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La historia de ¡Karaxú!, la música del MIR en el exilio

Un disco y un libro escrito por uno de sus fundadores, Franklin Troncoso, recogen la historia del grupo que el Movimiento de Izquierda Revolucionaria mantuvo en Europa para difundir sus ideas y captar fondos para la resistencia a la dictadura.

Rodrigo Alarcón

  Viernes 31 de octubre 2014 16:40 hrs. 
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En febrero de 1974, Franklin Troncoso y su hermano Óscar llegaron a París escapando de la dictadura. Al poco tiempo, el primero estudiaba Licenciatura en Música y ganaba algunos francos tocando música chilena en el Barrio Latino de París con Los Huainas, el grupo que había formado con sus amigos Eduardo Sarué y Pablo Armijo.

Fue entonces cuando la Dirección del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) lo contactó para que se hiciera cargo del grupo que más tarde sería bautizado como ¡Karaxú! La banda dependería de la Unidad de Agitación y Propaganda del partido y su fin era difundir la realidad chilena en dictadura y captar dinero a través de conciertos, discos y actos solidarios.

La primera formación de ¡Karaxú! Incluyó a Mariana Venegas, Eduardo Larraín, Bruno Flety, Eduardo Sarué, Franklin Troncoso y Patricio Manns, quien llegó desde Cuba para integrarse al grupo y era el único que podía mostrar abiertamente su identidad, pues ya era conocido hace años.

Ese relato está en Historia del grupo musical ¡Karaxú! (1974-1978)… perder la paciencia (LOM), libro que Franklin Troncoso acaba de presentar en la Feria Internacional del Libro de Santiago y que incluye un disco con tres composiciones inéditas.

“La gente del MIR está entrenada para olvidar o no recordar, entonces son personas que tienen cierta información de manera parcelada, pero no un conjunto, por razones de seguridad. Cada año que pasaba, menos información había”, dice el autor, quien dirigió a la banda por cuatro años y regresó a Chile en 1992, desde cuando trabaja en la Subsecretaría de Desarrollo Regional.

“Era un grupo que tenía centenares de actuaciones por año y existen solo 65 fotos, 30 ó 40 afiches y su música nunca fue publicada en Chile. Los nombres de sus miembros y sus fotos prácticamente nunca circularon, entonces hacer el libro ahora tenía que ver con eso: el tiempo hace que las cosas se pierdan y desaparezcan y esta es una forma de aglutinar la información”, añade.

En el libro, por ejemplo, se puede leer que ¡Karaxú! grabó su primer disco en París entre el 7 y 9 de octubre de 1974, apenas un par de días después de la muerte de Miguel Enríquez. El registro fue titulado Canciones de la resistencia popular chilena y en su carátula se podían ver superpuestas una imagen del Che Guevara y otra del caído líder del MIR. Fue un disco que apenas circuló clandestinamente en Chile, pero tuvo dos ediciones en Francia y los grupos que apoyaban al MIR lo publicaron también en Alemania, Estados Unidos, Italia y Venezuela. En adelante, ¡Karaxú! actuó en diversos países de Europa, sufrió innumerables cambios de integrantes y grabó otros dos discos, uno de los cuales quedó inédito.

Para Franklin Troncoso, es un caso único entre los grupos que funcionaron desde el exilio. Tal como el MIR, dice, ¡Karaxú! asumió una postura distinta a la que bandas como Inti Illimani y Quilapayún tuvieron ante el horror de la dictadura.

Algo de eso se puede rastrear en “Solo digo compañeros”, canción de Daniel Viglietti que incluyeron en ese primer disco y que entre sus versos dice: “Nada nos queda y hay solo una cosa que perder: ¡perder la paciencia y solo encontrarla en la puntería, camarada! Papel contra balas no puede servir, canción desarmada no enfrenta un fusil”.

“Queríamos canciones de batalla, de esperanza, de lucha y de futuro. Eso nos hacía tener un aspecto estético distinto al que podían tener los otros grupos. Por ejemplo, cantar ‘El pueblo unido jamás será vencido’, después de haber sido derrotados militar y políticamente, nos parecía un poco inconducente o anacrónico. En cambio, cantábamos ‘Trabajadores al poder’ o ‘La carta al compañero’, que es una canción de lucha. Son actitudes distintas que teníamos sobre lo que pasaba con la dictadura en Chile y la respuesta que había que dar”, explica Franklin Troncoso.