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Los próximos desafíos de la Alianza del Pacífico

Desde este miércoles hasta este viernes se realizará en Paracas, Perú, la Cumbre de la Alianza del Pacífico, que reúne a los jefes de Estado de Colombia, Juan Manuel Santos; de México, Enrique Peña Nieto; de Perú, Ollanta Humala y de Chile, Michelle Bachelet.

Paula Correa

  Miércoles 1 de julio 2015 10:50 hrs. 
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Con un aire no tan optimista como en su fundación en el 2011, este miércoles se da inicio a una nueva Cumbre de la Alianza del Pacífico. Ése es el diagnóstico de diversos analistas que señalan que los cuatro países miembros han transitado por una mirada más bien ortodoxa que, según han catalogado, se circunscribe a una visión neoliberal de las relaciones económicas.

Adicionalmente, los gobernantes de los cuatro países pasan por complicaciones. México es ahora gobernado por el PRI y tiene severos problemas con el narcotráfico y la popularidad de Enrique Peña Nieto, Colombia sostiene un proceso de negociaciones de paz que lo tiene concentrado en las lógicas internas, en Perú la popularidad de Ollanta Humala está sumamente mermada y Chile transitó de un gobierno de derecha a la actual Nueva Mayoría, sumida en una crisis de credibilidad.

Así lo indicó el académico del IDEA César Ross, para quien la doctrina ideológica del acuerdo coincide con el modelo económico: “Este acuerdo no es demasiado disímil de esas otras formas de inserción o de integración económica global. No es demasiado distinta a la forma general que ha impulsado la Organización Mundial del Comercio (OMC), la forma en la que se han hecho los Tratados de Libre Comercio (TLC) en toda América Latina, la forma en la que se ha extendido el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), por lo tanto, no deberíamos extrañarnos mucho de que ese sea el sello doctrinal del acuerdo”.

El especialista en historia de las relaciones internacionales y en política exterior afirmó que este sistema de inserción económica, sustentado en la liberalización del comercio, tiene limitaciones. Si bien afirmó que bajo esta lógica Chile ha logrado incrementar su economía, estos acuerdos no son necesariamente muy recíprocos y advirtió que “se requieren componentes políticos sustantivos de cooperación para realizar un real aporte en las relaciones externas”.

Por su parte, Carlos Portales, académico de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), discrepó de quienes ven en la Alianza del Pacífico una extensión de la voluntad geopolítica de los Estados Unidos y se refirió al trabajo concreto del acuerdo que ya comenzó con una reunión preparatoria a la cumbre de los ministros de Finanzas, en la que se adoptaron una serie de propuestas.

Dentro de ellas destacó la homologación del tratamiento fiscal de los acuerdos para evitar la doble tributación, ampliar las capacidades para que los fondos de pensiones de estos países puedan participar en los mercados financieros de la Alianza y el acuerdo de crear un foro de experiencia sobre innovación, que consideró fundamental para el desarrollo, especialmente para mejorar la inclusión financiera.

El también ex embajador de Chile en México durante los años 90 sostuvo que se adoptaron acuerdos para la promoción de inversión en infraestructura y sobre cómo mejorar la gestión integral en riesgos en caso de desastres naturales, además de los estándares de gestión y transparencia fiscal. Para él, los gobiernos y el sector privado “están activos buscando incrementar el crecimiento y el desarrollo”.

Sin embargo, la forma en la que se discuten los acuerdos ha sido bastante criticada por la ciudadanía, la que denuncia secretismo del diálogo y el que se adopten políticas de largo plazo que generan condiciones al desarrollo que amarran a los países.

Sobre esto se refirió Claudio Pulgar, académico de la Universidad de Chile, Master en Ciencias Sociales y Estudios Comparados del Desarrollo y candidato a doctor, para quien, hay una profundización del pacto neoliberal que significa esta Alianza, pero al mismo tiempo hay una agudización de la resistencia en los países, encabezada por los movimientos sociales en Chile, Perú, Colombia y México, que en los últimos cuatro o cinco años se han expresado con fuerza.

Pulgar sostuvo que estos acuerdos favorecen sobre todo a las economías más fuertes, y complican a las más débiles, pese a los llamados “mecanismos de resolución de controversias” que buscan disminuir las asimetrías.

En ese sentido, afirmó que los países miembros están dando señales dobles, una proveniente de las alas más neoliberales de cada país, que busca acelerar con los acuerdos comerciales y la otra, que llama a la calma y la prudencia, y a avanzar hacia una cooperación más decantada que vaya más allá de lo comercial.

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