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Año XVI, 21 de febrero de 2024


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Un llamado de reflexión permanente entorno a los DD.HH.

Columna de opinión por Alejandra Díaz Gude, Experta del Comité para la Prevención de la Tortura
Jueves 7 de diciembre 2023 11:10 hrs.


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Este Domingo 10 de Diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, cumpliéndose 75 años desde que se proclamara la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento internacional que consagra los derechos inalienables que toda persona tiene como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Es interesante destacar que una mujer tuvo un papel muy destacado en la redacción y aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Eleanor Roosevelt, Primera Dama de los Estados Unidos de América entre 1933 y 1945, quien fue nombrada en 1946 por el Presidente Harry Truman como una de las delegadas de los Estados Unidos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, y muy prontamente se transformó en la primera Presidenta del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el cual se abocó durante dos años a redactar el borrador de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Allí Roosevelt se relacionó con otras mujeres brillantes que tuvieron incidencia en la Declaración, tales como la india Hansa Mehta, responsable de que se cambiara la frase “todos los hombres nacen libres e iguales” por “todos los seres humanos nacen libres e iguales”, y así no dejar fuera a las mujeres.

Es importante reflexionar en el día de hoy: ¿qué son los derechos humanos para cada uno de nosotros?; ¿son una esperanza de una vida y un mundo mejor?; ¿son un obstáculo a un mundo más seguro?; ¿son una ilusión?; ¿son una obligación que pesa sólo para algunos en el escenario internacional?; ¿son un conjunto de normas que significan una cosa para unos y otra para otros?, ¿son conceptos y valores en constante evolución? Lo que si está claro es que son una conquista de la humanidad, que costó años de luchas a muchas personas.

Probablemente, los derechos humanos significan muchas y diferentes cosas para distintas personas, y una de las labores de los organismos de derechos humanos, tales como el Comité para la Prevención de la Tortura, es acercar estos conceptos, estos valores y herramientas, a las personas, a los ciudadanos, legos y letrados, a todos, no sólo desde la racionalidad, sino que también, desde la emotividad y la experiencia de vida, pues son tanto la razón, como las emociones y las experiencias vitales, las que contribuyen a formar la ética de un ser humano.

El Comité para la Prevención de la Tortura es un organismo del Estado de Chile, con fuente en el derecho internacional, que trabaja para que el derecho humano a no ser sometido a torturas ni a otros tratos crueles, inhumanos o degradantes sean una realidad concreta, respetada para toda persona, sin importar lo que haya hecho, sólo por su condición de ser humano. Este derecho si bien lo poseen todas  las personas, requiere de una especial protección por parte del Estado respecto de aquellas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, tales como niños, niñas y adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad física y/o mental, grupos LGBTIQ+, mujeres, pueblos indígenas, personas privadas de libertad, migrantes, entre otros, y la requieren precisamente porque esta situación de vulnerabilidad las lleva a estar en mayor riesgo de ser sometidos a torturas y otros tratos inhumanos.

En el Comité hemos podido lamentablemente constatar que la tortura y los tratos inhumanos no son solo actos que se cometen en dictadura, sino que también, en democracia. Este es un día para reflexionar acerca de qué nos falta por hacer tanto como órganos de derechos humanos, como cuanto sociedad, para que la tortura y los tratos inhumanos sean efectivamente condenados de manera transversal y erradicados de nuestro país.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.