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Canto al Programa: la banda sonora de una época

El volumen, publicado por Ventana Abierta editores, da cuenta del contexto histórico en el que se gestó dicha obra musical y las motivaciones para realizar el montaje de 2013. Además, incluye la partitura completa de la obra, ilustraciones de artistas nacionales y los testimonios de actores sociales quienes reflexionan en torno a las temáticas planteadas por el Canto al Programa y la realidad actual de nuestro país.

Felipe Reyes

  Lunes 3 de octubre 2016 17:55 hrs. 
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Luego de varios intentos por convertirse en gobierno, las fuerzas políticas de izquierda, agrupadas en la Unidad Popular, ganaron las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1970. La votación, ratificada por el Congreso Nacional al mes siguiente, significó la instauración en Chile de un gobierno socialista liderado por el médico Salvador Allende. Para la consolidación de este modelo era fundamental la construcción de una nueva cultura, acorde con el sistema político que se pretendía instaurar, y que aseguraba una mayor participación de los sectores históricamente maginados del poder: los obreros, campesinos y una creciente clase media.

El programa de gobierno había sido presentado el 22 de diciembre de 1969. Y entre los puntos más importantes se encontraba la creación de una nueva Constitución, la conformación de una Asamblea del Pueblo y la nacionalización de la gran minería del cobre. Para lograr todos estos objetivos, la coalición planteó 40 medidas inmediatas. La última de ellas se refería a su política cultural, en la que se planteaba: “Crearemos el Instituto Nacional del Arte y la Cultura y escuelas de formación artística en todas las comunas”.  La cultura fue así, desde el comienzo, una de las prioridades del gobierno de la Unidad Popular. Era el medio para, desde la creación artística-musical-intelectual, proponer una nueva sociedad donde los valores imperantes fueran los del pueblo.

Uno de los ejemplos más significativos fue el movimiento musical conocido como La Nueva Canción Chilena, que se desarrolló desde la década de 1960, consolidándose a fines de esos años y proyectándose hacia los primeros de la década siguiente. Figuras como Patricio Manns, Ángel e Isabel Parra, Víctor Jara, Rolando Alarcón, Quilapayún e Inti-Illimani, proponían en sus letras una integración latinoamericana con un planteamiento común; la revolución y la construcción del “hombre nuevo” tenía un sentido local, pero junto a él y, casi imperiosamente, un sentido continental. La Nueva Canción Chilena acompañó por ello, tanto la campaña como el gobierno de la Unidad Popular en su totalidad. No fue un producto del gobierno popular, sino el resultado de inquietudes políticas y culturales anteriores que terminaron construyendo “la banda sonora” de ese gobierno. “No dejen, por lo que más quieran, que este tema enorme les pase por delante de los ojos como una película. Vívanlo, abrácense a él, profundícenlo, y luego cuéntenlo, o píntenlo, o cántenlo”, señala un documento de 1971 dirigido a los trabajadores de la cultura citado en este libro.

El origen

Antes, en noviembre de 1970, el compositor Sergio Ortega formaba parte de la comisión de cultura del partido Comunista y le propuso a Luis Advis, creador de la Cantata Santa María de Iquique, escribir entre los dos la música de una obra en la misma línea de esa cantata que permitiera difundir las principales medidas del nuevo gobierno. Así, desde la música y el canto sería posible llegar a los más amplios sectores de la población con el ideario de la Unidad Popular.

Con textos de Julio Rojas, los compositores se volcaron a dar vida a la obra Canto al Programa a toda máquina. La que debía estar escrita, ensayada y grabada en una semana. Los encargados de darle vida a la música y al personaje serían el grupo Ini Illimani y el actor Alberto Kurapel, en el rol de Peyuco Pueblo, la voz del programa del “poder popular”.  El disco fue publicado por el sello DICAP, y  luego – con el presidente Allende y sus ministros en la primera fila – se realizó el estreno a fines de enero de 1971 en la sala La Reforma, en la antigua facultad de Ciencias y Artes Musicales y de la Representación de la Universidad de Chile (hoy sala Isidora Zegers, del departamente de música de la misma universidad).

Luego del Golpe de Estado cívico-militar de 1973, el régimen desplegó una maniobra de limpieza cultural que era mostrada por los diarios (ropa “decente” para las mujeres y pelo corto para los hombres). Una operación “higiénica” donde modas, colores y hasta los muros urbanos se limpiaban de la propaganda brigadista y del legado del imaginario de la Unidad Popular. En el campo de la música la represión no fue menor. La muerte de Víctor Jara y el exilio de numerosos miembros de la Nueva Canción Chilena truncan lo que había sido un verdadero hito de desarrollo musical. El exilio, sin embargo, afectó también a músicos del ámbito docto, como el cantante Hans Stein y los compositores Gustavo Becerra, Sergio Ortega y Fernando García.

El nuevo orden enfatizaba un carácter refundacional amparado en una lógica de la lucha entre el bien y el mal, entre el discurso de la izquierda y la cruzada libertaria de las Fuerzas Armadas y de Orden (imposible olvidar los números gigantes que encabezaban el salón plenario del antiguo edificio Diego Portales en los que se señalaba las dos independencias de la nación: 1810-1973).

El canto de hoy

También se intentó borrar todo registro del Canto al programa destruyendo el master de la grabación y sus partituras. De esta forma, la obra quedó como un recuerdo clandestino en cintas caseras. Cuatro décadas después, esta obra volvió a ser interpretada nuevamente por los autores de este rescate: Canto Crisol, el colectivo musical interdisciplinario integrado por ex alumnos de música de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, quienes  en 2013, con motivo de la conmemoración de los 40 años del golpe, presentaron dicha obra en la misma sala en la fue estrenada 42 años antes.

Fue el inicio de este rescate cultural que ahora aparece como libro con el nombre de Canto al Programa, miradas para el Chile de hoy, publicado por Ventana Abierta editores. En el volumen, sus compiladores – Ariel Maringer, Alfonsina Torrealba y Arnaldo Delgado – dan cuenta del contexto histórico en el que se gestó dicha obra musical, y las motivaciones para realizar el montaje de 2013. Además, el libro también incluye la partitura completa de la obra, un valioso y dedicado trabajo que queda a disposición de los músicos y de todo el público interesado, junto a ilustraciones de artistas nacionales y los testimonios de distintos actores sociales como la presidenta de la FECH, Camila Rojas; el diputado Gabril Boric; Doris González, vocera nacional del movimiento de pobladores Ukamau (actual candidata a alcalde por Estación Central), el periodista Pablo Jofré, entre otros, quienes reflexionan en torno a las temáticas planteadas por el Canto al Programa y la realidad actual de nuestro país. “Las luchas de ayer y las de hoy con la frescura de una conversación entre amigos que pueden pasearse por los más diversos temas pero con la clara convicción de que finalmente todo tiene que ver”, como señala en el prólogo del libro el músico Martín Farías.

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Canto al Programa. Miradas para el Chile de hoy
Ariel Maringer, Alfonsina Torrealba, Arnaldo Delgado (Compiladores)
Ventana Abierta Editores, 188 páginas.

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