Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 25 de junio de 2022

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Lo testimonial

Columna de opinión por Nataly Campusano
Viernes 9 de julio 2021 11:15 hrs.



De la jornada inaugural de la Convención constitucional del pasado domingo se pueden rescatar muchas cosas. Como no hacerlo, será el órgano que redactará por primera vez en nuestra historia una Constitución de forma democrática, con un proceso con un respaldo popular evidenciado en el plebiscito del 25 de octubre del 2020, y una representación 100% electa por el pueblo de Chile.

Podemos rescatar y destacar, que se vio en esa primera sesión la paridad de género no sólo garantizada por la mitad de las mujeres, sino por la mayoría de feministas que se harán presentes a lo largo de estos 9 o 12 meses, y que ya empezaron con una propuesta de reglamento feminista.

Como también a los pueblos originarios, que fueron protagonistas de un momento político que Chile les negó por 200 años. La elección a la presidencia de la Convención así lo manifestó, estuvo entre Isabel Godoy, del pueblo Colla, y la electa presidenta de la CC, Elisa Loncon, del pueblo Mapuche, quien nos emocionó profundamente con su discurso.

En este apelo a esa unidad que históricamente nuestra nación le ha negado a la suya y mostró que el sueño de un Chile plurinacional, en donde todas las naciones convivan en paz y respeto, es posible. No hay ningún terror detrás de las palabras de Loncon como la derecha ha intentado estigmatizar a la lucha mapuche, había una profunda esperanza de transformar Chile.

El domingo vimos un acto de política, una votación de presidencia y vicepresidencia, con el constitucionalista electo por el Frente Amplio (Ind-Convergencia Social), Jaime Bassa, que está muy lejos del “tsunami rojo” al que apelaba derrotar el reciente presidente electo de Renovación Nacional, Francisco Chahuan, quien en sus palabras de ese día, como en sus acciones posteriores, gráfico la razón de que la derecha en esa importante votación se resto y no fue parte de ese momento político.

Eso es uno de los puntos a destacar. Históricamente en la política para la elite institucional, la lucha feminista y de los pueblos originarios había sido parte de la política testimonial, aquello que ni se hacía parte de la discusión de los poderes del Estado ni de la toma de estos ni era capaz de hacer sentido en la ciudadania y convocar a grandes mayorías.

Lo anterior era porque al momento de intentarlo debía superar las barreras que la dictadura militar creó para poder aislar dichas fuerzas y debates de la zona de confort que les otorgó con la Constitución del 80 y el sistema binominal. Esto hizo que por décadas dichas luchas fueran invisibilizadas, menospreciadas y estuvieran fuera del sistema político. Es decir, sucedía porque había una estructura estatal que permitía y promovía dicha exclusión, no porque dichas luchas no tuvieran fuerza social y política en el pueblo, lo tenían y ha ido creciendo a lo largo del tiempo, solo que la llave institucional no quería ser entregada por esa elite que la vetaba de la política chilena.

Sin embargo, en la Convención Constitucional vimos todo lo contrario, y una excepción a la regla política que ha imperado en Chile. Dichos espacios que fueron excluidos durante estos 30 años, fueron los protagonistas de la jornada, quienes determinaron la mesa de la Convención, el ritmo y las primeras palabras de la sesión, y los temas a tratar durante la primera semana. Eso lo hacen las feministas, pueblos originarios y movimientos sociales porque son mayoría dentro del órgano constitucional, pero no una mayoría impuesta como lo hizo durante décadas el sistema binominal, sino una mayoría que ganó en la calle, que se expresa en las calles y territorios, y que fue electa bajo un sistema de representación justo (perfectible obviamente) y que no excluye a ninguna sensibilidad política, sino que busca representar a cada uno de los sentires políticos que hay a lo largo de Chile.

No hubo exclusión de ningún sector en la elección del 15 y 16 de mayo, incluso de la derecha que con 37 convencionales de 155, tiene más representación que la debida por porcentaje de votos y que cualquier otro sector “minoritario” a lo que su posición política le negó el acceso a las instituciones al defender la actual Constitución y el binominal, que los sobre representó de manera excesiva desde el retorno a la democracia.

Así vemos cómo la Constituyente cambió el eje, pero no porque la izquierda o fuerzas progresistas aíslen a la derecha de las discusiones como ellos lo hicieron. Sino, porque la derecha en la votación de mesa se atrincheró, su estadía el domingo fue meramente simbólica como lo detalló en algunas preguntas Mónica Rincón a Teresa Marinovic y Constanza Hube. En la primera sesión vimos a la derecha haciendo política testimonial en la institución política más importante y democrática de nuestra historia, y que marcará el futuro del Chile que viene, ese que será feminista, ecosocialista y plurinacional, si quieren se suman a la fiesta de la democracia y dialogan, o hacen de su presencia en la Convención una mera existencia de la que poco y nada se podrá sacar al limpio.

Nataly Campusano es Consejera Regional de la región de Valparaíso y directora de la Fundación Territorios Colectivos.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.