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Año XIII, 24 de enero de 2021

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Nataly Campusano Díaz 

Democracia a la medida

Nataly Campusano Díaz  | Lunes 11 de enero 2021 10:20 hrs.


Durante la semana recién pasada se vivió la toma del Capitolio en Estados Unidos por parte de los fanáticos de Donald Trump, quienes aún no reconocen la derrota electoral del pasado noviembre y al igual que el magnate, acusan que Joe Biden ganó las elecciones vía fraude.

Con diversos matices la crisis de Estados Unidos tiene una de sus razones de ser la apertura política a un populismo de extrema derecha que no acepta su derrota y que tensiona a la democracia interna de su país, tal como se logra ver en las imágenes del pasado miércoles. Aquello sucede porque hay un evidente desgaste de lo que conocemos como democracia representativa y cuyas formas han sido caldo de cultivo para que aparezcan, y triunfen, personajes como Donald Trump.

En este contexto, lo que ha estado aconteciendo en Estados Unidos encuentra su origen en el desgaste del sentido de pertenencia de “lo político” o “del Estado”, representado en la figura de un candidato o liderazgo en particular, y el agotamiento de las ideas que constituían proyectos de país o incluso ideologías en concreto. Al final, una parte no menor del electorado funciona como “fans” de una persona, más que un pensador político.

En Chile no nos encontramos tan alejadas de aquello, por un lado, nos encontramos con la reelección de Sebastián Piñera luego de un primer gobierno al menos olvidable. Junto a esto, vemos que las elecciones unipersonales están logrando una baja adhesión y participación, lo cual nos pone en alerta de que la democracia representativa está en la vereda de quienes hoy quieren mantenerse en el poder, replicando un sistema que les acomoda porque logra desconectar al elector de la política. Hoy en Chile, la democracia representativa termina siendo una estrategia que utiliza y beneficia a la derecha y a sus variantes populistas que buscan gobernar.

La gran comparación que podemos hacer es con el plebiscito del pasado 25 de octubre, que rompe con dicha lógica de votación por candidatos individuales y se sitúa como una elección por definir el futuro del país. En dicho plebiscito, los resultados son una amplia participación, siendo la elección con más votantes desde la vuelta a la democracia, y por el amplio triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional, demostrando que son los proyectos individuales los que polarizan a la población y no proyectos país como el escribir una Nueva Constitución.

Ese mandato constituyente que el pueblo de Chile le entregó a la Convención Constitucional no puede resumirse solamente en más representación, porque si la nueva carta magna se resume en él o la constituyente electa de mi distrito, por los y las 155 convencionales o por el Gobierno que le toque implementarla, habremos fracasado. Esto porque el cambio no solo debe ser en el sistema, sino en la forma de elegirlo y construirlo, el cual debe representar los intereses del pueblo en su totalidad, debe permitirles sentirlo como un sistema propio y así facilitar la renovación del pacto social.

Por eso necesitamos que todas las fuerzas de izquierda o progresistas participen en la Convención Constitucional con el compromiso de avanzar durante y después del proceso en implementar una democracia participativa que descentralice el poder institucional en los territorios, para que estos tengan poder de determinación y sentido de pertenencia político con el espacio que habitan y con quiénes lo habitan.

Para frenar la aparición de populismos como los de Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil o el de un personalismo como el de Piñera o Kast en Chile, es necesario avanzar hacia un sistema político que no coloque la soberanía del pueblo en el voto, sino que en las juntas de vecinos, en las universidades, en los clubes deportivos, en los liceos, en las empresas, en las instituciones y en cada lugar en la que un ciudadano o ciudadana sea parte de la construcción de su comunidad más allá del Gobierno de turno, de forma tal de devolver el poder y la soberanía a cada uno de los habitantes de Chile.