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Año XIII, 25 de julio de 2021

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¿Cómo enfrentar el ciberacoso escolar?

Demián Uberto

  Martes 20 de julio 2021 13:09 hrs. 
10  MARZO 2017/VALPARAISO
Fotografías temáticas de Estudiantes Universitarios que se encuentran en la Universidad Católica de Valparaiso
FOTO :PABLO OVALLEISASMENDI/AGENCIAUNO


Para la Superintendencia de Educación el ciberbullying o ciberacoso es una forma de violencia similar al acoso escolar, pero que utiliza medios tecnológicos como redes sociales, internet u otros espacios virtuales por lo que su difusión e impacto en todos los involucrados y en la convivencia general de la comunidad es mucho mayor. En muchas ocasiones, las agresiones por internet son anónimas, lo que contribuye a aumentar la ansiedad y sensación de paranoia de la víctima ya que el agresor podría ser cualquier persona.

En marzo de 2021 el Ministerio Secretaría General de Gobierno, la Universidad del Desarrollo y la Fundación Katy Summer –la joven de 17 años que se suicidó en 2018 luego de ser víctima de ciberbullying por parte de sus compañeros -, presentaron el Estudio Nacional sobre Ciberacoso en Pandemia que reveló que un 49% de los jóvenes entre 15 y 29 años reconocieron haber sido acosados virtualmente al menos una vez durante el último trimestre del 2020. Un 88% reconoció haber sido amenazado por internet o redes sociales y el 65% dijo haber sido testigo de ciberacoso.

El estudio también reveló que una de las secuelas más graves del encierro para niños, niñas y adolescentes es la relación entre ciberacoso, depresión y el uso de redes sociales. El 27% de los encuestados reconoció, incluso, lo insoportable de la situación por lo que no temió en responder que se haría daño a sí mismo.

Respecto a los ciberacosadores, el 18% de la población de adolescentes y jóvenes confirmó que ha acosado en los últimos tres meses una vez o más. De ellos, el 73% son hombres y el 44% presentaba sintomatología indicativa de un trastorno depresivo mayor al momento de ser aplicada la encuesta.

En 2020 se registraron 279 denuncias de maltrato físico y psicológico entre estudiantes, 72 de ellas las identificó como ciberacoso. Teniendo a la vista estos números y el estudio, podríamos concluir que no todas las niñas, niños y jóvenes tienen canales efectivos para solicitar ayuda en su establecimiento de educación.

Como Fundación Stopbullying, creada para asesorar a los establecimientos en cómo tratar esta problemática, hemos detectado dramáticas consecuencias entre quienes sufren este maltrato: depresión, ansiedad, aislamiento, sensación de no tener salida,  miedo, soledad y trastornos de conducta. El Ministerio de Salud, por su parte, identificó que este tipo de violencia puede causar síntomas psicosomáticos como dolor de cabeza y/o estomago; ausentismo escolar y bajo rendimiento académico,  comportamientos antisociales, consumos problemáticos de alcohol y drogas y provocar actos de autolesión, ideas o intentos suicidas, o la materialización de esas conductas (Guía práctica para la prevención del ciberacoso en adolescentes, 2021).

La soledad en que los niños, niñas y adolescentes enfrentan estas crisis también fue reveladora en el estudio: un 4% le contaría a los padres y sólo 1% lo contaría en el colegio, a directivos o docentes.

Es momento de enfrentar el problema con otro tipo de recursos. El clásico buzón donde la victima denuncia anónimamente NO SIRVE porque el alumno/a  nunca sabe si el colegio la acogió y si el establecimiento  requiere más información no sabe a quién pedírsela. Esta dinámica produce  mayor  frustración  porque cuando la  víctima pide ayuda se siente ignorada y no ve cómo romper este ciclo que se repite día a día.  Es necesario tener un canal anónimo para abrir  el dialogo, hasta que existan las confianzas y aparezca la individualización.

Desde nuestra experiencia hemos descubierto que las áreas directivas de los establecimientos educacionales no saben cómo abordar la problemática y cómo contener las situaciones de maltrato y acoso en los colegios. Por ello, es necesario que se profesionalice la labor de  los encargados de convivencia y certifiquen a los establecimientos de educación;  que se impulsen  leyes que busquen modelos de incentivo en la aplicación de buenas prácticas. Es decir, junto con las multas que persigue la Superintendencia de Educación, también se premie a los establecimientos que implementen las mejores prácticas para contener estas situaciones al interior de la escuela.

El gobierno anunció urgencia la modificación de la Ley General de Educación en materia de ciberacoso . Esperamos que ella contenga nuevas herramientas para los establecimientos, padres y apoderados y una campaña eficiente para el uso responsable de redes sociales, que se ponga al servicio de centenares de niños, niñas y adolescentes que están viviendo situaciones de violencia, que los adultos, las comunidades educativas -incluyendo a los estudiantes-  debemos buscar detener de manera  eficiente.

Demián Uberto
Fundación StopBullying

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