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Kim Jong Un invitó al presidente surcoreano a una cumbre

La invitación fue transmitida por Kim Yo Jong, la hermana del dirigente norcoreano que visita Corea del Sur con motivo de los Juegos Olímpicos de invierno. Kim Jong Un se declara dispuesto a reunirse con el mandatario surcoreano Moon Jae-in "lo más pronto posible".

RFI

  Sábado 10 de febrero 2018 12:18 hrs. 
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Moon recibió a almorzar este sábado al jefe de Estado de Corea del Norte, Kim Yong Nam, cuyo cargo es eminentemente protocolario, y a Kim Yo Jong.

“La enviada especial Kim Yo Jong entregó una carta personal” de su hermano que expresa su “deseo de mejorar las relaciones intercoreanas”, declaró el portavoz de Moon, Kim Eui-kyeom.

Oralmente le transmitió también la invitación de su hermano para “visitar el norte en el momento que más le convenga”, agregó.

El presidente de Corea del Sur sostuvo una reunión con el jefe de Estado norcoreano y con la hermana del líder Kim Jong Un, un diálogo histórico pese a las advertencias de Estados Unidos sobre un acercamiento con Pyongyang.

Moon recibió en el palacio presidencia al nonagenario Kim Yong Nam, que técnicamente es el funcionario norcoreano de más alto rango en visitar Corea del Sur, y a la representante estrella de Pyongyang, Kim Yo Jong.

El presidente se mostró sonriente mientras estrechó la mano a los delegados antes de la conversación en la Casa Azul y las imágenes de la televisión mostraron que Kim Yo Jong acudió portando una carpeta, en medio de las especulaciones de que habría venido con un mensaje de su hermano.

El presidente surcoreano milita desde hace tiempo por el diálogo con el Norte pero no aceptó de inmediato la invitación. Pidió que se creen “las buenas condiciones” para la visita y apeló al Norte a buscar de una manera más activa el diálogo con Estados Unidos, agregó.

“Es absolutamente necesario que el Norte y Estados Unidos inicien conversaciones rápidamente”, dijo el presidente surcoreano, citado por su portavoz. Estados Unidos insiste en que Corea del Norte debe dar muestras de que está dispuesto a una desnuclearización antes de cualquier negociación, lo que Pyongyang rechaza.

Si llegara a producirse la cumbre entre el dirigente norcoreano y el mandatario surcoreano, sería la tercera cumbre de este tipo después de las reuniones que el padre del actual dirigente norcoreano, Kim Jong Il, mantuvo en Pyongyang con los presidentes surcoreanos Kim Dae-jung y Roh Moo-Hyun en 2000 y 2007, respectivamente.

Esta “distensión” espectacular al calor de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang se produce tras dos años de tensiones extremas en la región.

En este periodo Pyongyang lanzó tres pruebas nucleares, la última de ellas, y la más potente, en septiembre pasado. Entre medio ha efectuado decenas de tiros de misiles, entre amenazas de que tiene la capacidad de lanzar una bomba atómica que llegue hasta el territorio continental estadounidense.

En este contexto, Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump se lanzaron en una carrera de insultos y de amenazas apocalípticas.

Algunos analistas han planteado que Corea del Norte busca con su participación en los “Juegos de la Paz” obtener un ablandamiento de las sanciones contra el régimen y hundir una cuña en las relación entre Seúl y Washington.

Moon recibió a almorzar este sábado al jefe de Estado de Corea del Norte, Kim Yong Nam, cuyo cargo es eminentemente protocolario, y a Kim Yo Jong.

“La enviada especial Kim Yo Jong entregó una carta personal” de su hermano que expresa su “deseo de mejorar las relaciones intercoreanas”, declaró el portavoz de Moon, Kim Eui-kyeom.

Oralmente le transmitió también la invitación de su hermano para “visitar el norte en el momento que más le convenga”, agregó.

El presidente de Corea del Sur sostuvo una reunión con el jefe de Estado norcoreano y con la hermana del líder Kim Jong Un, un diálogo histórico pese a las advertencias de Estados Unidos sobre un acercamiento con Pyongyang.

Moon recibió en el palacio presidencia al nonagenario Kim Yong Nam, que técnicamente es el funcionario norcoreano de más alto rango en visitar Corea del Sur, y a la representante estrella de Pyongyang, Kim Yo Jong.

El presidente se mostró sonriente mientras estrechó la mano a los delegados antes de la conversación en la Casa Azul y las imágenes de la televisión mostraron que Kim Yo Jong acudió portando una carpeta, en medio de las especulaciones de que habría venido con un mensaje de su hermano.

El presidente surcoreano milita desde hace tiempo por el diálogo con el Norte pero no aceptó de inmediato la invitación. Pidió que se creen “las buenas condiciones” para la visita y apeló al Norte a buscar de una manera más activa el diálogo con Estados Unidos, agregó.

“Es absolutamente necesario que el Norte y Estados Unidos inicien conversaciones rápidamente”, dijo el presidente surcoreano, citado por su portavoz. Estados Unidos insiste en que Corea del Norte debe dar muestras de que está dispuesto a una desnuclearización antes de cualquier negociación, lo que Pyongyang rechaza.

Si llegara a producirse la cumbre entre el dirigente norcoreano y el mandatario surcoreano, sería la tercera cumbre de este tipo después de las reuniones que el padre del actual dirigente norcoreano, Kim Jong Il, mantuvo en Pyongyang con los presidentes surcoreanos Kim Dae-jung y Roh Moo-Hyun en 2000 y 2007, respectivamente.

Esta “distensión” espectacular al calor de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang se produce tras dos años de tensiones extremas en la región.

En este periodo Pyongyang lanzó tres pruebas nucleares, la última de ellas, y la más potente, en septiembre pasado. Entre medio ha efectuado decenas de tiros de misiles, entre amenazas de que tiene la capacidad de lanzar una bomba atómica que llegue hasta el territorio continental estadounidense.

En este contexto, Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump se lanzaron en una carrera de insultos y de amenazas apocalípticas.

Algunos analistas han planteado que Corea del Norte busca con su participación en los “Juegos de la Paz” obtener un ablandamiento de las sanciones contra el régimen y hundir una cuña en las relación entre Seúl y Washington.