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Año X, 17 de diciembre de 2018

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Auguran que proyecto constitucional “dormirá en el Parlamento”

Enviado cinco días antes de dejar el poder, el proyecto de nueva carta fundamental del gobierno de la Nueva Mayoría levantó el polvo del escenario político. Acá, las críticas y los respaldos a la última movida de Bachelet antes de abandonar La Moneda.

Martín Espinoza C

  Martes 6 de marzo 2018 15:35 hrs. 
Constitucion

Corría el tiempo extra del gobierno de la Nueva Mayoría y Michelle Bachelet anotaba una jugada agónica para cerrar el partido. La mandataria quiso dejar amarrado el proyecto que había sido una de sus banderas de campaña y así, a menos de una semana de dejar el sillón de La Moneda, comunicó la firma del proyecto de Nueva Constitución para Chile.

Las críticas de la oposición no dejaron pasaron la noche en vela. El diputado Juan Antonio Coloma abrió los fuegos: “Se gastaron más $1.500 millones en una nueva Constitución que finalmente nadie quiere, confirmando lo que siempre dijimos que esto era sólo un eslogan de campaña, una promesa populista al estilo (Nicolás) Maduro que solo buscaba desviar la atención de la población ante el rechazo mayoritario en la implementación de políticas públicas desastrosas para el país”.

Lo cierto es que el proceso contó con 204.000 ciudadanos que dialogaron en encuentros auto gestionados para discutir los contenidos de una eventual nueva carta magna. Además, según indicó Bachelet en la cadena nacional de la noche de este lunes, la consulta indígena constituyente.

Los dardos vinieron por dos flancos: la idea misma de una nueva constitución y lo cercano de la publicación con el fin del mandato.

Sobre este último punto se refirió el subsecretario del Interior, Mahmmud Aleuy: “Me sorprende el doble estándar de la oposición, ellos presentaron reforma al Código Penal un día antes de finalizar el anterior Gobierno”, dijo la autoridad en conversación con T13 Radio (…) El alegato de los tiempos no me parece sustantivo. Lo importante es que hay un proyecto que va a seguir el cauce institucional y que nuestro sistema democrático determina”.

La Presidenta Bachelet también tuvo palabras para defender su acción: “Voy a gobernar hasta el último día, esto no debería sorprender a nadie”.

Francisco Soto, abogado constitucionalista de la Universidad de Chile, cree que las críticas que apuntan al periodo en el cual fue presentado el proyecto son injustificadas, debido a que este habría sido un compromiso planteado con antelación por el gobierno: “El compromiso de la Presidenta era enviar el proyecto antes de terminar su mandato con la idea de que este proyecto se pueda discutir en el Congreso elegido por sistema proporcional y no por sistema binominal. Es por eso que lo iba a entregar a fin de su mandato. Pretendía enviarlo en octubre y se fue retrasando, pero esto no altera el compromiso con el itinerario constitucional que asumió al comienzo de su mandato”.

Con respecto a esta materia, la doctora en Ciencia Política del Instituto Nacional de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, María Cristina Escudero, quien además participó de la sistematización de la etapa participativa del proceso constituyente, también confía en las buenas intenciones del gobierno saliente: “No creo que haya un cálculo estratégico de presentarlo cinco días antes. El año pasado fue un año de elecciones. No se quiso contaminar el proceso eleccionario. Siempre se fue justificando. Ahora no queda más espacio para cumplir con esa promesa. No lo miraría con sospecha”.

A modo de adelanto, el texto enviado al Congreso plantea que el periodo presidencial se extienda por seis años, en vez de cuatro, y que no se permita reelección ni en el siguiente periodo, ni en los posteriores. Respecto del Tribunal Constitucional “se elimina el control preventivo que puede hasta hoy requerir una minoría ante el Tribunal Constitucional, y sólo se podrá controlar obligatoriamente ciertas leyes con un quórum de cuatro quintas partes, es decir, ocho de diez ministros”. También se establecen modificaciones en la elección de sus miembros: “los tres poderes del Estado: la Corte Suprema llama a concurso público y elabora una terna, luego el Presidente de la República elige uno de los miembros de la terna y lo propone al Congreso Nacional, y ambas cámaras deberán aprobar el nombramiento. Luego el Presidente designa al candidato que aprobó el Congreso”.

