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Año XI, 15 de octubre de 2019

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Andrés Solimano: “Chile tiene olvidada a su población inmigrante”

En especial de prensa de Radio Universidad de Chile, Juan Pablo Cárdenas entrevistó al economista Andrés Solimano a propósito de su libro “Migraciones, capital y circulación de talentos en la era global”, en el que aborda el tema de la migración y cómo esta ha configurado a la población tanto en Chile como en el resto del mundo.

Diario Uchile

  Viernes 15 de noviembre 2013 18:00 hrs. 
migrantes

En edición especial del Departamento de Prensa de Radio Universidad de Chile, Juan Pablo Cárdenas revisó los temas contenidos en “Migraciones, capital y circulación de talentos en la era global”, libro del economista Andrés Solimano publicado por el Fondo de Cultura Económica.

Andrés Solimano es magíster en Economía de la Universidad Católica y Doctor en economía del MIT. Fue director del Banco Mundial, director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo y también de FLACSO, además de ser asesor nacional de la Cepal.

215 millones de personas no viven en el país en el que nacieron, lo que representa al 3 por ciento de la población mundial. Aunque está consagrado por Naciones Unidas el derecho a desplazarse, sabemos que los países disponen de fuertes restricciones a la posibilidad de que las personas emigren de un país a otro. En ese contexto, ¿qué se entiende por migrante? 

Es una pregunta importante, porque hay que distinguir al migrante y a la persona que viaja. Alguien puede ir a Buenos Aires por un fin de semana o asistir  a una conferencia en México o ir a Europa, esa persona sale de su territorio nacional, ingresa a otro país pero no es un migrante. Las Naciones Unidas definen migrante como una persona que está por lo menos un año en un país distinto de su país de origen, de nacimiento, que generalmente está por razones de trabajo o de estudio, aunque también puede ser por razones políticas o de seguridad, como asilo o exilio.

Digamos que las migraciones se producen fundamentalmente por la búsqueda de un mejor bienestar. ¿La mayoría de los migrantes serían económicos? 

Sí, la mayor parte de la migración es económica, aunque no hay una medición exacta. Pero en periodos de relativa estabilidad global, no necesariamente tendría que ser ahora, la historia siempre ha sido así, la razón principal para migrar es por encontrar un mejor trabajo en otro país, recibir una remuneración más alta de la que se recibiría en otros países. Muchos migrantes también lo hacen para que sus hijos tengan mejor educación en otras partes, o para tener mejor acceso a servicios de salud, tener mejor vivienda o vivir en ciudades más cosmopolitas. Hay toda una graduación de migraciones, que replican un poco la estructura social al interior de los países que se da a nivel global. También hay migración no económica después de conflictos bélicos, después de la Primera y Segunda Guerra Mundial hubo bastante movimiento de personas, después de revoluciones, por ejemplo la Revolución Cubana hizo que un porcentaje de la población se fuera a Estados Unidos.

Deduzco del libro que la mayoría de los migrantes económicos son, socioeconómicamente hablando, gente más bien de estratos inferiores, que tienen un menor nivel de estudio y busca constituirse en mano de obra de los países a los cuales emigra. ¿Esto es así? 

Sí, hay una distinción en la literatura de migraciones, que está un poco también en el libro, entre la migración masiva, que es la migración trabajadora, una persona que va a trabajar a la construcción o a servicios personales que en muchos países los nacionales ya no quieren hacer, que es la migración de clase trabajadora, que son los grandes números. Pero también hay una migración que aquí en el libro llamamos de “elite”, que es, por ejemplo, un técnico experto en informática de la India que se va a trabajar a Microsoft en Estados Unidos. Migración de médicos y enfermeras a trabajar a hospitales y también, crecientemente, hay una movilidad migracional en el sector educacional, de profesores y estudiantes. Pero un 85% más o menos, a nivel global, de la migración económica corresponde a trabajadores. Son más móviles los migrantes de elite, profesionales, expertos y empresarios, tienen más facilidades de entrar en los países de destino que la migración trabajadora, que está sujeta a muchas libertades de entrada.

La migración es un fenómeno universal histórico, hay países que se deben a ella. Estados Unidos es un país de migrantes, de cientos de miles de europeos que se fueron a radicar a ese país buscando el “sueño americano” y muchos otros que han llegado después, como los mexicanos, que deben estar constituyendo una de las migraciones más importantes. Argentina también es un país de migrantes y nosotros mismos, como chilenos, tuvimos migración alemana e italiana y hoy día de nuestros países hermanos: bolivianos, peruanos y colombianos, que lo que buscan es bienestar, sobre todo. ¿Esa gente tiene la esperanza de volver a sus países o quiere radicarse definitivamente afuera? 

