Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 26 de febrero de 2024


Escritorio

Clásico de la “U” y Colo Colo

De mal en peor

Francisco Cárdenas

  Lunes 16 de marzo 2015 9:43 hrs. 
la u pierde

Compartir en

En el estadio nacional se volvió a jugar otra edición del “clásico” del fútbol chileno. En un partido de muy bajo nivel, Colo-Colo se impuso por dos goles contra uno a la Universidad de Chile, pero eso no resulta relevante. Siendo honesto desde hace rato comentar los partidos del fútbol local tiene un lado agotador. Hay que escarbar profundo para ser optimista y encontrar algo que valga la pena destacar. Estratégicamente pobres, técnicamente limitados y absolutamente aburridos. Cuesta no cerrar los ojos al mirarlos por televisión e ir al estadio es una opción cada vez más lejana.

Y si lo anterior podía ser rebatido por alguien, después del partido del fin de semana queda claro que el fútbol chileno es un paciente en cuidados intensivos. El nivel de juego, las tribunas vacías del “estadio seguro˝, la abulia y desorden del local, la parsimonia desesperante y lateral del ganador, el mediocre nivel del arbitraje y las poco objetivas declaraciones finales son parte de una exhibición enferma que desde hace rato ya no vale la pena observar. Y si este es el máximo partido de la competencia local entonces se vuelve alarmante porque pese a que hoy se pagan sueldos altísimos y los controladores de los clubes, al menos de los más populares, son los dueños de inmensas fortunas, el nivel de juego no se condice con los salarios y los montos invertidos, como tampoco estos representan la baja calidad de los jugadores utilizados.

El disminuido nivel del arbitraje ya es exasperante y no son solo los groseros horrores reglamentarios que se cometen: también está la prepotencia, la búsqueda de protagonismo y la ausencia total de autocrítica. Me queda la imagen de Eduardo Gamboa empujando a Humberto Suazo mientras trataba de reclamarle algún cobro. Estoy seguro de que si un jugador hiciera lo mismo sería expulsado, criticado duramente y suspendido por varios partidos. Tampoco me parece bien compensar errores omitidos marcando con rigurosidad desproporcionada ni tapar con arrogancia las profundas deficiencias formativas del cuerpo arbitral. Resulta urgente interceder y mejorar esta cuestión pues sin el adecuado nivel de los jueces se pierde certeza en la equidad de la disputa.

Respecto de los hinchas, sorprende el conformismo, la falta de vergüenza para reconocer la pobreza de lo exhibido y la ausencia absoluta de objetividad. Seguidores que privilegian los resultados sin exigir entrega ni calidad en la propuesta de sus equipos. Aficionados de sofá que alcohol en mano celebran orgullosos este mezquino circo y disfrutan ofendiendo y menospreciando a todo el que lleve otro color de camiseta ¿Dónde quedó el respeto? ¿Acaso no debería ser esta la primera medida si quiere evitarse la violencia?

Por otra parte, la prensa especializada se ha vuelto condescendiente y no hay voces que sean consecuentes con su labor primordial. Se enaltece la trampa (viveza le llaman algunos), la exageración y toda banalidad que venda. Siempre en perjuicio de la lealtad, la justa competencia y la deportividad que debiera imperar. Esta prensa al servicio de los caprichos y de los sucios intereses implicados tras la pelota no ha ayudado nada a mejorar ni a levantar un alicaído juego que cada vez moviliza menos gente y que se sostiene en la publicidad excesiva de empresas moralmente cuestionables. Lo que es peor, sirve para distraer la atención de asuntos más importantes y oculta lo incorrecto del modo de trabajar.

Por todo lo anterior estamos cada vez más convencidos de que el fútbol chileno está en profunda crisis y que sus futbolistas y dirigentes (con sus honrosas excepciones) no tienen nada de deportistas. Son solo trabajadores de un entretenimiento que ha escapado de las disputas dignas que antaño representó. Hoy únicamente importa el dinero y el negocio gobierna todo lo relacionado al fútbol, favorecido a los mediocres, los sucios, los mentirosos y los aprovechadores. Y con esto no descubro nada porque desde hace tiempo que en nuestro país sucede lo mismo en muchos ámbitos de nuestra vida. Es claro que transitamos un camino equivocado y que vamos de mal en peor.

Síguenos en