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Año XII, 20 de febrero de 2020

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Carmen Hertz: “La transición se basa en pactos de impunidad”

La abogada de Derechos Humanos lamentó la censura del obituario en el diario El Mercurio, que invitaba a la sepultación de restos de su esposo Carlos Berger, este domingo. Actitud que calificó como “grosera, perturbadora y peligrosa”, de un consorcio mediático vinculado a la política de exterminio de la dictadura.

Diario Uchile

  Jueves 10 de abril 2014 10:44 hrs. 

“La justicia es lo sanador, no es dar vuelta la página”, señala la abogada Carmen Hertz, respecto de la sepultación de restos de su esposo, este domingo en el Cementerio General. Más aún, no titubea al indicar que son “los restos de los restos de los restos”, lo que a su juicio devela una política de exterminio que nace desde el Estado chileno durante la dictadura.

Carlos Berger, militante comunista, detenido en 1973 en la radio El Loa de Chuquicamata y ejecutado por la Caravana de la Muerte, será homenajeado este domingo a partir del mediodía, en el memorial del Detenido Desaparecido en el Cementerio General, lo que la abogada señala como “una invitación sanadora a la memoria”. Entrevistada por Patricio López en el programa Semáforo, Hertz no duda en calificar el escenario político de los derechos humanos a 40 años del homicidio.

Quiero partir por el asunto de El Mercurio, lo que más se ha conversado. ¿Cuál es tu versión de lo ocurrido con la intención de la familia de publicar en el obituario?
– El lunes recién pasado, el hermano menor de Carlos y su hija concurrieron a la agencia de El Mercurio de calle Bandera para publicar un aviso, señalando que Carlos Berger había sido asesinado en dictadura y que cuarenta años después habían sido identificados sus restos e iban a ser sepultados. El formulario tipo fue devuelto, tarjada la frase “asesinado en dictadura y que cuarenta años después habían sido identificados sus restos”.

No hay ningún adjetivo calificativo…
– Son hechos acreditados por la comisión Rettig. Entonces mi sobrina fotografía el aviso y lo sube a Twitter, y la reacción fue de un revuelo enorme. Ese tuit ha sido retuiteado mil 500 veces. Yo nunca había visto algo igual, y una repulsión generalizada. El revuelo generó que en la tarde del día lunes, El Mercurio me pide antecedentes y saca una nota en los breves del día martes, donde dan cuenta de la sepultación de los restos, pero en el texto se decía que murió el 19 de octubre de 1973, sin decir la causa del deceso. Una nueva forma de censura que yo diría, a estas alturas, aparte de ser grosera, es perturbadora y peligrosa. No es posible que suceda en el diario más antiguo, de circulación masiva, probablemente de mayor circulación, donde además ejerces tu derecho en el obituario.

Este asunto nos lleva a algo mayor. Tú como abogada de Derechos Humanos has visto que no cumpliendo una función de Estado, los medios juegan un rol decisivo en el marco en el que los actores del Estado van tomando decisiones. ¿Cuál ha sido el rol de los medios en este problema sistemático que ha sido la denegación de justicia?
– Medios como El Mercurio y de ese holding o La Tercera, desde la dictadura han tenido una relación encubierta, medios que se prestaron para montajes, como por ejemplo la famosa Operación Colombo, donde La Segunda y La Tercera fueron parte de la operación de exterminio. Aparte del rol que se conoce según las actas del Senado norteamericano por el papel de El Mercurio en el Golpe de Estado. Comenzada la transición, estos medios tampoco variaron en su deber de informar, sobretodo hablando de algo traumático y brutal como fue el exterminio. Hay que destacar los medios independientes de los ochenta, que nos permiten expresarnos y desaparecieron una vez comenzada la transición. Otro tema de reflexión. Alguien dijo que la mejor política comunicacional era no tener ninguna, entonces hemos estado por décadas sometidos al duopolio, con graves consecuencias para la sociedad chilena.