El migrante económico viene por un periodo de tiempo relativamente largo y muchas veces después se queda en el país. En Chile creo que es una migración reciente, de los últimos diez a quince años, los números muestran que las llegadas de extranjeros de países limítrofes que vienen acá son más altas que las salidas. Yo creo que es una migración que, en la medida que los salarios acá en Chile sean más altos que en los países de donde vienen, van a seguir quedándose y probablemente los influjos van a aumentar. Lo que pasa es que la institucionalidad va por detrás de la velocidad con la que llega el migrante.

Pero  hay mucho espejismo en esto, me imagino. Porque los salarios en Chile parecen ser mucho más altos que en el resto de América Latina pero el costo de vida también lo es y, a veces, eso no se entiende. Y la gente viene con el ideal de que acá las cosas son mejor y después se da cuenta de que los sistemas de seguridad social, la salud, la educación, que allá son servicios gratuitos del Estado acá cuestan muy caros. 

Es cierto. Chile es un país caro, lo dicen incluso los extranjeros de países desarrollados. Es un país que está privatizado en los servicios sociales que en Europa provee el Estado de bienestar, el transporte no es barato, tampoco la alimentación. La luz, el gas. O sea, es un país caro. Los salarios tampoco son tan altos, pero en términos reales si uno compara el PIB per cápita de Chile con, por ejemplo, el de Bolivia, República Dominicana o Haití, hay una cierta proporcionalidad entre el PIB per cápita del país y los salarios que se pagan.

En la historia de la migración uno aprecia que ha habido injusticias enormes. Los países europeos construyeron su progreso, su desarrollo, en la capacidad de contar con mano de obra barata, africana, asiática, latinoamericana, que era prácticamente invitada a migrar. Pero después, cuando viene la crisis, son perseguidos y acorralados por los nuevos regímenes. Una situación de injusticia si uno piensa que América Latina, desde Colón en adelante, ha recibido masas migratorias europeas enormes con todo esplendor, se les regalaba tierras, se les daban oportunidades, podían invertir, se hacían ricos, se asentaron para toda la vida tan lejos de su patria. Sin embargo cuando latinoamericanos migran no somos tratados con la misma dignidad. 

El mundo en vías de desarrollo es más abierto para recibir migrantes que los países capitalistas desarrollados. Estados Unidos tuvo actas legales que impedían la migración desde China, con un elemento étnico en la migración. Estados Unidos tuvo un listado de los países que podían ingresar y las nacionalidades prohibidas, Australia hizo lo mismo. Hay una historia de restricción de entrada  los extranjeros. Con la última crisis del 2008, la situación se revirtió, los europeos ya no son el polo atractivo desde antes de la crisis, porque no hay trabajo. En Grecia, una economía destruida por los ajustes, se está yendo la gente. En Francia la economía tiene problemas al absorber a los migrantes. Están dejando de ir los migrantes a estos países y hay emigración. Ellos tienen el sistema de la Unión Europea con movilidad libre al interior de esta unión, con restricciones para países fuera de la Unión Europea. Estados Unidos tiene un sistema migratorio bastante clasista, un inversionista extranjero trae cinco o diez millones de dólares, se le procesa la visa en menos de un mes. El sistema a nivel migratorio replica las creencias y estatus de clase social que se observan.

En esta inversión capitalista en África, Asia y América Latina, con la llegada de empresas del Primer Mundo. ¿Hay un intento por contener la migración a sus países o sólo para acceder a mano de obra barata?

Hay dos posibilidades teóricas. El capital va donde está el trabajo, los trabajadores van donde está el capital, las empresas y los empleos. Se necesitaba mano de obra para hacer factible la producción. A partir de los años 70, se abren las fronteras y se van a producir a China, Vietnam, países que tuvieran mano de obra y materia prima a bajo costo. Ahí el capital va donde está el trabajo, en la migración es al revés. En México, el tratado de libre comercio NAFTA se esperaba que la migración disminuyera con la llegada de inversiones. Las empresas iban a crear empleos en México y no sucedió así, se aumentó el número de empresas en Estados Unidos y no llegaron muchas empresas al país latino, sin impacto en flujo migratorio.

Estuve en Sonora y la producción de fruta estaba deprimida. Pregunté por el principal ingreso y era la ‘remesa’, el dinero que enviaban los familiares desde afuera. Al parecer, la economía mexicana se sostiene en el narcotráfico y la remesa. 

La remesa es importante fuente de ingresos, gente que recibe salarios más altos en Estados Unidos y manda 200 o 300 dólares mensuales, multiplicado por 12 millones de migrantes. Esto ha caído porque la crisis afecta a los migrantes, pero hay países como El Salvador cuyo 15% del PIB responde a remesa, lo mismo para India y otros países en desarrollo. El 2010, el 50% del PIB mundial era de países fuera de la OCDE, entonces los recursos se han ido al llamado Tercer Mundo, la gente deja de migrar a países desarrollados, viene gente al hemisferio sur. Hay también un flujo de pensionados muy importante.

