Diario y Radio U Chile

Año XIII, 13 de mayo de 2021

Escritorio MENÚ

Presidente de la CIDH por intervención de Luis Almagro: “Hace aún más compleja la difícil situación que enfrentamos para promover los DD.HH.”

El comisionado mexicano Joel Hernández conversó en exclusiva con nuestro medio sobre la controversia que ha generado la decisión del secretario general de la OEA de no renovar el mandato al secretario ejecutivo de la CIDH. Una afrenta a la autonomía de la Comisión que, para Hernández, los deja "sin opciones" y en una una situación "que pareciera de no retorno".

Tomás González F.

  Jueves 27 de agosto 2020 19:55 hrs. 
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un organismo dependiente de la Organización de los Estados Americanos, creado para promover la observancia y defensa de los derechos humanos. Foto: CIDH.


La decisión del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, de abstenerse de avanzar e impedir el proceso de renovación del mandato del actual secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão, está generando una verdadera crisis que podría tener graves repercusiones en el ámbito internacional.

Almagro, en su calidad de Secretario General de la OEA, se negó a concretar el procedimiento administrativo para extender el contrato de Abrão como Secretario Ejecutivo de la CIDH, luego de que la misma Comisión -el pasado 9 de enero- definiera con la unanimidad de sus siete miembros la renovación de su mandato por cuatro años más. Desde la Comisión Interamericana de DD.HH. han advertido que, una separación “de facto” como la que se pretende, desconociendo además la decisión unánime del organismo; no tiene precedentes y quebraría una tradición de más de 20 años en la cual “la Comisión elige y la OEA designa”. Pero para Almagro esta relación no es necesariamente vinculante, un argumento que para muchos podría llegar a ser incluso “peligroso”. Y es que aquí el tema central, explican conocedores del tema, es la autonomía e independencia de la CIDH, ya que es todo el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) el que se ampara sobre el valor de éste principio.

Justamente a esto último se refirió, en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, el jurista mexicano y presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Joel Hernández, quien manifestó su preocupación y la del organismo por resolver una crisis que tiene como principal afectado al actual secretario ejecutivo de la CIDH Paulo Abrão; pero que también amenaza con afectar el funcionamiento del SIDH en su totalidad.

Para comenzar quiero preguntarle lo más básico, ¿por qué es importante que se mantenga la independencia y autonomía de la CIDH?

Un organismo de derechos humanos necesita gozar de plena autonomía e independencia para poder hacer su trabajo de manera efectiva, sin ningún tipo de interferencia política, que pueda brindar una protección efectiva a las víctimas. Esa es la importancia de la autonomía e independencia, no interferencia en sus trabajos estatutarios y reglamentarios.

¿De qué manera esta situación es un embate contra ésta autonomía?

La piedra angular de la autonomía de la Comisión, y tal vez de todo órganismo autonómo nacional o internacional, es la facultad de poder seleccionar a sus autoridades. Si los órganos autónomos como la CIDH no tienen esa prerrogativa inicial, la de seleccionar a sus autoridades, entonces su trabajo no puede realizarse de manera autónoma e independiente. Por eso es tan importante para la Comisión poder hacer efectiva esta prerrogativa que, además, está reconocida en el reglamento de la Comisión.

El abogado mexicano y presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Joel Hernández. Foto: CIDH.

El abogado mexicano y presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Joel Hernández. Foto: Cedida.

¿Cuál es la mayor gravedad que reviste esta situación? ¿Qué es lo que piden al secretario general Luis Almagro?

Es grave que a la Comisión no se le reconozca su facultad de renovar el mandato de Paulo Abrão y el mensaje, el llamado, es a la reconsideración, a que podemos encontrar una fórmula de salida que atienda las preocupaciones del Secretario General, pero sobre la base de la autonomía e independencia de la Comisión, y de ésta manera una solución dialogada que nos permita también salir fortalecidos. Si hay algún tema que en la opinión del Secretario General tenga que ser atendido, la Comisión estará siempre abierta a escucharlo.

