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Año XII, 27 de octubre de 2020

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La Iglesia Católica se sigue hundiendo: Ezzati en la mira de la ley y del Arzobispado

La denuncia sobre la violación ocurrida dentro de la Catedral de Santiago fue confirmada por el fiscal Emiliano Arias como parte de los casos por los que se investiga a Ricardo Ezzati. Aunque el Arzobispado iniciará una investigación contra Ezzati, el experto en iglesia católica, Marcial Sánchez, indicó que “todo lo que digan va a quedar corto”.

Eduardo Andrade

  Martes 5 de marzo 2019 18:36 hrs. 
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La denuncia de Daniel Rojas en contra del entonces obispo de la Catedral de Santiago, Tito Rivera, se remonta al 2015. En ese entonces, la Oficina Pastoral de Denuncias (Opade) -dadas las fotografías y videos caseros presentados por otros agraviados- determinó que el Rivera presentaba “comportamiento homosexual habitual” y “fuera de control”.

El punto álgido del relato de Rojas, sin embargo, es la parte en la que le cuenta al cardenal Ricardo Ezzati sobre la violación que sufrió por parte de Rivera en una habitación de la Catedral. Lo único que recibió de su parte,-señaló- fueron 30 mil pesos, un abrazo y una invitación a rezar.

Algunos de estos detalles habían sido revisados en la sesión de sobreseimiento a Ezzati por el fiscal a cargo de las investigaciones en su contra, Emiliano Arias. Pero recién el 27 de febrero la demanda fue ingresada formalmente en el Poder Judicial, exigiendo al Arzobispado de Santiago una indemnización por 350 millones de pesos.

Emiliano Arias, posteriormente, confirmó que dicho caso también es parte de la imputación al arzobispo de Santiago por encubrimiento.

La iglesia responde

Este miércoles, el secretario de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos, debía dar cuenta sobre las actividades realizadas en el congreso del Vaticano sobre abusos sexuales, sin embargo, tuvo que responder también por la implicancia de Ezzati en la denuncia mencionada.

“Yo creo que eso es un caso particular, corresponde al Arzobispado de Santiago, tengo entendido que ellos van a sacar una declaración, si es que ya no la han sacado. Yo preferiría que la referencia a esta situación en concreto la dirigiera él”, explicó Ramos.Fernando Ramos

Aunque no estuvo muy dispuesto en ahondar en detalles de la acusación, Ramos no pudo negar su desempeño como obispo auxiliar de Santiago en los años a los que se remonta la denuncia e, incluso, indicó que fue el encargado de decretar el inicio de la investigación previa en contra de Tito Rivera.

“Lo único que había llegado anteriormente, era un mail de una persona que decía que su hijo habría sido abusado y se trató de contactar a esa persona, pero nunca hubo respuesta. Con este caso en particular, cuando iniciamos la investigación previa, era el primer antecedente más objetivo de una denuncia a una persona”, señaló el secretario.

Esta situación fue posteriormente detallada en una carta publicada por el Arzobispado y que aclara que el mail del que habló Ramos se remonta al año 2011. Posteriormente, según versa allí mismo, se realizó una investigación canónica cuyos antecedentes fueron enviados a la Policía de Investigaciones en el 2015.

El decreto condenatorio de la investigación por parte de la iglesia se efectuó en el 2018 e incluía diez años de suspensión de su ministerio, prohibición de reunirse con jóvenes, una residencia de común acuerdo con Ezzati y la posibilidad de extender la condena si es que Rivera la incumplía.

Sobre este caso, el historiador y experto en Iglesia Católica, Marcial Sánchez, indicó que, en la crisis actual de la iglesia universal, aparecerán más golpes. El académico también tuvo palabras para la respuesta del Arzobispado.

“Cuando hay una marea muy grande, inevitablemente el bote se va a dar vuelta. Aunque tengan treinta remos, creo que la Iglesia -a través de la lentitud de las investigaciones- sigue abusando y lo que pueda decir siempre va ir quedando corto”, afirmó Sánchez.

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Para el experto, la denuncia de Rojas es uno de los casos más grandes por los que se investigará a la Iglesia, puesto que sucedió en la Catedral de Santiago, a la que se refirió como “el corazón de Chile y del mundo católico”.