Quería llevarte a la figuración pública del caso de Carlos Berger, por la responsabilidad que tú has tenido en la defensa de los derechos humanos. Esto se maximizó a propósito de la serie “Ecos del Desierto”, que reposicionó a su vez el documental “Mi vida con Carlos”. ¿Cómo has recibido este interés renovado de la sociedad chilena por lo ocurrido con tu familia?
– El asesinato de Carlos, junto a otras 25 personas. Tirarlos en una fosa clandestina, remover la fosa clandestina y lo que se les cae de la retroexcavadora permite que hoy, 40 años después, identifiquen a Carlos Berger y a otras cinco víctimas. Son restos de restos de restos de restos, algo ignominioso, no por lo personal, sino que da cuenta la perversa manera de borrar a gente de la faz de la tierra. El método nazi era Noche y Niebla, que se desvanezcan como si no hubieran existido.

El hecho que para los 40 del Golpe, la serie de Andrés Wood y el documental, yo diría que es un fenómeno de explosión de memoria, que da cuenta de una sociedad distinta. Chile vivió en sus años de transición, en un estado de censura tremenda sobre el exterminio donde el establishment se inclinó por el olvido y la impunidad. Y tuvimos hitos, la detención de Pinochet en Londres, y cuando vuelve se produce una inflexión en el Poder Judicial. Ahí se ve un cambio, no obstante los problemas y obstáculos feroces que se pusieron para que Pinochet no fuera desaforado. En un fallo histórico, la Corte Suprema habla de crímenes de guerra. Es procesado, y luego se abre este camino de impunidad donde deciden declararlo loco para eludir la justicia.

¿Cuáles son los efectos de que la coalición política que se oponía a la dictadura luego buscara que Pinochet volviese a Chile, casi como una defensa. Enfrentarte al gobierno que representaba a quienes se enfrentaron a la dictadura, ¿cómo lo interpretas?
– La coalición que encabeza la transición no es exactamente los que lucharon contra la dictadura. La columna vertebral de la resistencia fue marginada, el movimiento popular chileno fue dejado fuera de la transición. La transición se basó en pactos tácitos de impunidad, con Pinochet comandando el Ejército y luego senador vitalicio, lo que estalla con Pinochet en Londres. Esto era un hecho internacional inédito y muy importante en la defensa de derechos humanos. La transición fue larga, eterna, el mundo de derechos humanos estuvo aislado del establishment, con un puñado de periodistas y el ciudadano de a pie. Tuve la experiencia concreta cómo la gente de a pie nos saludaba en la calle y nos expresaba su apoyo. En definitiva, el apoyo de la mayoría de la gente que sabía que era muy injusto. Frente a estos crímenes, la gente sabía que era de una injusticia intolerable.

Estamos a días de la ceremonia fúnebre que ha motivado una invitación de parte de ustedes. ¿A qué y a quiénes se invita el domingo?
– El domingo en el memorial del Detenido Desaparecido se hará una ceremonia fúnebre, se dará sepultación a los restos de restos de Carlos Berger, y es un homenaje también, a todas las víctimas, y un ejercicio de memoria colectivo. Eso es reparador, es sanador no solo en términos personales, sino en términos colectivos.

El revuelo que significó la nota, pero la cobertura de medios independientes deriva que El Mercurio ayer aceptó que el texto censurado se publique los días viernes, sábado y domingo. Es algo muy importante que da cuenta de una sociedad distinta. Gracias a la gente y los medios independientes, El Mercurio se ve obligado a publicar lo que hace cuatro días negó.

En lo personal, ¿qué representa este momento?
– Tuve sentimientos contradictorios. Tristeza, pero también resignación. A nosotros nos entregan fragmentos óseos de la muñeca izquierda, lo que da cuenta de una política de exterminio. En la medida que rindamos homenaje, es algo reparador, que sana, que hace bien. Porque tiene que ver con la memoria, la justicia es lo reparador, no es dar vuelta la página.

Foto: Marianne Deygout