La tensión política que existe entre la OEA y la CIDH no es novedad para quienes han seguido la relación en los últimos 20 años. La OEA es un órgano de carácter político, la CIDH uno puramente técnico, esto también ha generado roces anteriormente. ¿Por qué ocurre esta vez?

La historia muestra que a lo largo de los últimos 20 años ha sido siempre difícil este proceso de selección del Secretario Ejecutivo. De vez en vez ha habido estos desencuentros: de un lado la posición de los secretarios generales, de tener una mayor o menor incidencia en la decisión; y en el otro una práctica consistente de la Comisión de poder nombrar a sus autoridades.

Toda esta práctica ha evolucionado a lo largo de los años y en 2011 quedó finalmente codificada, en el Artículo 11 de nuestro reglamento, que establece el proceso. Nos encontramos ahora en una etapa en donde, en nuestra opinión, el Secretario General no está dando la debida lectura al Estatuto y al reglamento de la CIDH en ésta materia. Y al no dar esta debida lectura, está impidiendo que la Comisión prosiga con su facultad de renovarle el mandato al doctor Paulo Abrão.

¿Esto ha sucedido antes en alguna otra ocasión?

En otras ocasiones ha habido este tipo de desencuentros. No vale la pena ahora mencionar datos específicos, pero no es una situación novedosa. Lo que es sorprendente es más bien el hecho de que, habiendo quedado bien establecida esta práctica, tengamos una vez más que entrar a estos debates, que son muy desgastantes, que distraen a la Comisión y que generan crisis innecesarias. Esa es la parte que a mí, en en lo personal, me preocupa: que nos estemos distrayendo, los órganos de la OEA, de nuestro trabajo.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, decidió no renovar el mandato del encargado de la CIDH, lo que generó una crisis institucional. Foto: Archivo.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, decidió no renovar el mandato del encargado de la CIDH, lo que generó una crisis entre ambos organismos internacionales. Foto: Archivo.

¿Cuál cree usted que es el trasfondo de esta suerte de intervención de la OEA?

Esa es la parte que más nos intriga. Porque la Comisión anunció su decisión en enero de 2020 y la negativa llegó el último día del contrato de Paulo Abrão. Podemos aquí hacer especulaciones de por qué sucedió ahora, por qué no sucedió antes, yo no quiero entrar en esas especulaciones, no me parece responsable. Lo que me parece es que hay un hecho, un hecho lamentable, haber dejado a la Comisión sin opciones y agarrarnos con los dedos en la puerta, en una situación que pareciera de no retorno. Y es ahí donde entra mi preocupación, en la manera de revertir esta decisión.

¿Qué rol juega la figura de Luis Almagro en esta crisis?

Mire, yo ahí tengo que señalar muy transparente y responsablemente que, hasta ahora, hemos tenido una muy buena relación con el Secretario General. Yo hago votos porque esta relación cordial y respetuosa de nuestras competencias continúe. Podemos tener visiones distintas sobre los distintos problemas que hay en el continente, pero me parece que mientras cada uno de los órganos principales de la OEA se mantenga dentro de su mandato, no hay posibilidad, no hay lugar a conflicto. Así ha sido el caso.

Ahora, tampoco es de sorprenderse que las decisiones de la Comisión, los pronunciamiento públicos, causen molestia en los estados y en los gobiernos que está siendo observados. Eso también es una realidad y yo no me sorprendo de ello, porque la fortaleza de la Comisión está, en la medida en la que sus pronunciamientos y sus decisiones estén apegadas a derecho. Podemos coincidir o no, pero la Comisión tiene un mandato muy claro que es el de interpretar y aplicar el Pacto de San José, y tiene que hacer eso aislado de cualquier visión política. Que los políticos lo puedan interpretar de otra manera es una cosa distinta. Pero para la Comisión la línea es muy clara y muy sencilla: la aplicación del Pacto de San José. Entonces esa es, para mí, la situación en la que nos encontramos pero que, repito, no es el tema de hoy. El tema de hoy es lo que nosotros creemos que es una obligación del secretario general de llevar a cabo la renovación del mandato de Paulo Abrão.

