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Año XVI, 19 de abril de 2024


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Magíster en Teoría e Historia del Arte: Un programa que se abre a los cruces interdisciplinarios

Columna de opinión por Sergio Rojas
Lunes 29 de enero 2024 15:21 hrs.


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En la última década, cada vez son más los postulantes que desean continuar su formación académica y perfeccionarse en sus áreas de interés, desde sus diversas disciplinas. En esta columna, el académico y coordinador del Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile, Sergio Rojas, reflexiona sobre los actuales desafíos a los que se enfrentan las artes, así como la necesidad de contar con programas que propicien las formas interdisciplinarias de pensamiento en el país, en el marco del proceso de postulaciones 2024.

En las últimas décadas las prácticas artísticas han ido progresivamente incorporando en sus propuestas elementos estéticos y conceptuales que permitan reflexionar aspectos que reconocemos como propios de nuestra condición contemporánea. En efecto, fenómenos tales como el impacto de las redes digitales en la existencia cotidiana, las crisis de los grandes relatos, formas de violencia como el racismo, la xenofobia o la depredación del medio ambiente, entre otros, exigen la elaboración de nuevos recursos artísticos y conceptuales. Cabe también hacer referencia a los desarrollos teóricos del pensamiento ecológico y las teorías de género, que han traído consigo importantes discusiones que, más allá de la academia, inciden en el modo como comprendemos y reflexionamos críticamente nuestra existencia cotidiana.

Esto ha implicado no solo un trabajo de actualización del corpus conceptual en los análisis y debates en torno a las artes, sino también el desafío de generar formas interdisciplinarias de pensamiento. Este ha sido uno de los desafíos más importantes que ha asumido exitosamente nuestro programa: asumir el hecho de que en el presente las prácticas artísticas, justamente en su voluntad de contemporaneidad, no se realizan al interior de compartimentos estancos, independientes entre sí, cuidando en cada caso celosamente una malentendida “especificidad” de sus procesos, sino que se abren a cruces interdisciplinarios, tanto en lo conceptual como en las mismas prácticas de creación y producción artísticas.

Esto ha hecho que nuestro programa, exhibiendo las características de la contemporaneidad y la inter y transdisciplinariedad, haya ido desarrollándose en sintonía con la necesidad que reconocemos en las artes de reflexionar los rasgos inéditos de nuestra experiencia contemporánea.

En la última década observamos un creciente interés de postulantes de diversas disciplinas y profesiones. Por ejemplo, cada año recibimos postulantes desde los campos disciplinarios de las artes visuales, el teatro, la danza, la literatura, entre otras: también desde periodismo, filosofía, antropología, sociología, psicología, arquitectura, incluso llegan estudiantes provenientes del campo del derecho interesados en las relaciones entre cultura, representación y pueblos originarios.

Desde esa perspectiva, es importante destacar que, el objetivo general de nuestro programa es el de contribuir al desarrollo de los estudios y la investigación en la Teoría, la Historia del Arte, la Estética y los estudios del Arte en general. Buscamos desarrollar competencias para la investigación en estos campos disciplinares, a través de una formación que consigna distintas perspectivas metodológicas, teóricas, historiográficas y críticas. Señalamos a los y las estudiantes desde un principio la importancia del trabajo de Tesis con el que finalizan su formación académica en nuestro programa. En este sentido, se les sugiere relacionar los trabajos que realizan en cada uno de sus cursos y seminario con esa investigación de largo aliento que es la tesis. La transdisciplinariedad es una constante en la programación semestral de cursos (los estudiantes tienen la posibilidad de cursar hasta dos asignaturas en otros programas afines), desarrollando líneas de investigación propiamente teóricas, también en perspectivas estéticas e historiográficas, atendiendo además a lo que actualmente son las practicas curatoriales.

Tenemos la convicción de que hoy la excelencia formativa de un programa de postgrado en nuestras áreas no consiste en entregar una enciclopedia “contenidista”, sino en proporcionar a los y las estudiantes los recursos conceptuales, analíticos y metodológicos que les permitan abordar las prácticas artísticas y estéticas, como también las perspectivas historiográficas, en correspondencia con la complejidad de un mundo en el que fronteras de todo tipo, paradójicamente, no dejan de franquearse y, a la vez, de multiplicarse. Hemos constatado que nuestros y nuestras estudiantes, una vez graduándose, se desempeñan en las áreas de la docencia académica, la curatoría, la gestión cultural, la crítica de arte, o continúan su formación en programas de doctorado.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.