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“Canta Chile”: La exposición que revelará los tesoros musicales de la Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional abrirá en julio una gran muestra para celebrar los 45 años de su Archivo de Música. Habrá partituras del siglo XVIII, prensa musical, reproductores de todas las épocas, manuscritos y muchos, realmente muchos sonidos.

Rodrigo Alarcón

  Domingo 21 de junio 2015 8:57 hrs. 
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En el Archivo de Música, en el primer piso de la Biblioteca Nacional, hay dos pianos. Uno es de cola y está en el centro de la sala. El otro es un piano mudo y por más curiosa que hoy sea la idea, en algún momento no lo fue. El piano mudo es un teclado exactamente igual al de un piano común, con teclas del mismo tamaño y peso, pero que no emiten ningún sonido. Es más, se doblan y entran en una pequeña maleta que se puede transportar fácilmente. Ese detalle explica su utilidad: el piano mudo servía para que un intérprete practicara en cualquier lugar sin hacer ruido. Un pianista en gira, por ejemplo, podía ensayar en la pieza de un hotel sin provocar molestia alguna.

Esa maleta y ese piano mudo esperan hoy, junto a carpetas, discos de vinilo, papeles y otros objetos para ser exhibidos en Canta Chile, una gran exposición que celebrará los 45 años del Archivo de Música y que ocupará cuatro espacios de la Biblioteca Nacional.

El piano mudo.

El piano mudo.

La entidad nació exactamente el 18 de diciembre de 1970 y su primer director fue Alfonso Letelier. En un principio se llamó Archivo del Compositor y su principal impulsor fue Juan Amenábar, quien en una carta a la Biblioteca Nacional manifestaba su preocupación por el material “disperso” y “susceptible de perderse para siempre” que iban acumulando los músicos chilenos. La idea era resguardar las obras de los creadores locales y para eso se dispuso apenas de un anaquel, pero el Archivo actual es muy diferente. Y mucho más grande.

Hoy la entidad guarda unos 25 mil objetos, además de manuscritos y otros documentos de decenas de músicos chilenos. Hay partituras, grabaciones en diferentes formatos (vinilos, discos de vitrola, cassettes, cintas), libros, revistas, recortes de prensa e incluso reproductores de música. En la misma sala donde está el piano mudo, de hecho, unas vitrinas exhiben tocadiscos, decks de cassettes, Minidisc y otros aparatos.

“Nos pusimos la misión de dar a conocer los tesoros del Archivo, porque ya se había trabajado harto en la organización y catalogación. La idea es incentivar la investigación, porque aquí hay demasiado material”, dice Cecilia Astudillo, jefa del Archivo. “Las colecciones tienen que ver con distintos tipos de música, porque para nosotros la música es eso, solo música. Acá está la música compuesta o interpretada por chilenos o editada en Chile. Los diferentes tipos de música tienen la misma importancia”, explica.

Cecilia Astudillo en los depósitos de la Biblioteca Nacional.

Cecilia Astudillo en los depósitos de la Biblioteca Nacional.

Parte de ese enorme acervo se verá en la muestra, que estará ordenada en ocho partes. Habrá una sección dedicada a antiguas partituras, elegantemente ilustradas, a través de las cuales circulaba la música en el Chile previo a la irrupción de los discos. Habrá una para himnos históricos y otra para lo que han donado autores como Pedro Humberto Allende, Gustavo Becerra, Enrique Soro, Domingo Santa Cruz y Acario Cotapos. Habrá espacios para la prensa y los libros sobre música y otros para “música y escena”, desde la ópera local hasta el Festival de Viña. También la muestra contempla un rincón para doce músicos chilenos destacados en el mundo, entre los que se encuentran Violeta Parra, Claudio Arrau, Antonio Prieto, Rosita Serrano, Víctor Tevah, Sergio Ortega y Lucho Gatica, por ejemplo. Y todo aquello se podrá recorrer con un reproductor portátil en los oídos, para escuchar la música a la que alude cada documento.

El más antiguo de los objetos que se expondrán será el Libro Sesto de María Antonia Palacios, manuscrito empastado en piel, fechado en 1790 y que contiene 165 obras, muchas de ellas anónimas. “Ella era una esclava negra que transcribía partituras y se sospecha que componía otras. El manuscrito tiene un valor musicológico que ya es internacional”, asegura Cecilia Astudillo.

Cajas que resguardan archivos de Juan Amenábar.

Cajas que resguardan archivos de Juan Amenábar.

“No es una exposición sobre la historia de la música chilena y tampoco intenta imponer un canon sobre lo mejor o más relevante. Es una muestra de los tesoros del Archivo”, puntualiza por su parte la periodista Marisol García (Canción valiente), quien se hizo cargo de la curatoría junto al equipo del Archivo. “Probablemente este es el archivo más importante que hay en el país para una serie de documentos históricos, pero también hay archivos de música en universidades y fondos privados, entonces sería un despropósito pretender contar aquí la historia de la música chilena”, precisa.

¿Por qué no ordenar la exposición de acuerdo a géneros o estilos? ¿O dividirla en música docta y popular? De acuerdo a Marisol García, “cuando tienes la oportunidad excepcional de hacerte cargo de una panorámica amplia en el tiempo, las divisiones no solo pierden sentido, sino que incluso son difíciles”.

Para eso, ejemplifica con el caso del tenor Ramón Vinay: “Fue una gran figura de la ópera no solo chilena, sino que mundial, y cuando vuelve a Chile luego de uno de sus muchos viajes por Europa, le hacen una nota a cuatro páginas en la Revista VEA que se titula ‘Ramón Vinay vuelve a su tierra’. Ahí lo muestran llegando a Chillán, con colas de escolares esperándolo como a una estrella pop. Entonces, ¿qué distinción puedes hacer? Es verdad que Ramón Vinay es una figura de la ópera, pero todo en torno a él también se cruza con la cultura popular”, argumenta.

collage

Canta Chile se inaugurará el próximo 14 de julio y el aniversario del Archivo de Música contempla además una serie de charlas, conciertos, ciclos de cine, presentaciones de libros y otras actividades que comenzaron en marzo y se extenderán durante todo el año. “Nos han preguntado por qué nos escogimos el aniversario 50”, añade Cecilia Astudillo y ella misma responde de inmediato: “Fue por los discos de 45. Los 33 ya se nos pasaron, así que el próximo tendremos que hacerlo a los 78”.

Fotos: Rodrigo Alarcón.