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Las sorprendentes grabaciones inéditas de Ramón Vinay y Claudio Arrau

Un proyecto rescata viejas cintas con grabaciones, presentaciones en vivo y entrevistas de los dos músicos nacidos en Chillán. Entre los numerosos archivos también figura una actuación de Víctor Jara y Quilapayún en el Municipal de Santiago.

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 30 de septiembre 2018 9:08 hrs. 





“¡Estaba más blanco que mi propia camisa!”. Ese era el recuerdo que Ramón Vinay tenía de aquella ocasión en la que grabó Otello, la ópera de Verdi, bajo la dirección del director italiano Arturo Toscanini, en 1947, en Nueva York. “Cantar con el maestro Toscanini no era fácil. Yo tenía la impresión de que tenía un millón de microscopios sobre mí y que me estaban analizando, no en una forma benévola”.

Pero también tenía otro recuerdo, del día siguiente. En la casa del mismo director italiano, escucharon los registros que habían hecho el día anterior. Nada le quitaba el ceño fruncido a Toscanini. O casi nada: “Se le quitó solamente cuando estaba frente a un plato de arroz a la milanesa, que le encantaba”, contó Ramón Vinay, antes de soltar una sonora carcajada, una risa apropiada para un cantante lírico.

La anécdota la cuenta el propio artista nacido en 1911, en una de las numerosas grabaciones inéditas que acaban de ser presentadas en Chillán, su ciudad natal, como parte de un proyecto que también involucra a otro hijo insigne de la ciudad: el pianista Claudio Arrau.

La historia se remonta a fines de 2016 y el punto de partida es el hotel La Leonera, al interior de la región de O’Higgins. En plena remodelación del recinto, aparecieron cajas y cajas con viejas cintas reel, videos Betamax, otros en VHS y algunos cassettes, que allí guardó Luis Ángel Ovalle, ex director del Teatro Municipal de Santiago y propietario del centro turístico, hoy administrado por su hijo Gerardo.

“Vinay pasaba mucho tiempo ahí, porque era amigo de Luis Ángel Ovalle”, dice Francisco Marín, editor del sitio Ópera Chile, quien a partir del hallazgo dio forma a un proyecto de rescate que también involucró a Jaime Reyes, un especialista en la obra de Arrau, y el musicólogo José Manuel Izquierdo. Juntos, se encargaron de ordenar parte de las cintas, escuchar su contenido, digitalizarlo y entregarlo a ocho instituciones, para que éstas las pongan a disposición del público: el Museo Claudio Arrau, el Teatro Municipal, la Corporación Cultural y la Escuela Ramón Vinay, en Chillán; y el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional, el Centro DAE del Municipal de Santiago, el Centro de Musicología de la Universidad de Chile y el Archivo de Música Popular de la Universidad Católica, en Santiago. Un extracto de ese material, además, se puede escuchar en Ópera Chile.

Foto: Ópera Chile.

Foto: Ópera Chile.

Ahí encontraron una de las dos entrevistas en las que Ramón Vinay cuenta su encuentro con Toscanini, registrada en Nueva York, pero su relato abarca muchos otros temas: la experiencia de cantar Otello y Sansón y Dalila en el Colón de Buenos Aires, la situación de la ópera en Estados Unidos o la eterna falta de recursos para la disciplina, por ejemplo, se alternan con sus bromas y risotadas: “La cinta magnética no se está acabando, sino que él tiene prisa en servirse otro whisky”, dice divirtiéndose, al final del primer diálogo, con la excusa que Arturo Carvallo, su entrevistador, había usado para acabar la conversación.

Arrau inédito

Más allás de las conversaciones, sin embargo, el hallazgo es cuantioso en cuanto a la música. Ramón Vinay, el más importante de los cantantes líricos nacidos en Chile, cantó en el Metropolitan de Nueva York y en La Scala de Milán. Entre 1952 y 1957, como tenor, cantó consecutivamente en el Festival de Bayreuth, consagrado a las óperas de Wagner desde que el propio compositor lo iniciara en 1876. Y volvió en 1962, ya convertido en barítono.

