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Año XIV, 10 de agosto de 2022

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Panorama 2020: FAO llama a los gobiernos a priorizar inversión en territorios rurales para frenar el hambre

En los últimos cinco años el número de personas afectadas por el hambre creció en 13 millones y uno de cada tres habitantes de América Latina no tuvo acceso a alimentos nutritivos y suficientes en 2019. De acuerdo con los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), con la pandemia ese estimado aumentará ostensiblemente.

Claudia Carvajal G.

  Miércoles 2 de diciembre 2020 17:44 hrs. 
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Este miércoles se presentó la nueva edición del informe Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2020, centrado en los territorios que sufren los mayores índices de malnutrición, retraso en el crecimiento y sobrepeso infantil.

Durante 2019, el 7,4% de la población de América Latina y el Caribe vivió con hambre, lo que equivale a 47,7 millones de personas. La situación se ha ido deteriorando durante los últimos 5 años, con un aumento de 13,2 millones de personas con subalimentación.

En la región una de las principales consecuencias es que se ha retrasado el crecimiento infantil y ha aumentado el sobrepeso en las niñas y los niños menores de 5 años del 6,2% al 7,5%,  por encima del promedio mundial de 5,6%.

Con la pandemia, las poblaciones y territorios más vulnerables, donde hay un mayor número de empleos informales, los ingresos son menores y los alimentos saludables escasean, la situación de hambre y malnutrición se ha vuelto crítica. Por eso es que en el informe Panorama 2020 la FAO ha instado a la implementación urgente de políticas públicas tendientes a paliar los nocivos efectos de la pandemia en una ya afectada América Latina. Así lo explicó Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental OPS/OMS.

Anselm Hennis

Anselm Hennis

“Las estrategias deben incluir políticas nacionales para proteger, promover y apoyar las prácticas de lactancia materna, nuevas políticas de nutrición escolar, programas de alimentación y mejores entornos alimentarios escolares, mejora de los entornos de modo de promover y facilitar la actividad física; y políticas fiscales de apoyo como el etiquetado frontal y regulación de la comercialización de alimentos para los niños, niñas y adolescentes”.

Superar la grave situación que existe en los territorios rezagados exige el fortalecimiento de medidas focalizadas en tales territorios y las poblaciones que los habitan, en especial las mujeres, pueblos indígenas y afrodescendientes. De acuerdo a lo expuesto en la presentación del Informe Panorama 2020 por Rossana Polastri,  Directora regional para América Latina y El Caribe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, abordar la situación territorial requiere intervenciones multidimensionales, atendidas las diversas causas de la malnutrición, y que ofrezcan una respuesta coordinada entre diversas dimensiones del desarrollo. Polastri hizo énfasis en la relevancia de fomentar el desarrollo de la agricultura familiar como punto central para evitar problemas de nutrición en los distintos países de América Latina y el Caribe.

“El 80% de los alimentos que se consumen son producidos por pequeños agricultores, por ello, si queremos promover sistemas alimentarios que permitan a la población acceder a una alimentación saludable debemos invertir en agricultura y, muy especialmente, en agricultura familiar”.

POlastri

Rossana Polastri

En el caso de Chile, tanto la FAO como Unicef destacaron los esfuerzos en atacar la malnutrición y la obesidad, especialmente a través de la ley de etiquetados y de la promoción de estrategias de cambios de hábitos alimenticios. Uno de los temas abordado con mayor detención durante la conferencia de este miércoles fue la alta tasa de obesidad infantil chilena que, a nivel nacional, es superior al 20 por ciento, pero que se acentúa en las regiones más extremas del sur:  Aysén con 26,6% y Magallanes con un 27,1%.

En ese sentido, Julio Berdegué, Representante Regional para América Latina y el Caribe de la FAO relevó la nueva propuesta Junaeb de alimentación para los niños, niñas y adolescentes chilenos.

“La JUNAEB está cambiando su sistema de las recetas para niñas y niños de las distintas partes de Chile de tal manera que esas recetas sean apropiadas a las circunstancias de cada región y territorio, tengan más componentes de alimentos locales y sean culturalmente más apropiadas a las necesidades, circunstancias y posibilidades de cada región”.

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Julio Berdegué

Otro asunto fundamental de enfrentar para América Latina y el Caribe es el cambio climático ya que este 2020 ha sido un año récord de ocurrencia de huracanes en el Atlántico, incluidos varios consecutivos de categoría 4 en noviembre de este año, algo sin precedentes en América Central.

Miguel Barreto, Director Regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones explicó que este tipo de fenómenos climáticos conlleva el desplazamiento de las poblaciones, lo que, a su vez, socava la seguridad alimentaria de miles de personas. Por ello, es importante que existe cooperación internacional de manera que las naciones que han debido sortear este tipo de fenómenos durante la pandemia puedan contar con apoyos que les permitan socorrer a su población.

“Esta situación nos enseña a que tenemos que hacer políticas públicas y además generar programas claves para reasentar a poblaciones en zonas de riesgo, particularmente cercanas a los ríos, a lugares mucho más seguros para evitar no solamente la pérdida de infraestructura, sino la pérdida de vidas que es lo que está ocurriendo en América Central. Es fundamental que, ante este tipo de situaciones, haya créditos blandos que permitan hacerles frente especialmente por las restricciones fiscales de cada país”.

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En definitiva, el mensaje tanto de FAO como del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos es que en el breve lapso, es decir entre 24 y 48 meses, los países deben reaccionar ante la crisis de la seguridad alimentaria agravada por la pandemia de la COVID-19 y avanzar hacia sistemas resilientes y sostenibles de agricultura y producción.

 

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