidad de Chile, Nicole Nehme– era un asiduo lector de poesía, que solía recitar de memoria los versos de El Cuervo de Edgar Allan Poe, y poseedor de un ojo capaz de reconocer sin mucho esfuerzo aparente una pintura falsa de una original.

Su compañero de trabajo en el Centro de Derechos Humanos, Claudio Nash, recordó en Twitter la pintura que dijo, fue la favorita de Zalaquett, y que curiosamente también fue la imagen de perfil de su cuenta de Twitter: Senecio del suizo Paul Klee, una cabeza humana dividida y que bien podría reflejar la complejidad y las múltiples dimensiones del ser humano.

No por nada, la descripción de Twitter del académico está fragmentada en tres bloques clarísimos que terminan por definir gran parte de su vida y lo que disfrutó de cabo a rabo. “Profesor de Derecho de la Universidad de Chile. Pasiones: arte, música, literatura, cine. Adicciones: ajedrez rápido por internet, mahjong solitario”, escribió. Detrás de eso, anécdotas hay de sobra.