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Agenda pro paz opaca demandas estructurales en Colombia

La victoria de Juan Manuel Santos, convertida en un gran consenso sobre el proceso de paz, podría invisibilizar las demandas de sectores campesinos y urbanos que se han movilizado en los últimos años en favor de transformaciones estructurales. Analistas se refieren al riesgo de que las negociaciones con las FARC no dejen espacio para otras agendas.

Sandra Trafilaf

  Miércoles 18 de junio 2014 12:52 hrs. 
SANTOS AFIRMA QUE SU VICTORIA ES EL FIN DE 50 AÑOS DE VIOLENCIA



Juan Manuel Santos ganó en 19 departamentos, contra 15 que logró obtener su contrincante Oscar Zuluaga en las recientes elecciones presidenciales en Colombia.  El presidente electo salió victorioso con un 50,9 por ciento de los votos y enfrenta ahora un complejo panorama, que según los analistas internacionales responde a un mandato más bien pragmático de concretar la paz con la FARC y el ELN, pero que no incluye demandas estructurales que reclama un sector importante de la sociedad colombiana.

Una alianza que hace años era muy improbable, con el apoyo de los movimientos sociales y referentes de izquierda como los verdes y el Polo Democrático, basada en el proceso de los diálogos de paz que impulsa Santos con la FARC-EP y el ELN, explican parte del triunfo que obtuvo el mandatario en Colombia y que lo tendrá al frente del gobierno hasta  2018.

“No reconozco enemigos”, dijo Santos en su discurso luego de conocer su triunfo. Sin embargo, lo hace en un contexto de una alta abstención, que solo en la primera vuelta presidencial fue del 60 por ciento.  En tanto el ex presidente Álvaro Uribe lo acusó de llevar adelante un gobierno con los más altos índices de corrupción de la historia.

El analista Esteban Silva, director de Relaciones Internacionales del Instituto Latinoamericano de Altos Estudios Sociales (Ilaes) asegura que Juan Manuel Santos ha tenido una gestión bastante más pragmática, haciendo una apuesta por la paz en contraposición con Zuloaga que fue el candidato uribista, quien pretendió congelar el dialogo con las FARC.

El director de Ilaes destaca los avances que ha realizado Santos para asegurar la paz en Colombia. “Me parece un gran avance, estoy hablando que hay temas de seguridad, hay temas de medio ambiente, hay temas de derechos humanos, hay temas de administración de justicia, hay temas constitucionales y hay temas de políticas económicas que forma parte de la discusión entre las FARC y el gobierno, y entiendo que una parte importante de aquellos también forman parte a partir de ahora de las conversaciones con el ELN. Entonces me parece que se han alejado las sombras de la guerra  por ahora del conflicto, no solo en Colombia interno sino que externamente”.

Sin embargo el sociólogo y cientista político del Centro de Estudios para la Igualdad y la Democracia, Daniel Giménez,  considera que la situación general de Santos es de debilidad porque no fue capaz de concitar la fuerza suficiente de adhesiones a su proyecto. “Logró un muy espurio triunfo” dice Giménez, advirtiendo que  le espera un escenario complejo pues no podrá dar respuesta a las demandas de transformación en los distintos ámbitos, desde sectores de la educación hasta las peticiones agrarias.

“Eso es lo que quedó de manifiesto en las elecciones, no hay una abrumadora mayoría. Hay una mayoría que le permite ganar elecciones pero no imponer necesariamente un nuevo estado que integre al anterior actor movilizado militarmente que eran las FARC.  En caso de que alcance un acuerdo de paz, va a ser más el agotamiento de las FARC que por la capacidad negociadora o política de  Santos”, afirma Daniel Giménez.

La académica y analista internacional Francisca Quiroga plantea que este triunfo se debe enmarcar en la trayectoria que ha tenido el presidente colombiano, debido a que durante su gestión ha entendido la necesidad de sumar más actores para su segundo período.

Para Santos, asegura, es clave establecer el diálogo de paz y tener mecanismos institucionales de acercamientos con estos actores políticos. “Santos debe enfrentar un escenario político más adverso donde la derecha está dividida y él, como un representante de sectores de la centro derecha, ha debido sumar a más actores al ejercicio del gobierno. Es ahí donde va a tener que mantener las negociaciones de paz con la FARC”.

Quiroga además explica que la democracia colombiana es muy excluyente y que el Estado no ha llegado a penetrar en todas las zonas del país. Este factor incide en problemas estructurales complejos de exclusión política y de segregación que dejan pendiente temas como el cambio de Constitución política, el problema de los desplazamientos de campesinos y la respuesta a las demandas en salud y educación.

Santos pretende pasar a la historia, logrando una paz que podría omitir y opacar las demandas estructurales que tiene Colombia. Su objetivo, en todo caso, sería mostrarse como un estadista, distanciándose de la derecha más dura.