Ha habido diversos pronunciamientos que dan cuenta de una buena evaluación en general de la labor que ha hecho Abrão como Secretario Ejecutivo. ¿Cómo definiría usted este período de Paulo Abrão en la CIDH?

La califico con una palabra: extraordinario. Paulo Abrão le ha dado, primero, un giro al funcionamiento de la Secretaría Ejecutiva, ha hecho una reestructuración administrativa profunda para que la Comisión pueda ejecutar sus distintos mandatos de manera equilibrada, dándole el peso justo a cada uno de los mecanismos de la Comisión. Ha tenido la visión de impulsar mecanismos de cooperación de la Comisión con otros órganos como el MESENI, un mecanismo de seguimiento para Nicaragua; o el MESEVE para Venezuela; o el mecanismo de asistencia para el Caso Ayotzinapa en México. Todas esas son iniciativas que él ha puesto sobre la mesa en la Comisión con una gran visión. La más reciente, solo para mencionarle algo, Paulo Abrão puso a la CIDH en frente, adelante de los órganos de los derechos humanos en la atención al tema de la pandemia del COVID-19: creó una sala de situación con un plan de trabajo muy robusto y que ha permitido que la Comisión esté atendiendo los aspectos de derechos humanos de la pandemia de una manera muy eficiente. El tema de derechos humanos de la pandemia está bien ubicado gracias al trabajo de Paulo Abrão, entre otras cosas.

El secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão, participó de la visita 'in loco' que realizó el organismo a Chile para constatar la situación de las violaciones a los derechos humanos tras el estallido social. Foto: Tomás González F.

El secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão, participó junto al presidente del organismo, Joel Hernández, de la visita ‘in loco’ que realizó la Comisión a Chile para constatar la situación de las violaciones a los derechos humanos tras el estallido social. Foto: Diario Universidad de Chile.

¿Y cómo se explica que haya una evaluación tan distinta desde la OEA?

Lo que observamos es que los organismos de derechos humanos viven momentos muy complejos y distintos cuestionamientos. Hoy impulsar una agenda de derechos humanos en el continente, pero también en el mundo, es muy difícil. Es muy difícil lograr la cooperación de los distintos actores. Ese es el contexto, complejo ya de por sí, en el cual la denegación de la renovación nos pone en una situación aún más compleja.

¿Esta agenda de derechos humanos cree que puede haber puesto a una posición incómoda a la OEA o al mismo secretario general Luis Almagro?

A la OEA como tal no; al Secretario General no lo sé, esa es pregunta para él. Lo que le comento más bien es que éste es un ingrediente más en una situación muy compleja que tiene la CIDH para salir adelante, un ingrediente que hace aún más difícil la compleja situación que enfrentan los organismos de derechos humanos para promover estos derechos.

Pareciera ser que de alguna manera se están vulnerando los derechos humanos del Secretario Ejecutivo del principal organismo internacional que vela por éstos derechos en nuestro continente…

En efecto, esta situación lo que está dando lugar es a una separación de facto de Paulo Abrão. El Estatuto de la Comisión llama a la consulta entre el Secretario General y la CIDH en casos de separación, ésta no ha habido. Y obviamente Paulo Abrão está siendo sancionado de facto sin haber tenido un derecho al debido proceso, el derecho a la defensa, y sobre la base del principio de presunción de inocencia, que para la CIDH son principios clave en todo su trabajo. Si lo pedimos para otros, lo pedimos para nuestro Secretario Ejecutivo.

Este jueves la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, enfatizó en la importancia de garantizar que la independencia, autonomía y eficacia de la CIDH no se vean minadas y aseguró que esta última sigue contando con el pleno apoyo de la oficina de DDHH de las ONU. Foto: Archivo.

Este jueves la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, enfatizó en la importancia de garantizar que la independencia, autonomía y eficacia de la CIDH no se vean minadas y aseguró que esta última sigue contando con el pleno apoyo de la oficina de DDHH de las ONU. Foto: Archivo.

Información importante
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.