Buena parte del material encontrado tiene que ver con esas experiencias, porque el propio cantante grabó las sesiones de ensayo a las que se sometió con el preparador y director alemán Hermann Weigert. En los audios se puede escuchar cómo estudia o corrige su pronunciación del alemán, por ejemplo, preparándose para interpretar Parsifal o Tristán e Isolda. En algunos, además, interviene la soprano Astrud Varnay, esposa de Weigert.

“Hay varias grabaciones de Vinay, porque era muy bueno para grabar audios. En vez de mandar una carta, por ejemplo, grababa y mandaba el cassette”, explica Francisco Marín.

Sin embargo, entre las cintas también aparecieron registros inéditos de Claudio Arrau, hechos en estudio o en vivo, entre 1954 y 1966. El más antiguo es una grabación de la Sonata K. 311 de Mozart, hecho en 1954, que nunca fue publicado e incluye comentarios del propio pianista sobre la obra. Además, se puede escuchar el Concierto para piano No. 3 de Beethoven, bajo la dirección de Leonard Bernstein, interpretado en 1958. De esta interpretación se sabía, pero no existía un registro sonoro.

Y la lista suma y sigue, con obras de Debussy, Liszt, Chopin, Schumann y Brahms. “Existe un registro, tomado desde la audiencia, lamentablemente incompleto, del Libro 1 de preludios de Claude Debussy. En otro recital tenemos el Humoreske y el Carnaval de Viena (pieza distinta del Carnaval op. 9) de Robert Schumann. Aparece tambien el Vals Oubliee No. 1 de Franz Liszt. Todas las obras mencionadas corresponden a grabaciones sobre las que no existía ningún registro previo oficial en vivo”, destaca Jaime Reyes.

Fotos: Ópera Chile.

Fotos: Ópera Chile.

Tecnólogo médico de profesión, pero especialista en Arrau por vocación, Reyes explica que las grabaciones reflejan el “periodo de afirmación” del pianista: “Es una etapa previa a todos los registros para el sello Philips, previa a la integral beethoveniana de los años 60, a las grabaciones de Liszt y Schumann. Es decir, al núcleo duro del repertorio del maestro, por el que terminó siendo mundialmente reconocido”.

“Además, aparecen obras de las que sólo se tenía la toma de estudio, pero no versiones en vivo, lo que representa un aumento importante del registro grabado de Arrau”, subraya.

El proceso de escuchar las cintas, dice Reyes, fue emocionante: “Fue particularmente motivador. Estamos ante grabaciones de las que se conocía la realización del concierto por cronología, pero no se sabía que existiese registro. Descubrir el sello particular de interpretación del maestro Arrau, encontrar una vez más esa coherencia y profundidad sonora, esta vez en cintas que sobrevivieron larga cantidad de años, fue inspirador”.

Apenas el comienzo

El proyecto está dividido en tres partes: además de las grabaciones de ensayos o conciertos de Ramón Vinay y Claudio Arrau, un tercer segmento se llama “Materiales históricos”. Ahí están las entrevistas y otras grabaciones privadas del cantante, junto con una entrevista a Plácido Domingo o una interpretación del “Ay, ay, ay”, de Osmán Pérez Freire, durante una visita a la Viña Concha y Toro. 

También aparecen un par de audios de valor histórico. En uno de 1970, justo después del triunfo de Salvador Allende, se pueden escuchar las acaloradas intervenciones que se producen en un encuentro realizado en la actual Sala Arrau del Municipal de Santiago, entre el sindicato, los artistas y la corporación.

Otro, de la misma época, es un concierto realizado en la sala principal del teatro, con intervenciones de Luis Figueroa Mazuela, presidente de la CUT; Alejandro Rojas Wainer, presidente de la FECH; y Héctor Lillo, presidente de Sidarte. Junto a ellas, hay una grabación de Quilapayún cantando la “Plegaria a un labrador”, junto al propio Víctor Jara.

Todo eso es parte de un cuantioso archivo, cuyo descubrimiento recién está comenzando. “Probablemente van a aparecer muchas más cosas”, concluye Francisco Marín.