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El fin del salitre: testimonio de vidas pasadas

Biddy Forstall, testigo precoz del ocaso del salitre, narra un momento de nuestra historia y de una zona de indudable gravitación en el destino de nuestro país, a través de los recuerdos de una mujer que, a sus 85 años de edad, decide compartir sus vivencias y las de sus familiares sobre ese desaparecido mundo de la pampa del Tamarugal.

Felipe Reyes

  Lunes 28 de marzo 2016 17:17 hrs. 
Pampa


No son pocos los escritores nacionales que han puesto su mirada en el norte de Chile. Algunos han volcado experiencias personales o relatos históricos sobre la pampa salitrera, mientras otros han dado rienda suelta a la ficción para mostrarnos un paisaje luminoso y hasta exótico. Ahí está lo escrito por Víctor Domingo Silva, Volodia Teitelboim, Andrés Sabella, Alejandro Jodorowski, el periodista Eugenio Lira Massi y, más recientemente, Hernán Rivera Letelier, por nombrar solo algunos.

Y a ese interesante listado de obras, ahora se suma Crepúsculo en un balcón. Ingleses y la pampa salitrera, una nostálgica mirada -de más de 400 páginas y prólogo del Premio Nacional de Historia 2002, Lautaro Núñez- a un momento de nuestra historia y a una zona de indudable gravitación en el destino de nuestro país, narrado a través de los recuerdos de Biddy Forstall, una mujer que, a sus 85 años de edad, decide compartir sus vivencias y las de sus familiares, sobre ese desaparecido mundo de la pampa del Tamarugal.

Fortall, nacida en la oficina salitrera Keryma en 1931, es hija del inmigrante irlandés Joseph Forstall Comber (Condado de Wiclow, 1877), que desembarcó en Chile a fines del siglo XIX, llegó a ser administrador de oficinas salitreras en Tarapacá y luego de una larga soltería se casó con Phyllis Fowler, hija de Gordon Fowler, “Médico Héroe Escocés”, como lo llamó en su obituario el “Scotsman” de Edimburgo (18 de julio de 1936), luego de su deceso, ocurrido en Valparaíso a los 66 años de edad, después de una vida entera dedicada a atender a los empleados y obreros del salitre. Phyllis nació en la Oficina Constancia, al igual que sus tres hermanos. Se casó con Joseph cuando éste era administrador de la Oficina North Lagunas, propiedad de una de las tantas compañías inglesas que habían industrializado la explotación del nitrato. La pareja tenía 24 años de diferencia, lo que explica que él muriese el año 1943, en Iquique -donde está sepultado en el mausoleo de la Lodge Pioneer, número 643, conocido como Panteón de los Masones- y su esposa lo hiciera 30 años después, en Sevilla, donde vivía con Biddy, la menor de sus dos hijas.

Como en una película de época, Forstall nos transporta a la vida de los ingleses en las oficinas salitreras del norte de Chile desde fines del siglo XIX; a la dinámica y cotidianidad familiar, al rigor de la vida en tan agreste territorio, sin eludir las matanzas obreras, como la ocurrida en la escuela Santa María de Iquique en 1907,  y en la oficina La Coruña en 1925, triste incidente que conocemos a través de las páginas del diario personal del tío de la autora, George Gordon Fowler, quien en ese momento realizaba el servicio militar en Iquique.

Luego de una década de investigación en archivos del Reino Unido y Chile, numerosas entrevistas a los últimos ingleses que vivieron en la pampa y documentos conservados por sus descendientes -cartas, fotografías, recortes de prensa y diarios de vida- Biddy Forstall reconstruye interesantes fragmentos de la vida pampina desde la perspectiva de los británicos que llegaron a habitar esas áridas tierras de nuestro país. Sin embargo, Crepúsculo en un balcón no es solamente un libro de memorias. Las vivencias de Forstall  -que no ocupan más de 50 páginas y se concentran en el capítulo III- no son su única fuente, pues ella nos relata, entre muchos otros temas, la historia de las guaneras, sintetiza el ciclo de expansión del salitre (1880-1930), describe la estructura administrativa de una oficina salitrera y, a partir de diversos testimonios, va configurando los avatares de sus padres y abuelos: los vestigios de los poderosos, de los que controlaban los medios de producción y el capital de la zona minera, una especie de reverso de una moneda cuyo anverso -el lado nacional- hemos podido conocer a través  de los relatos de miles de hombres y mujeres que debieron adaptarse a las complejas condiciones laborales propias de la minería del salitre, a la explotación y a la economía de las pulperías, como también a la vida cotidiana en el desierto más seco del mundo.

Crepusculo

De esta forma, Biddy Forstall desentraña las características de una época y de una comunidad trasplantada a una región completamente opuesta a su gris Reino Unido, que se adapta a su nueva realidad de poder y opulencia, permitiéndonos una mirada al tiempo libre de esa colonia, la que, pese a estar separada por miles de kilómetros de su tierra natal, procuraba mantener vivas sus formas de entretención: canchas de criquett, golf, tenis, polo y bridge constituían los pasatiempos más frecuentes de los ingleses en este desierto, acompañados de sus aperitivos con limón de Pica, sus comidas en Cavancha, en el club de botes, las reuniones en los británicos chalets de la calle Orella o Baquedano, los paseos a caballos, el ferrocarril y luego en automóvil por los polvorientos caminos del desierto, oficinas y pueblos; actividades y ritos que constituían los ejes de una sociabilidad excluyente, de  infranqueables fronteras étnicas.

El relato de Forstall es un viaje en el tiempo que nos llevará a las oficinas de Peña Chica, Lagunas, La Coruña, Sacramento y otras tantos enclaves salitreros que adquieren vida gracias a la efectiva narración de la autora, girones de vidas pasadas que casi resultan épicas, sobre todo si consideramos que muchos de estos asentamientos hoy no son más pueblos fantasmas.

Crepúsculo en un balcón, ingleses y la pampa salitrera
Biddy Forstall
Editorial Universitaria, 2015. 422 páginas.

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