El proyecto  contempla eliminar los quórum supra-mayoritarios de las leyes, dejando en vigencia solo la mayoría simple y mayoría absoluta.

El documento sugiere la creación de un mecanismo de tutela universal de los derechos, independiente del tipo de derechos. El objetivo es que toda persona que se sienta vulnerada en sus derechos pueda recurrir ante un cualquier tribunal ordinario de primera instancia y solicitar la tutela de sus derechos.

Francisco Soto cree que el texto es completo, pero que se queda corto en materia de participación ciudadana. “Lo que creo que le faltó son temas de participación porque, de lo que se escuchó de su discurso, lo único que incorporaría en materia de participación es establecer el derecho de participación y gestión pública y la iniciativa de legislativa popular. Eso, me parece, es bastante menos de lo que se ha venido discutiendo. Se podría haber avanzado en referéndum revocatorio, referéndum aprobatorio, mecanismos de participación a nivel local… Puede ser que eso no se haya destacado y venga, pero de principio yo diría que es lo ausente”.

A pesar de que el contenido absoluto del proyecto aún es desconocido, María Cristina Escudero señala que mucha información recabada en los encuentros locales se verá plasmada en el nuevo proyecto: “hay varias cosas plasmadas en el texto. Habló de mecanismos de participación ciudadana, algo muy presente en las consultas ciudadanas. Habló de nuevos derechos que la gente mencionó y que ahora estarán en la Constitución, como por ejemplo la igualdad de hombres y mujeres, derechos de niños y adolescentes, el acceso a la información… Esta es otra forma de mirar la Constitución.  Yo creo que por lo que escuché, se recogió bastante de los encuentros locales”.

Myriam Verdugo, presidenta interina de la Democracia Cristiana, lamentó el momento del envío del proyecto y lo calificó de “saludo a la bandera”: Esto no es más un saludo a la bandera. Es una preocupación y un interés grande de la Presidenta Bachelet, pero lamentablemente no se pudo concretar antes. Seguramente dormirá en el parlamento”.

En esa misma línea declaró Javier Macaya, diputado UDI. El parlamentario UDI esbozó duras críticas contra la medida de Bachelet y, junto con su colega Juan Antonio Coloma, aseguró que el proyecto no saldrá de la comisión de Constitución: “Yo no sé qué ideólogo está detrás de esta estrategia. Nos llama la atención. Esto es ridículo y es prácticamente un chiste mandar esto a cinco días antes”.

Sergio Grez, historiador, también tuvo críticas para la forma en que se llevó el proceso. “Repito lo que venimos diciendo desde hace mucho tiempo, desde octubre de 21015, cuando se anunció el proceso constituyente. Es una pose para una foto final” como cuando se  avisa  a un grupo de amigos y se ponen sonrientes, ponen su mejor cara y hasta hacen un brindis con la copa que tienen a mano” El académico agregó que “la Nueva Mayoría había anunciado en su programa una nueva Constitución, no un proyecto de Constitución. Era una constitución aprobada durante su mandato. Pues bien, al poco tiempo, por falta de voluntad política, de fuerza política, el gobierno de Bachelet se retractó y en subsidio de la promesa, anunció el inicio de un proceso constituyente. Sabemos cuáles fueron las condiciones en que se realizó este proceso: cabildos no vinculantes y sujeción a quórums supra mayoritarios imposibles de alcanzar.”

Dentro de las próximas horas se dará a conocer el contenido del proyecto de Nueva Constitución. Al no ponerle urgencia el gobierno, es probable que descanse un tiempo importante en la comisión de Constitución de la Cámara de Diputados. Una vez terminado el proceso, la nueva carta fundamental deberá ser aprobada por la ciudadanía en un plebiscito.