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Año XII, 26 de enero de 2020

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Profesores denuncian irregularidades y maltratos en escuela de Til Til

Las denuncias de profesoras y apoderados de la escuela Capilla de Caleu acusan directamente al Director de la Corporación de Educación Manuel Cabellos de no fiscalizar y haces oídos sordos a reiteradas situaciones de maltrato hacia los estudiantes, mal uso de los recursos públicos y uso inapropiado de elementos de la escuela para fines personales.

Gabriela Pérez

  Jueves 10 de marzo 2016 20:17 hrs. 

Ex profesora de la Escuela Capilla de Caleu en Til Til denuncia a los administrativos del recinto que junto al director comunal de educación de la comuna han hecho mal uso de la gestión de los bienes y recursos públicos para su beneficio propio.

Las denuncias dicen relación con una serie de actos negligentes realizados por el profesor Luis Montenegro Lucero, en su calidad de Profesor Encargado de la Escuela que vulnera las directrices emanadas de la Contraloría General de la República.

Los actos denunciados son: recepción de un bien público como una fotocopiadora, la cual fue retirada por el profesor sin dar aviso y acreditar la salida del artículo, el mal manejo de los recursos financieros provenientes de la Ley SEP utilizados con fines injustificados, además del uso de los recursos para fines propios, como por ejemplo puertas o router con internet. A esto se le suma el maltrato y denigración hacia alumnos de básica por parte del profesor Pablo Pérez.

Además, la profesora acusa directamente al Director Comunal de Educación de Til Til Manuel Cabellos, el cual no ha fiscalizado dichas irregularidades y las ha pasado por alto, debido a que las autoridades están dentro de un círculo familiar y económico entre ellos.

María Angélica Rocco, ex profesora de la Escuela Capilla Caleu explicó que desde un comienzo no fue bien recibida porque esperaban que no se llenara la vacante para contratar desde la Corporación a la pareja del encargado de la escuela.

La profesora relató que el 15 de agosto de 2014, la encargada técnica y su marido tuvieron un accidente automovilístico, por lo tanto todo quedó detenido en la escuela. Por lo mismo, María Angélica comenzó a tomar responsabilidades administrativas y, en ese momento, comenzó a dimensionar las irregularidades.

“Empezamos a descubrir que el director no contestaba ni abría los correos. Ahí comencé a comprender por qué las aulas no tenían libros cuando el Ministerio los mandaba, comprendí perdidas de material, como por ejemplo, la pérdida de un bono especial que le dan a los profesores, cosas muy oscuras”, comentó la profesora.

La situación de la fotocopiadora surge cuado Marina Lagos, parte del centro de padres, junto a la ayuda del director Luis Montenegro se llevan la fotocopiadora sin acreditar su retiro. “Ella saca la fotocopiadora de la biblioteca de la escuela y como tiene un problema de cojera, el director Luis Montenegro la ayuda a sacarla de la biblioteca”.

“Ahí me doy cuenta que se llevan la fotocopiadora de la escuela y eso es serio. Al otro día, enviamos una carta a Manuel Cabellos, director de la Corporación de Educación para informar de la situación y le pedimos que haga un inventario de las cosas que hay en la escuela”, agregó María Angélica.

Por su parte, Nelson Orellana Urzúa, alcalde de Til Til aclaró que las acusaciones en torno al uso irregular de la fotocopiadora fueron denunciadas por la misma municipalidad ante la Contraloría General de la República y aún están en proceso de investigación.

Maltrato hacia los estudiantes

Por otro lado, Susana Serey, profesora general básica con mención en inglés, explicó que desde que ingresó a trabajar en 2011 recibió hostigamiento laboral por parte de los encargados del recinto educacional. Tiempo después, cuatro profesores estuvieron con licencia psiquiátrica y, en su caso, se resolvió que era víctima de hostigamiento y menoscabo laboral.

Además, la profesora confesó haber visto violencia física y psicológica a estudiantes por parte del ex profesor Pablo Pérez que es esposo de la jefa de UTP Alejandra Sandoval. El cual luego de un sumario fue trasladado a otra escuela de la localidad y se encuentra actualmente con licencia médica.

“Escuchaban mis clases escondidos o recogían mis pruebas y me cuestionaban mis evaluaciones, mis planificaciones aparecían en la basuras junto a mis evaluaciones”, agregó Susana Cerey.

Además, la profesora relató el caso particular de un alumno que tenía una situación compleja, pero entre los profesores hacían todo lo posible para que se mantuviera bien. “Una vez Pablo Pérez lo comenzó a retar, no aguanté el griterío y salí, veo que el muchacho sale corriendo y detrás va el profesor gritándole con garabatos. En eso, los veo uno frente al otro y el profesor estaba a punto de golpearlo. En ese momento, me pongo entre medio para separarlos”.

Luego de esa situación, el director cita a la profesora y le dice: “Usted no ha visto nada, no ha escuchado nada, se olvidó del tema”.

Tiempo después, al estudiante lo retiran del colegio y “hace unos días me enteré que está preso en la cárcel de menores en Til Til, siendo que nosotros estábamos haciendo un buen trabajo para que no cayera en eso”, comentó Susana.

Otra situación similar fue el caso de una alumna de segundo básico. Su apoderada en varias ocasiones denunció los hostigamientos hacia la estudiante por parte del profesor. La alumna tuvo un accidente en la sala, en horario de clases, situación que se podría haber evitado si es que el profesor a cargo Pablo Pérez hubiese estado en la sala a la hora que debía. En consecuencia, la estudiante estuvo más de un mes hospitalizada, por lo cual, la madre fue a reclamar al colegio y acusó al profesor que debería haber estado vigilando en la sala porque era horario de clases.

Al profesor le molestó la denuncia de la apoderada y, por lo tanto, se generó una situación en que el profesor molestó durante cuatro años a la estudiante. “Mi hija le preguntaba y el profesor hacía como si nadie le hablara, o la retaba y le decía pon atención o sino después tu mamá va a reclamar a todo el mundo”.

Además, la profesora era encargada de la catequesis y los estudiantes comenzaron a confesarle las agresiones que cometía el profesor con ellos. “Los niños me decían que les gritaba, les golpeaba la mesa o los trataba de tontos”.