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Año XII, 8 de agosto de 2020

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Los riesgos de la disminución de las restricciones ambientales

Expertos en contaminación criticaron el nuevo Plan de Descontaminación Atmosférica en Santiago que entrará en vigencia este martes.

Rodrigo Fuentes

  Lunes 30 de abril 2018 12:50 hrs. 





“El nuevo plan de descontaminación impulsado por el Ejecutivo es pésimo, disminuir las restricciones ambientales solo significará el aumento de los fallecimientos en el corto y mediano plazo”.

Así de categórico fue el toxicólogo y académico de la Universidad de Chile, Andrei Tchernitchin, al referirse a las nuevas medidas impulsadas por el ministerio del Medio Ambiente.

El gobierno de Sebastián Piñera sorprendió al anunciar que la restricción a catalíticos, para vehículos inscritos antes de septiembre de 2011, será de solo un dígito y no de dos, como había anunciado la administración anterior.

La ministra de Medio Ambiente, Marcela Cubillos, explicó que la decisión “busca afectar lo menos posible a la clase media, que con un esfuerzo adquirió un auto catalítico y no puede cambiarlo por uno nuevo”.

Para el experto en toxicología, Andrei Tchernitchin, la medida significará un efecto contrario. Precisó que aumentará el parque vehicular en hasta 140 mil automóviles, incrementando la congestión en el tránsito y, por ende, generando una mayor emisión de gases.

El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile agregó que, según los episodios de premergencia y emergencia ambiental, se calcula en aproximadamente mil muertes más las que se producirán anualmente producto de la disminución de medidas restrictivas.

“Cuando se alcanza a niveles de alertas o emergencias la mortalidad es mucho mayor y puede llegar a un 20 por ciento más, lo que es mucho, y, por tanto, la falta de disposiciones serán las responsables del incremento de la mortalidad y los fallecimientos que van a ocurrir en los próximos años. Simplemente con esta nueva normativa se está aumentando la mortalidad en Santiago producto de la contaminación”, afirmó.

Según señalan fuentes del Ministerio de Medio Ambiente, la nueva disposición solo regirá para quienes circulen al interior del anillo avenida Américo Vespucio, con lo que las comunas con más habitantes de la Región Metropolitana –parte de Maipú y todo Puente Alto- quedarán exentos de la norma. Similar será el caso de Lo Barnechea, Vitacura y Las Condes.

Para el especialista en contaminación atmosférica y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Ernesto Gramsch, la medida del gobierno es inoficiosa, ya que  acotar la restricción de catalíticos solo al interior del anillo, no logrará una disminución de material particulado fino (MP 2,5) en el corto plazo en la capital. Esto, porque la cantidad de vehículos que se restringirá será menor en comparación con el total que circula por la Región Metropolitana.

“En estos momentos, tenemos que avanzar en mayor restricción vehicular porque se ha estancado el proceso de descontaminación que había avanzado desde 1980 hasta 2010, donde se ha mantenido más o menos estable, porque ha aumentado el parque automotriz y no han existido normativas importantes, y una de esas es la restricción, ya que aproximadamente el 40 por ciento del material particulado es generado por los vehículos”, argumentó.

Para el Doctor en Ciencias y profesor de Química Ambiental de la Universidad de Chile, Manuel Leiva, tener un transporte público que funcione como en la mayoría de los países desarrollados, disminuiría considerablemente la contaminación, incluso sin restricción vehicular. Sin embargo, precisó, el actual sistema es precario y está colapsado, lo que obliga a la gente a trasladarse en su propio vehículo particular.

“Nuestro transporte público claramente no está para nada a la altura de lo que debiera ser en una ciudad como Santiago, en Corea el desincentivo al uso del automóvil también pasa por un buen transporte público. Se deben generar zonas bimodales donde se pueda dejar el auto y después tener sectores de acercamiento al centro, Buin está muy dado a eso con el Metrotren, pero hay que dar las facilidades para que el movimiento no se transforme en movimientos de autos y congestión”, subrayó.

Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Chile mueren aproximadamente 11.300 personas al año por ambientes contaminados. Los más afectados niños menores de cinco años y los adultos mayores de 50, aquejados por enfermedades respiratorias, cardiovasculares, incluyendo infarto al miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Santiago representa solo una parte de la cifra total, ya que ciudades como Coyhaique, Temuco, Valdivia, Chillán, Osorno, Los Ángeles, Talca, Curicó y Rancagua, son las que han presentado peores índices en los últimos años.