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Campaña “Rastros lectores” invita a entender los libros más allá de sus páginas

Dibujos, anotaciones, marcas en las páginas, por mencionar algunos ejemplos, hablan de los usos, circulación y lecturas que las personas han dado a estos objetos voluntaria o involuntariamente. Ante estas huellas muchas veces olvidadas y pasadas por alto, es que la iniciativa impulsada por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, el Archivo Central Andrés Bello y el Observatorio del Libro y la Lectura, hace un llamado a reflexionar.

Bárbara Barrera- Diario Uchile

  Jueves 23 de abril 2020 10:41 hrs. 
libros





Este jueves 23 de abril, en el marco del Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la Universidad de Chile, a través del Archivo Central Andrés Bello y el Observatorio del Libro y la Lectura, ambos alojados en la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, lanzará la campaña “Rastros lectores” en Twitter, en la que invita a las personas a relacionarse y entender los libros desde otra perspectiva.

La iniciativa surge a partir del trabajo que ha venido realizando el Archivo Central Andrés Bello en torno a las huellas que se pueden encontrar en los libros, las cuales van desde una fotografía hasta una anotación, una dedicatoria o un boleto que sirvió para marcar una página.

De esta manera, a través de los rastros lectores -y otros objetos personales- las personas pueden valorar lo familiar, personal e íntimo como parte del patrimonio cultural y encontrarse con huellas de lectores y lectoras de otros tiempos que ayudan a comprendernos como sujetos históricos/as.

La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zeran, aseguró que la campaña “es un llamado a visibilizar las huellas que hemos dejado en los libros, pero también las que ellos han dejado en nosotros. La lectura nos acompaña y nos marca de diferentes formas a lo largo de la vida, y para quienes pueden, este es un buen momento para recordar los libros que han sido determinantes en nuestras vidas y que nos han llevado a ser quienes somos”.

La directora del Archivo Central Andrés Bello, Alejandra Araya, explicó que la campaña “nos invita, primero, a mirar los libros más allá de la lectura formal, invita a encontrarnos con el libro como objeto de memoria, como patrimonio doméstico, al mismo tiempo individual y colectivo. Es una propuesta que el Archivo Central Andrés Bello entrega a la comunidad como una forma de fortalecer los lazos visibles e invisibles que construyen una vida y una historia”.

“Un rastro lector puede ser un boleto de micro y a partir de él la conversación del grupo nos puede llevar a recorridos insospechados del recuerdo, la experiencia y generar nuevos lazos con los más cercanos y con esta comunidad virtual que se abre en tiempos de crisis sanitaria”, agregó la también académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

En conversación con Radio Universidad de Chile, la directora del archivo explicó que esta campaña es “una mirada hacia el mundo del libro”, una elaboración que retorma los planteamientos del historiador Roger Chartier, quien trabaja sobre la idea de los libros no solo como un texto, sino como un objeto específico, que cobra una forma puntual para aparecer.

En ese sentido, va generando prácticas, como la del uso del libro como objeto de memoria de los distintos usos que ha tenido, del paso del tiempo, de sus dueños, de sus trayectos que poco tienen que ver con el autor del mismo.

Para Alejandra Araya esta relación entre lector y libro es “una relación afectiva, de vínculo y que representa la vida”. Huellas que cambian con el paso del tiempo y que, por ejemplo, mutan en comportamientos prácticos como marcar los libros con anotaciones, algo que décadas atrás era impensado.

La idea del rastro lector, agrega, es justamente el de “desarticular estas ideas de valor más canónico que circulan en el mundo del patrimonio. La idea es que nosotros entendamos que nuestra huella en el mundo también es importante”.

Desde el punto de vista de la conservación, Alejandra Araya releva la importancia de estas marcas: “Nosotros, como archivo adoptamos esta línea como una línea de investigación. Muchas veces estos rastros pueden ser sacados de los libros. En ese sentido, en nuestro equipo se trabaja para darle una mirada diferente sobre libros y bibliotecas personales, como la de Roberto Garretón, Pablo Neruda… con esa mirada hemos instalado lo valioso de consignar y, nuestra idea, es mantener estos propios rastros al interior del libro, no sacarlos, o eliminarlos, sino conservarlos”, centrarse en la función social y la importancia del libro en nuestra cultura occidental.

¿Cómo encontrar tus propios rastros lectores?

1) Localiza. ¿Dónde estás? ¿Hay muebles, cajones, estanterías? ¿Hay allí libros?
2) Observa. Quizás estás cerca de tus libros y puedes mirarlos. Quizás ya no los tienes contigo y recuerdas alguno en especial. Lo importante es tomar conciencia del lugar que han ocupado los libros en tu historia, fuera o dentro del espacio que hoy habitas.
3) Hazte preguntas. ¿Qué nos dice la materialidad de un libro? ¿Sus páginas están blancas o amarillas? ¿Dobladas o intactas? ¿Tiene tapas duras o blandas? ¿Qué manos habrán tocado este libro? ¿En qué lugares habrá estado? ¿Qué usos habrá tenido?
4) Elige un libro. Tócalo, tómalo, ábrelo e inicia un viaje por sus páginas. Si te encuentras con un rastro lector, observa y describe. Si se trata de huellas de escritura en las propias hojas de libro, puedes anotar en qué página están y describirlas.
5) Recuerda. Si el libro elegido sólo existe en tu recuerdo, el ejercicio es recorrerlo describiendo ese libro. Trata de pensar por qué lo conservas en tu memoria, indaga si dejaste alguna huella en ese libro.
6) Toma fotografías. También sirven las imágenes de tus descripciones si no tienes el libro contigo.

Podrás participar de esta campaña subiendo a Twitter una foto y un breve texto sobre tu rastro lector. ¡No olvides usar el hashtag #RastrosLectores y nominar a tres amigos para que también participen!

Foto de portada: Universidad de Chile.