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Año XV, 1 de febrero de 2023

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Si el Estado no mira hacia el Norte, definitivamente, esta vez perderemos la Guerra del Pacífico.

Columna de opinión por Esteban Velásquez Núñez
Martes 24 de enero 2023 12:13 hrs.


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Hace casi 20 años, específicamente el 2006, el ex presidente peruano Alan García (Q.E.P.D.), adelantó que la guerra por el Pacífico, esta vez la ganaría Perú. Y tras poner manos a la obra como gobierno y Estado, en una mega inversión, el vecino país del norte anunció el 12 de abril de 2016, o sea, solo diez años después, que Perú cumplía el objetivo de contar con el primer megapuerto con 16 metros de profundidad de agua en el Callao.

Aún en la actualidad, Chile no cuenta entre sus puertos estatales con uno con tal profundidad. Es decir, no existe ningún puerto en todo el país que esté en condiciones de recibir buques que transportan 18.000 y más contenedores. No se cuenta con la infraestructura portuaria necesaria para ello. Y lo que es más preocupante, es que al parecer no ha habido interés de ninguna autoridad en este tiempo de invertir al respecto.

Para quienes vivimos en ciudades puerto, preocupa sobremanera ver como Chile deja en manos de otros la otrora soberanía marítima y económica que tenía en el Pacífico Sudamericano, con todos los mayores costos y tiempos que genera pasar a depender del transbordo de nuestra importación y exportación en puertos peruanos.  Pero, por sobre todo, la peligrosa dependencia para la economía de nuestro país en general.

Y hablo en general de los puertos de Perú, porque al mega puerto de El Callao, a principios del año pasado se le sumaba uno nuevo y aún más grande, cuyas obras avanzaban a ritmo acelerado, apoyado por inversión de un gigante como China, como es el puerto de Chancay, ubicado a unos 70 kilómetros al norte de la ciudad de Lima, y el cual está planificado para estar operativo en 2024, como el nuevo terminal portuario multipropósito, con una profundidad de 18 metros, y capacidad para recibir a los buques más grandes del mundo, de 18.000 y más contenedores, convirtiéndose en una de las principales entradas de Asia a Sudamérica.

Y recientemente, en noviembre del 2022, el presidente de la Autoridad Portuaria Nacional (APN) del Perú, Manuel Hinojosa López, dio a conocer que su país planea la construcción de un nuevo megapuerto en la Región de Arequipa. Se trata del Puerto de Corio que, si bien, existe como concepto hace 20 años, la idea ahora está más cerca de convertirse en algo palpable.

Pese a todas estas increíbles noticias en el país vecino y a que vemos como son posibles esas mega inversiones en un país parecido al nuestro, pero que en estos temas si tiene mirada de futuro, Chile no reacciona, no imita ni al parecer se inmuta.

A nuestro juicio, el Estado de Chile está siendo demasiado lento e incluso miope, de una visión muy escasa, para un verdadero desarrollo del sistema portuario chileno. Nuestros vecinos sin ir más lejos, Perú nos está ganando lejos con una visión portuaria de futuro y la construcción ya de inversiones e infraestructura de espectaculares megapuertos. Pareciera que la política portuaria de todos los gobiernos solo se centra en la Quinta Región, particularmente en San Antonio, como una única salida marítima, con todas las complicaciones que tiene incluso la ampliación del puerto en daño a humedales y la oposición de la propia comunidad de San Antonio a continuar ampliando dichos recinto, que además estos últimos días ha demostrado ser inseguro. Hoy esa posibilidad ya no es viable y sin duda Chile debe mirar hacia el norte.

Chile requiere la construcción de un mega puerto que tenga esa vocación y ese destino. De un puerto que efectivamente reúna las condiciones futuras. Y ese puerto a nuestro juicio debe estar pensado en Tocopilla, una zona que reúne las condiciones geográficas de recalada y el Estado de Chile daría muestras de que además de estar cerrando las termoeléctricas en Tocopilla – decisión que todos compartimos, por cierto -, también le da otra vocación a ese puerto y tanto el Estado como especialmente el gobierno del presidente Boric no lo deja abandonado.

Se trata de diversificar aún más las fuentes productivas en el norte, especialmente la industria minera y los servicios que son propios de este quehacer económico, porque también tenemos un mar increíble y las condiciones como para que el nuevo puerto que necesita Chile, permita mañana ser un puerto exportador de hidrógeno, por ejemplo, y de alimentos que desde el corredor bioceánico lleguen desde Argentina, Paraguay y Brasil. Sin duda un puerto pensado y construido con características especiales para Chile en Tocopilla puede ser el gran arco, la gran puerta de salida al Asia Pacífico, especialmente China, quienes serán siempre los grandes consumidores de los productos que puedan salir de esta Sudamérica.

Esteban Velásquez Núñez
H. Senador de la República
Región de Antofagasta

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.