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Hong Kong sigue desafiando a China

Ni siquiera las lluvias torrenciales de este sábado detienen las marchas en Hong Kong. Esta vez son los maestros quienes salen a las calles para rechazar el sistema chino y sumarse al movimiento pro democracia.

RFI

  Sábado 17 de agosto 2019 9:07 hrs. 
hong kong

El fantasma de una intervención militar china flota en el ambiente, pero los honkoneses parecen decididos y luego de once semanas de protestas, el mensaje sigue siendo fuerte y claro: no quieren para su territorio el sistema chino que coarta sus libertades.

El punto final de la marcha de este sábado es la Casa de Gobierno local, donde los manifestantes piden, una vez más, la renuncia de Carrie Lam, autoridad máxima honkonesa alineada perfectamente con Pekín. Le reclaman su silencio ante la violenta represión de la policía contra las protestas.

De esta forma, la ex colonia británica del sur de China vive su peor crisis en los últimos veinte años, con manifestaciones casi diarias.

Este sábado, la marcha es mucho más tranquila. Se trata de una protesta protagonizada por los maestros honkoneses, autorizada por el gobierno local y vista con cierta tolerancia por Pekín. A priori, no hay destrozos ni fuertes enfrentamientos con la policía como ha sido el caso en los últimos días.

El movimiento pro democracia se ha convertido en todo un desafío para el control de Pekín sobre Hong Kong. Por ello, las autoridades chinas endurecieron en los últimos días su posición asimilando las protestas con el “terrorismo” y asegurando que no se quedarán “de brazos cruzados”.

En tanto, el viernes pasado, miles de manifestantes se congregaron en un parque de la ciudad para una vigilia destinada a llamar a los países extranjeros a adoptar sanciones contra los responsables del gobierno.

maestros

Los maestros en primera fila de la marcha contra el sistema chino.

“No queremos un nuevo Tiananmen”

El diario nacionalista chino Global Times, publicado en inglés, aseguró el pasado viernes que una eventual intervención armada en Hong Kong no resultaría una repetición de la masacre de Tiananmen.

“El incidente en Hong Kong no será una repetición del incidente político del 4 de junio de 1989”, indicó el diario refiriéndose a la represión en Tiananmen, un tema tabú en China.

Además de la amenaza militar, Pekín también acentuó la presión sobre el poderoso sector empresarial hongkonés.

El director general de la aerolínea Cathay Pacific, Rupert Hogg, presentó este viernes su dimisión, después de que algunos de sus empleados apoyaron las manifestaciones.

El hombre más rico de Hong Kong, Li Ka-shing, hizo un llamado a la paz con la publicación de un artículo en la prensa en el que citó varios versos poéticos y utilizó un lenguaje ambiguo.

Las manifestaciones, que sacaron a las calles a millones de personas, comenzaron en oposición a un proyecto de ley que habría permitido las extradiciones a China continental. Pero después se transformaron en una protesta más amplia en defensa de las libertades democráticas y contra la influencia de Pekín en el territorio.

La policía ha detenido a más de 700 personas desde principios de junio.

Manifestaciones prohibidas

Los manifestantes organizaron para el domingo una gran concentración presentada como “racional y no violenta”, con el objetivo de mostrar que el movimiento sigue teniendo un gran respaldo popular pese a los enfrentamientos en el aeropuerto internacional de Hong Kong.

Tras haber expresado sus exigencias de forma pacífica en un primer momento, el martes adoptaron técnicas más agresivas, creando barricadas con los carritos de las maletas para bloquear a los pasajeros en la zona de salidas del aeropuerto.

Estas escenas lastraron la imagen de un movimiento que gozaba hasta entonces de una gran popularidad. Los medios estatales chinos utilizaron estos enfrentamientos para exaltar el carácter violento de los manifestantes.

La manifestación del domingo fue convocada por el Frente civil de derechos humanos, una organización no violenta que organizó protestas gigantes en junio y julio.

“La manifestación del domingo debería reunir a un millón de personas. El pueblo hongkonés no puede ser vencido”, declaró en Facebook la diputada prodemocracia Claudia Mo.