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Copa Chile: con final azul

Finalmente en medio de la corrupción, la irresponsabilidad, la falta de ética de algunos dirigentes y los turbios aires que recorren nuestro fútbol, debemos celebrar que los protagonistas principales de esta definición hayan sido los jugadores y el fútbol. Entonces sólo queda felicitar a los finalistas y aplaudir al justo campeón.

Francisco Cárdenas

  Jueves 3 de diciembre 2015 8:32 hrs. 
Copa Chile 2015

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El Estadio La Portada de La Serena recibió la final de la Copa Chile (torneo que reúne a todos los equipos profesionales del país). En un reñido y entretenido partido, los dos mejores equipos del torneo y los de mayor afición también, disputaron el juego que brindaba, además del trofeo, un lugar en la próxima Copa Libertadores de América. La “U” y Colo Colo, el clásico del fútbol chileno se repetía ahora en una instancia definitoria.

Y aunque el momento actual de ambos planteles era muy distinto, no dudamos de que sería un entretenido y emocionante partido. Así, mientras los universitarios buscaban levantarse de los malos resultados del segundo semestre y terminar el año de manera honrosa, Colo Colo iba por las dos coronas de la temporada. Nada mejor que derrotar al archirrival para callar las críticas y afianzar el juego colectivo extraviado en las últimas fechas.

Desde el comienzo la “U” propuso presión y velocidad en el medio campo, los blancos contestaron con parsimonia y manejo del balón. Y aunque la posesión del juego les favoreció, no encontraron profundidad ni virtuosismo en la creatividad de jugadas en la zona definitoria. Del otro lado, los azules se descolgaban con velocidad y fortaleza física en demanda de la portería defendida por Justo Villar. Dos estilos bien marcados y diferentes que intentaban menguar los esfuerzos del contrincante. Y producto de esa búsqueda vertiginosa y un poco desordenada, llegó en el minuto 24 el gol de Matías Corujo que, tras recuperar en campo propio, terminó definiendo de forma magistral un buena pared larga de Luis Pinilla. El golazo parecía la única forma efectiva para vencer al buen arquero de Colo Colo que posteriormente detuvo al menos cuatro ocasiones claras de los atacantes azules. Como es predecible, el gol trajo tranquilidad y mayor confianza en los universitarios que pudieron con ello manejar el juego durante gran parte del cotejo e incluso haber ampliado la diferencia en el marcador.

Pero, pese a la adversidad, Colo Colo luchó y buscó alternativas que permitieran empatar el juego. Principalmente con la profundidad de Jean Beausejour por el sector izquierdo y la siempre peligrosa presencia de Esteban Paredes. Incluso, para demostrar la importancia del compromiso y corriendo un alto riesgo, se decidió el ingreso del resentido Jaime Valdés quien pese a su entusiasmo no pudo cambiar el rumbo del cotejo. Los intentos chocaban una y otra vez contra una defensa férrea y poblada. Y cuando lograban generar peligro se encontró con la eficiencia del arquero azul. Los albos buscaron con ahínco pero con el correr de los minutos cedieron (quizá guardando fuerzas para el definitivo partido del fin de semana contra Wanderers) y parecían aceptar la derrota. En el final, cuando no quedaba tiempo y casi por casualidad, terminó encontrando el empate que agregó suspenso y determinó que la disputa se resolviera desde los lanzamientos penales. Si bien el empate de Luis pedro Figueroa pareció darle nuevas fuerzas a los albos, la eficacia de los lanzadores azules y de Johnny Herrera en los penales fue lapidaria con sus pretensiones. Los blancos se retiraron entre lamentos y recriminaciones. Tristes pero con la cabeza y las preocupaciones enfocadas en la definición del campeonato nacional. Ahí es donde deben reponerse y brindar el último esfuerzo que les asegure el título de un torneo en el que han llevado la delantera desde el inicio. La Copa Chile ya era historia y además era azul.

Para La Universidad de Chile el título no borra el mal rendimiento en el campeonato nacional pero sirve para asegurar la participación en la Copa Libertadores 2016, para desahogar a los hinchas y para despedir correctamente a Martín Lasarte y su cuerpo técnico. El entrenador uruguayo no pudo subsistir al mal juego mostrado durante gran parte del año y desde hace rato se conoce que será desvinculado de su cargo. En un año y medio obtuvieron para el club tres títulos y aún así no basta. Porque los equipos importantes deben hacer mucho más que sólo ganar títulos. En este caso también son importantes los mecanismos tácticos y la propuesta que se elige para pelear deportivamente y los fanáticos azules añoraban otra forma de jugar. Lo que es mucho más decisivo, aunque no más importante, es que los directivos de la concesionaria ya no confiaban en el proyecto actual y decidieron buscar otra alternativa. Tras la anunciada salida de Lasarte vale la pena reconocer su profesionalismo y calidad humana. Sobre todo reconocer la nobleza de los argumentos utilizados y el respeto a sus dirigidos y a todos los rivales. En el fútbol actual, dominado por la competencia salvaje y el negocio, estos valores están en vías de extinción y merecen ser destacados. Incluso cuando no se comparta el camino escogido.

Para el equipo que representa a nuestra casa de estudios esperamos que lo que venga sea todavía mejor. Que haya mayor valorización del capital formado en casa, que se traigan refuerzos de primer nivel, que se aspire alto en los torneos internacionales y que se siga mejorando siempre. La participación en el extranjero sigue siendo el desafío pendiente de todos los equipos chilenos. Frente a un torneo local de bajo nivel competitivo la posibilidad de enfrentar a los mejores del continente es una oportunidad fundamental para elevar el rendimiento y sería un error seguir desaprovechando esta instancia. Ojalá que los buenos resultados de la selección nacional repercutan también en mejoras para el campeonato, sus clubes asociados y para todo el fútbol chileno.

Finalmente en medio de la corrupción, la irresponsabilidad, la falta de ética de algunos dirigentes y los turbios aires que recorren nuestro fútbol, debemos celebrar que los protagonistas principales de esta definición hayan sido los jugadores y el fútbol. Entonces sólo queda felicitar a los finalistas y aplaudir al justo campeón.

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