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La marcha más grande y el obstruccionismo de la derecha

Columna de opinión por Yerko Cortés
Lunes 23 de octubre 2023 11:04 hrs.


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Este miércoles 25 de octubre se cumplen 4 años de la marcha más grande de Chile, que solo en Santiago congregó de manera pacífica a más de 1,2 millones de personas, según cifras oficiales, sumando varios miles en todos los rincones del país. Se trató de la convocatoria más grande de la historia desde el retorno a la democracia, un hito que la derecha ahora prefiere desconocer y distorsionar.

A 4 años es necesario hacer memoria y reflexión sobre aquellos elementos que constituyeron la mayor crisis político-social de las últimas décadas y que se expresaron, desde el 18 de octubre de 2019, como el despertar de un malestar acumulado por demasiado tiempo.

Algunos no lo vieron venir, pero la movilización de 2019 fue la expresión social del agotamiento del modelo, de la incapacidad del Estado de resolver las problemáticas de las personas, de un sistema político que no supo encauzar las demandas ciudadanas por canales políticos institucionales y de una democracia carente de mecanismos para resolver esa disconformidad.

El malestar ya se avizoraba previamente de diversas maneras en las calles, conducido por movimientos y expresiones sociales que abogaban por la defensa del medio ambiente, el derecho a la educación, a la vivienda, la igualdad de género y el aborto. También se expresó en la baja participación electoral y en el aumento de la desconfianza en las instituciones.

Por medio de la movilización la ciudadanía logró correr los márgenes de lo que se consideraba admisible, al punto de abrirnos la histórica posibilidad de escribir una nueva Constitución a partir de un proceso democrático. Sin embargo, el sistema político sigue en deuda mientras no seamos capaces de resolver aquello que la gente con tanta fuerza puso sobre la mesa: más justicia social, más derechos, salud, educación y pensiones dignas.

“La multitudinaria, alegre y pacífica marcha hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Con unidad y ayuda de Dios, recorreremos el camino a ese Chile mejor para todos”, decía Sebastián Piñera ese 25 de octubre en su cuenta de Twitter. El mismo que hace unos días acusó un “golpe de estado no tradicional” en su contra.

Tal definición es la manera en que el expresidente Piñera se victimiza para blanquear su gobierno, en el que se violaron gravemente los derechos humanos. Negando también el acto democrático de la movilización social, las demandas por el fin del modelo de sociedad abusivo por el que el pueblo se movilizó y obstruyendo los cambios que Chile requiere. Su lectura es concordante con la de su sector y con quienes quieren instalar que la legítima movilización social fue solo delincuencia, con el objetivo de dejar todo tal cual está.

Nuestro Gobierno, a pesar del obstruccionismo de la derecha, ha avanzado en la demanda por más seguridad, en la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el fortalecimiento del derecho a la salud con el fin al copago en Fonasa y en el aumento del sueldo mínimo a 500 mil pesos, entre muchas otras materias.

Sin embargo, son los intereses de una minoría oligarca los que dificultan la construcción de un sistema que asegure pensiones dignas; un régimen tributario de mayor justicia fiscal que permita recaudar más fondos para ampliar el alcance de las políticas públicas y proveer de más y mejores derechos a las personas.

A 4 años de la marcha más grande de Chile es necesario recordar el mensaje de aquella ciudadanía que desbordó la institucionalidad para expresar masivamente su malestar y la profundidad de sus justas reivindicaciones. Como también defender la propuesta de cambios del programa de Gobierno del presidente Gabriel Boric y la vigencia del Frente Amplio como un proyecto político que busca generar las condiciones políticas institucionales que abran paso a las transformaciones por las que durante décadas ha abogado el pueblo de Chile.

Yerko Cortés, Dirección Nacional de Convergencia Social

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.