Las migraciones han sido un fenómeno positivo para la humanidad en varios aspectos. En Chile comentamos que gracias a los peruanos hemos mejorado la calidad gastronómica, la forma en que los niños se expresan, ya que traen un mejor dominio del idioma castellano. Hay también efectos positivos, pero hay movimientos contra los colombianos en el norte, entonces ¿cuál es la postura? La globalización actual es asimétrica, promueve el comercio internacional de bienes, movimiento de capitales, pero se ha puesto restricciones a las personas, no ha regulado ni abierto las fronteras nacionales. El centro de la actividad es el objeto y no la persona, entonces hay un fetichismo de la mercancía, además de tener mayor movilidad. La migración de personas tiene esta dimensión, entonces debe existir un modelo de desarrollo. Las universidades norteamericanas tienen planta docente con extranjeros, entonces la capacidad de conocimiento se abre a los extranjeros.

En la historia de Chile también tenemos ejemplos…

Chile se ha beneficiado mucho, está la industria del salitre, la colonización del sur de Chile de los alemanes que crearon industrias importantes. Migración cultural con los españoles que trajo Neruda, en el área de las artes y la literatura, todos inmigrantes que contribuyeron a la cultura chilena. Es reñido un país que se quiere presentar en vías de desarrollo y manifestarse contra los inmigrantes colombianos. Se debe considerar como una contribución a la sociedad, entonces hay miopía en cómo tratar a los extranjeros, hay que leer la historia de Chile y el mundo. Los estados fue una creación artificial, se han creado 150 países en un siglo.

Hablemos de la migración interna, se ha notado como un fenómeno del país en la población rural que pasa a las ciudades. ¿Cuánto ha evolucionado el tema en la actualidad? 

La gente del sur se va a la región Metropolitana, es un país centralista, la gente se viene a Santiago. Lo que está pasando es que la gente va al norte, a la minería, y la agricultura se queda sin trabajadores chilenos. Quieren un trabajo con chaqueta y corbata y los inmigrantes llegan a hacer el trabajo duro. En la minería se va mucha gente al norte, pero se le resta a la construcción, y falta gente. El crecimiento de la población ha visto que ha bajado la tasa de crecimiento, entonces es un país que ha ido creciendo y crece la escasez de mano de obra.

¿Chile es un país que tenga políticas en materia de migración?

La ley migratoria chilena actual viene del año 1975, período de Pinochet donde predominaba la idea de seguridad nacional y reflejaba un poco la distancia con los extranjeros, no era una política de puertas abiertas. Pero la ley migratoria recoge ese influjo y queda vigente hasta hoy, eso permite una influencia de la seguridad nacional y tampoco Chile era un país de inmigración masiva, entonces no preocupó. El gobierno actual presentó una nueva ley migratoria, pero con toda la agenda legislativa dudo que se haya discutido. Yo la vi, conversé con autoridades y tiene algunas cosas interesantes, trata de regularizar la situación del migrante, pero no a puertas cerradas, sino de puertas abiertas, pero que haya un marco regulatorio. Hay varios puntos que se van a discutir en el Parlamento. Hoy los permisos de trabajo y visa se entregan por un año, los empresarios han tratado de que se elimine la disposición que si se contrata un trabajador foráneo, la empresa debe pagar el pasaje de vuelta, cosa que se quiere eliminar. Se postula que no más del 15% de la planta de una empresa sea extranjera. La migración chilena ha aumentado bastante, son cerca del 5% de la población laboral. En Chile no hay visa de negocios, entonces un inversionista entra con visa turista y hay mucho inversionista que se incomoda con este rol, entonces debe considerarse. Se deben fortalecer los derechos de los migrantes. El ministerio del Trabajo no tiene una división de trabajo extranjero, por eso el problema de Francisco Javier Errázuriz, que tenía paraguayos con trabajos forzados. La dirección del Trabajo tiene que fiscalizar el cumplimiento del Código Laboral, estar atento a la migración no profesional.

Revisando las campañas observo que no hay políticas en el tema. Veo los candidatos de la derecha preocupados de poner barreras, pese a que los inversionistas son los que más necesitan gobiernos migratorios.

Es un tema invisibilizado, con propuestas mal pensadas en general y candidaturas conservadoras tienen una tensión entre posición antiextranjera del segmento conservador, pero el interés pragmático de tener una mano de obra disponible y no muy cara. Otra cosa olvidada es que casi 800 mil chilenos en el exterior, entre primera y segunda generación de chilenos. Ellos no pueden votar luego de cinco elecciones presidenciales. Chile tiene olvidada su población inmigrante, casi no hay propuestas de cómo conectar a los chilenos que están fuera del país. Todos los que se criaron en el exterior. Y tiene que pensar en reciprocidad, porque muchos países han sido abiertos con los chilenos.