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Año XII, 22 de septiembre de 2020

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Javiera López Layana

La deuda de Chile con el derecho a vivir en paz

Javiera López Layana | Viernes 11 de septiembre 2020 8:50 hrs.


Ad portas de la conmemoración de un nuevo 11 de septiembre y en el marco de la campaña por el plebiscito de este 25 de octubre que nos permitirá conquistar una Nueva Constitución, la Unión Demócrata Independiente (UDI) utilizó la emblemática frase “El Derecho de Vivir en Paz” de Victor Jara para invitar a la ciudadanía a votar por el Rechazo.

De acuerdo a datos oficiales, de los 1.682 fallecidos que llegaron al Instituto Médico Legal en Santiago, entre el 11 de septiembre y fines de diciembre de 1973, 890 personas fueron muertas a consecuencia directa del Golpe Militar, de los cuales muchos aparecieron en la vía pública, expuestos a la población.

El uso de esta emblemática frase por parte de un partido que fue cómplice y precursor de la violación sistemática de los Derechos Humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet es un insulto a la inteligencia de los vecinos y vecinas que precisamente en la comuna de Lo Espejo encontraron el cuerpo de Víctor Jara durante el 16 de septiembre de 1973.

Tras las torturas a las que fue sometido en el Estadio Chile, su cuerpo fue hallado por pobladoras y pobladores del sector -junto al de otras cuatro personas como el director de Gendarmería de la época, Littre Quiroga-, quienes advirtieron del abandono de los cuerpos en las líneas del tren aledañas al Cementerio Metropolitano ubicado en la Avenida Clotario Blest.

Luego de esto y tras el resto de persecuciones, atropellos y crímenes de lesa humanidad que continuaron durante 17 años, un dolor permanente quedó grabado en el cuerpo, en los sueños y en la memoria de los sectores populares de este país. Lanzar cuerpos en el espacio público se aplicó como política del miedo en las periferias por parte de la dictadura militar. Era una advertencia del poder imperentante para atemorizar a la población.

La instalación del miedo, el desbaratamiento de todo tejido social alcanzado gracias a la organización de nuestros abuelos y abuelas y la llegada del neoliberalismo en comunas como las nuestras hizo de la desconfianza su mejor aliada para desestimular los vínculos de antaño. Con este caldo de cultivo, la segregación se hizo una costumbre en una de las comunas que posee peor calidad de vida en todo el país.

En el año 2015, gracias a la organización de vecinos, vecinas y diferentes organizaciones sociales de la comuna, el lugar donde fue hallado el cuerpo del cantautor fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico. Pero eso no basta en materia de políticas patrimoniales y de reparación. El Estado chileno y nuestra municipalidad liderada por el alcalde Miguel Bruna tiene una deuda tremenda con la memoria de Víctor Jara. Basta recordar que en el año 2018, el memorial sufrió graves daños producto de que la empresa constructora Tecsa S.A  con la autorización del municipio  utilizó este sitio como basural y tiradero de escombros, bloqueando su acceso y vulnerando la memoria de Victor Jara.

A 47 años del golpe de Estado y a pesar de que algunos sectores políticos de este país, como la UDI o nuestras autoridades locales deseen borrar con el codo la memoria de pobladores y pobladoras, las nuevas generaciones que habitamos y hacemos vida en las periferias de la gran capital somos conscientes de la responsabilidad que tenemos en nuestros hombros y no cederemos en sus intentos por relativizar nuestra historia.

Tras el uso de este verdadero himno, algunos gremialistas como el diputado UDI, Javier Macaya, declararon que esta canción “no debería ser parte de ningún sector político o ideológico”. Sin embargo, quienes habitamos en la comuna de Lo Espejo cuidaremos y defenderemos el legado de Víctor Jara en nuestro territorio para que “el Derecho a Vivir en Paz” se haga carne de una vez por todas en nuestras vidas.

En el marco del proceso constituyente y a casi un año de la primavera de octubre, donde nos levantamos precisamente contra esa desigualdad de un Chile para ricos y para pobres nuestra memoria será la mejor herramienta para construir el futuro que anhelamos y para que nunca más existan víctimas de la violencia estatal Victor Jara, Littre Quiroga y tampoco de hoy como Fabiola Campillai o Gustavo Gatica.

*La autora es dirigenta social Lo Espejo