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Año XV, 7 de febrero de 2023

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Deserción Escolar y el rol de la Escuelita Rebelde Chepuja

Columna de opinión por Christian Campos
Sábado 3 de diciembre 2022 11:28 hrs.


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La tarea del maestro exige un compromiso y una actitud en contra de las injusticias sociales. Luchar contra el mundo que los más capaces organizan a su conveniencia y donde los menos capaces apenas sobreviven. Donde las injustas estructuras de una sociedad perversa empujan a los ”expulsados de la vida”. El maestro debe caminar con una legítima rabia, con una justa ira, con una indignación necesaria, buscando transformaciones sociales.” Paulo Freire

Mucha preocupación han causado las cifras reveladas a principios de mes por el MINEDUC que señala que entre 2021 y 2022 más de 50 mil estudiantes habían dejado de asistir a establecimientos educaciones, a eso debemos sumar que el ausentismo escolar también ha mostrado cifras alarmante pues la asistencia promedio nacional entre marzo y septiembre de este año fue del 83%, lo que se significa 5,5 puntos porcentuales menos que en 2019, dándose en la región de Antofagasta uno de los incrementos más significativos a nivel nacional con  -6,4.

Nuestra Escuelita Rebelde Chepuja lleva siendo parte del campamento Altamira desde su creación hace dos años y en ese proceso en conjunto con nuestros niños ha ido construyendo una forma trabajo que podría acercarse a un modelo que contribuya a aminorar estas preocupantes cifras, pues en este transitar hemos ido descubriendo que el análisis de las necesidades de cada niño es fundamental para determinar una estrategia de enseñanza. Como forma de trabajo hemos ocupado la metodología de aulas multigrado, muy propia de las escuelas rurales, que se caracteriza porque en el proceso de enseñanza y aprendizaje interactúan distintos niveles educativos entre sí. Esto genera que la enseñanza se desarrolle en un ambiente particular y en directa relación entre el profesor y sus estudiantes, constituyendo experiencias de aprendizaje únicas. Pero a la vez, implica una colaboración directa entre pares, independientemente del nivel escolar y el rango etario, puesto que los estudiantes al compartir el mismo espacio educativo están en constante interacción. Es decir, se aborda una temática específica y varía el grado de profundidad en función del nivel del estudiante. Este apoyo se enfoca en diferentes asignaturas: Lenguaje, Ciencias, Historia, Matemáticas e Inglés, esto permite apoyo focalizados de acuerdo a las necesidades de cada estudiante y en función de aquellas asignaturas que necesiten reforzar.

Pero es importante mencionar que toda esta estrategia solo puede ser exitosa en la medida que el estudiante está inserto en el sistema formal de enseñanza, es decir el primer paso de este modelo es encontrar un establecimiento educacional que permita que se active el apoyo escolar y social de la Escuelita, en este sentido el rol que ha jugado la Fundación Súmate del Hogar de Cristo ha sido fundamental para realizar los pasos necesarios en la incorporación de jóvenes en su gran mayoría migrantes al sistema educativo, nosotros realizamos el acompañamiento de manera mucho más efectiva complementando la estructura escolar formal.

Otro elemento fundamental, es la vinculación con las familias de los estudiantes, con las que permanecemos en comunicación constante, a través de pequeñas reuniones en donde se señalan los aspectos a reforzar en el hogar, los requerimientos que se van presentando desde el establecimiento educacional y el rol que cumplen como apoderados dentro del sistema de educación formal.

La Escuelita tiene como gran visión que todos los niños, niñas y adolescentes se incluyan y permanezcan en el sistema escolar de manera exitosa; creemos que la permanencia dentro del sistema educativo es clave para que nuestros niños puedan realizar un proceso exitoso de inserción en la sociedad chilena, pues el sistema le entrega una protección mínima a nivel escolar y  social que en conjunto con nuestro apoyo permite que se considere lo básico: la educación como un derecho humano, que no solo tiene que ver con el desarrollo básico de las personas en términos de cómo se construyen, sino que también es un derecho habilitador de otros derechos: alimentación, salud, vivienda, participación, etc.

Es evidente que la pandemia tuvo un impacto fuerte en general en la educación, no solo en Chile, sino en el mundo. Hay informes que reportan que estos problemas que se presentan con el retorno a clases presenciales (deserción y baja asistencia), se están dando en muchos lugares, incluso en países ricos como Estados Unidos en que hay serios problemas de deserción y retrasos en los aprendizajes. La respuesta del Ministerio de Educación en Chile ha estado enfocada a orientaciones hacia el decreto de evaluación 67 que potencia la evaluación de proceso y deja la repitencia como medida extrema pues se asocia a deserción, como también a la ejecutado reportes de asistencia y desvinculación a los establecimientos. Sin embargo, es evidente que urge una respuesta mucho más focalizada, desde un territorio en que ningún organismo estatal tiene presencia, sobre todos en aquellos más vulnerables y más invisibilizados como son nuestros niños, niñas y adolescentes, la Escuelita desde el campamento Altamira y Chilenos por un Sueño hace frente a esta situación crítica en el Sistema Escolar Chileno en que urge un actuar rápido y eficiente del Estado chileno.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.