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Año XIV, 29 de junio de 2022

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Cuántos y qué hospitales

Columna de opinión por Antonio Infante
Miércoles 21 de abril 2010 18:39 hrs.


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Las autoridades del ministerio de Salud han anunciado un multimillonario plan de construcción de hospitales, algunos de los cuales reemplazarán los caídos en el terremoto; otros serán reposición de establecimientos muy antiguos y disfuncionales y los menos se instalarán en zonas desprovistas de ellos.

Bienvenida esa inversión, pero cuidado. Un hospital es un excelente negocio para las empresas constructoras y para las empresas que venden tecnología médica. Para los políticos constituye un logro que corona su currículum y para los gobiernos son hitos que marcan sus realizaciones.

Pero cuidado, porque en algunas ocasiones estas buenas iniciativas no tenían un buen soporte técnico y la mole de concreto ha quedado como un monumento a la improvisación o a los malos cálculos de las autoridades de turno. Todavía se puede ver el emblemático cascarón del Hospital del Empleado en Ochagavía.

El punto que quiero enfatizar es que para construir un hospital se necesita conocer cuál será el desarrollo de la ciudad, sus futuros polos de crecimiento y quiénes poblarán esas zonas. Es distinto que sean afiliados de Fonasa o de Isapre si lo que se construirá es un hospital público o una clínica.

Además del lugar, es necesario definir el tamaño y el abanico de atenciones que entregará. Cuál será la complejidad del futuro hospital.

Para todas estas preguntas hay herramientas técnicas que permiten responderlas y el ministerio de Salud tendrá que hacer los estudios pertinentes algo que en apresuramiento por invertir puede hacerse con poca profundidad, tomando malas decisiones.

Hay dos cosas claras en la salud pública de hoy. Los principales problemas de salud se solucionan con intervenciones preventivas y cuando es necesaria la atención médica las soluciones en su mayoría son ambulatorias. Las camas hospitalarias se necesitan cada vez menos y para cosas muy precisas.

El otro tema que es un axioma de la salud pública es que existiendo camas disponibles los médicos se encargan de llenarlas.

Antes de construir los hospitales es bueno revisar estadísticas internacionales. Comparado con los buenos servicios de salud del mundo Chile tiene más hospitalizaciones por habitante; los pacientes tienen estadías más prolongadas y los procedimientos ambulatorios ya sea exámenes o cirugías están muy por debajo de las buenas experiencias extranjeras. Además una buena parte de las hospitalizaciones chilenas son adultos mayores que deberían manejarse en domicilio o en hogares especializados.

El primer desafío para el ministerio de Salud será promover un modelo de atención que privilegie lo preventivo y ambulatorio y para ello el énfasis debe estar en una profesionalización de la administración municipal de salud y en una solución público privada de las listas de espera.

La construcción de hospitales debe ser una decisión posterior, que además responda a un plan maestro de desarrollo de las ciudades. La improvisación será negocio para algunos pocos y no impactará en la calidad de salud de chilenos y chilenas.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.