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Año XII, 10 de agosto de 2020

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Vicerrectora Sonia Pérez: “Toda la comunidad universitaria está llamada a tener una calidad mejor en su relaciones”

La psicóloga es la autoridad universitaria más joven en ocupar el cargo de Vicerrectora. En conversación con Radioanálisis, señaló los desafíos que enfrenta en medio de una crisis sanitaria, social y económica nunca antes vista.

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  Miércoles 8 de julio 2020 19:50 hrs. 
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Este 1 de julio asumió como nueva vicerrectora de Asuntos de Estudiantiles y Comunitarios (VAEC) la psicóloga Sonia Pérez Tello. Egresada de la Universidad de Chile, Magíster en Psicología Escolar del Istituto di Carlo Amore-Centro Studi Bruner de Italia y Doctora en Psicología Social y del Desarrollo Università Cattolica del Sacro Cuore di Milano en el mismo país, la también académica es la persona más joven en asumir un cargo de vicerrectora en nuestro plantel universitario.

En conversación con el Director de Diario y Radio Universidad de Chile, Patricio López, la psicóloga social analizó los desafíos del cargo en medio de la crisis sanitaria, social y económica que enfrente nuestro país y, por añadidura, la Universidad.

Consultada sobre el diálogo entre el nombramiento como Vicerrectora y el momento actual, la académica experta en vulnerabilidad social, educación y modelos de intervención relacionados con los desastres socionaturales manifestó que es justamente su profesión una de las que cobra relevancia en momentos en que está tan estresada la salud física y mental.

“Hemos trabajado en la Universidad de Chile con un equipo interdisciplinario muy interesante en la creación de la estrategia nacional para el abordaje de la salud mental que se presentó en la mesa social y que finalmente fue considerado en algunos de sus puntos en el proyecto ‘Saludablemente’. Todo el impacto comunitario que implican los desastres socionaturales tensionan a la comunidad universitaria por dentro y la Universidad de Chile, al ser pública, es un territorio permeado por las realidades que nuestros propios estudiantes, académicos y trabajadores están viviendo, ya sea en salud mental y también cómo respondemos a la crisis”.

Sonia Perez

“Estoy feliz de poner al servicio de la institución en la que me formé estas experiencias, conocimientos y reflexiones sobre como mirar el rol de la universidad y  apoyarlo en lo que a asuntos estudiantiles y comunitarios respecta”, agregó.

Requerida para reflexionar sobre cómo este tipo de desastre socionatural que nos afecta actualmente es transversal, la nueva vicerrectora manifestó que en nuestro país se da una diferencia con la situación que viven otros países.

Acá lo que estamos sufriendo es angustia, incerteza y miedo constantes que se conjugan con muchas incertidumbres económicas, educativas etc. Esta conjunción de desigualdades se superpone a una forma de vivir la sociedad que en Chile está muy marcada por el individualismo y la desconfianza. Esto no es menor en la Universidad porque es una institución pública que sufre de las mismos conflictos, por lo tanto, lo más importante para trabajar y eso lo aprendimos de los desastres, es que cuando recuperas el sentido común, de unidad, de pertenencia a algo es que comunitariamente podemos salir adelante. Entender que no se puede resolver todo solo, que se necesita resolver con otras personas, tanto fuera como dentro de la universidad, por eso las redes sociales tienen un sentido fundamental de reconstrucción de capacidades de resiliencia, porque lo que necesitamos en este minuto es sobreponernos a los proceso de individualismo y desconfianza que nos hacen ahora no solo sufrir porque podemos enfermarnos y morir de un virus, sino porque no sabemos si nos están diciendo la verdad. Esa desconfianza con la injusticia de la situación hace tanto o más daño que la simple incertidumbre que puede estar viviéndose en otros países”.

En cuanto a si la construcción de comunidad se hace más difícil en una época en que el aislamiento social es la regla, la nueva autoridad universitaria explicó que para la Universidad de Chile los asuntos estudiantiles tienen que ver con una construcción de desarrollo humano.

“No nos podemos preocupar solo de los estudiantes a quienes haya que beneficiar, sino con quienes nos comprometemos a desarrollar las condiciones que permiten su bienestar psicosocial durante el tiempo que dure su paso por la Universidad. Lo bonito es pensar que ese paso es una trayectoria de vida, no solo formativa y eso implica que toda la comunidad universitaria está llamada a tener una calidad mejor en su relaciones, no podemos hacer solamente que alguien vaya, entre, estudie, no le falte comida, se desarrolle y haga deporte y no tenga problams de salud y salga. No nos interesa solo eso, porque la lógica y la política indican que para que eso ocurra tiene que haber una comunidad con calidad de relaciones. Y pese a que no nos veamos, eso se puede crear y no lo digo porque sea una patológica optimista, que a veces lo soy, pero es porque para gestionar esto hay que ser reponsable de las capacidades y recursos que tenemos;  y yo los busco, los miro y los encuentro. Sobre todo con las nuevas generaciones, las relaciones a distancia son ya parte en esta forma de vida cotidiana, el desafío está en que eso entró en una generación y no en todas, por lo tanto ahí viene la otra parte de nuestra estrategia: el pilar de dialogar intergeneracionalmente”, asegura.

“¿Cómo podemos generar comunidad? Creando espacios de diálogo entre las generaciones porque, ya sea al interior de los estudiantes hay distintas generaciones con sus propios intereses, con sus porpias lógicas, formas de comunicación y necesidades. Lo mismo pasa al interior del estamento académico, habíamos pensado que el problema de comunidad era porque no hablábamos profesores y estudiantes o profesores y funcionarios, pero todos tenemos que estar en un sentido común para ser comunidad”.

“Lo que decimos es que no estamos separados solo por ser estudiantes o solo por ser funcionarios o solo por ser profesores, sino porque el hecho de pertenecer a generaciones distintas está marcando diferencias al momento de comunicarnos virtualmente. Las generaciones más jóvenes pueden enseñarnos muchísimo en eso y necesitamos abrir esos canales y apuesto a que el diálogo intergeneracional va a hacer conocernos más”, agregó.

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Consultada sobre el choque que se produce al saber que la salida a una situación de crisis es comunitaria, pero a la vez se vive en nuestra sociedad un profundo individualismo promovido por nuestro propio sistema socioeconómico, y esa situación se puede ver replicada al interior de la Universidad, la psicóloga manifestó que la vicerrectoría que ella encabeza debe convertirse en una invitación a generar condiciones y canales creativos que permiten la circulación de saberes.

“Creo que como psicóloga social he apostado a que lo que hace que una comunidad se fortalezca es la circulación de saberes, más que la sola escucha de necesidades. Si logramos poner en juego lo que saben estudiantes, trabajadores y académicos respecto de cómo vivir una comunidad fuerte o una experiencia formativa que se convierta en experiencia social pública, hay que saber relacionarse,organizarse y participar. Cuando se ponen en juego esos saberes, sobre todo el saber participar que es muy distinto entre estudiantes y los otros estamentos. Mientras no conversemos no vamos a conocernos ni a poder saber cómo resolver algún conflicto emergente. Así entonces, la gestión de los miedos parte por generar esos espacios de conversación, pero además de saber comunicar a qué estamos dispuestos, porque hay muchos miedos circulando y presentes en todos nosotros como los temores ante al engaño o la injusticia”.

“En el fondo lo que hace que algo sea gestionable es que el miedo a perder el control sobre tu vida tiene que ver con que hay algo externo que amenaza el que yo pueda tomar las decisiones que quiero sobre mi vida”, concluyó la experta y nueva líder de la VAEC.