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Año XIII, 21 de octubre de 2021

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Lucía Dammert: “El Estado está conviviendo con el crimen organizado”

La socióloga y experta en temas de seguridad ciudadana expresó su preocupación respecto de cómo se está registrando en ciertas zonas de las ciudades en que, más que ausencia del Estado, es la convivencia con el crimen organizado lo que se verifica, profundizando los problemas del combate a la delincuencia en el país.

Diario Uchile

  Viernes 25 de diciembre 2020 9:44 hrs. 
Lucia Dammert


En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la socióloga experta en temas de seguridad y académica de la Universidad de Santiago (USACh), Lucía Dammert, se refirió a la situación actual en materia de seguridad ciudadana, especialmente luego de los tiroteos registrados en Maipú en el contexto de ferias navideñas el martes y miércoles de esta semana.

Para la socióloga, estos hechos han puesto sobre la palestra y arrojado luces sobre una situación con la cual deben convivir diariamente millones de personas en el país con las balaceras en las poblaciones. Así, hizo un paralelo con lo ocurrido con Carabineros y el fraude al interior de la institución o las acusaciones de violaciones a los derechos humanos contra los manifestantes desde del 18-O, que también hicieron que la población en general haya abierto los ojos sobre situaciones que eran pan de cada día.

Lucía Dammert llamó la atención sobre uno de los problemas centrales que, a su juicio, configuran el panorama actual sobre la relación entre el Estado y el crimen organizado, y es que se estaría verificando una convivencia entre ellos, más que un enfrentamiento como sugieren la mirada clásica.

“Ya no es la idea anterior de que acá hay un lucha entre el Estado y el crimen organizado, sino que a veces el Estado está presente, y lo que tenemos es una área gris, un área donde el Estado está y sabe que están las organizaciones criminales, y conviven, en algunos casos colaboran, en otros compiten. Uno lo mira permanentemente, en los lugares donde se pueden hacer estudios más detallados, donde la situación está mucho peor, uno ve que el Estado se convierte en un actor más en un espacio donde hay criminalidad organizada”.

Para la académica de la USACh esta situación se da, básicamente, por tres motivos: el primero es que el crimen organizado tiene mucho dinero y puede comprar muchas voluntades, incluso a altos niveles políticos y policiales; en segundo término tiene un alto poder de fuego con el que puede disuadir a la población que no está necesariamente involucrados con ellos, y en tercer lugar no existe en muchas poblaciones la dotación de servicios como farmacias o supermercados, los que son cubiertos por ellos.

Por este motivo reiteró su apreciación de que más que abandono de parte del Estado en sectores de las ciudades, lo que presenciamos es una convivencia entre él y el crimen organizado, situación que es mucho más preocupante, según lo señaló.

“Entonces cuando tú empiezas a mirar ese fenómeno, yo te diría que hoy estamos más en la etapa de la convivencia en el territorio más que el total y completo abandono, y eso es lo más preocupante, porque si fuera sólo el abandono estatal uno diría ‘invirtamos en ponernos ahí’, pero al parecer no es solamente abandono sino también un espacio de convivencia importante”.

Para la experta en seguridad, otro de los problemas que se ha manifestado en los últimos años es que cualquier apreciación o crítica que se le puede hacer a los gobiernos se lee inmediatamente como un ataque a su gestión en esta materia, lo que redunda en que no se acojan estas sugerencias, profundizando la frustración de la población respecto de la labor de Estado en esta materia.

En este sentido, Lucía Dammert hizo énfasis en el rol ambivalente que tiene el Estado en las poblaciones donde vive la gente de menores recursos, ya que por una parte realiza labores sociales y de políticas públicas tendientes a ayudar a las personas, mientras que por otro lado, y especialmente a través de las policías, ejecuta labores de represión y control de las personas.

Y por otro lado, está el tema de la estrategia medial de las policías que a través de la entrega de las exclusivas y videos de sus operativos surten a los grandes medios, cooptándolos y luego asegurándose de que no habrán voces críticas a su labor en estas tribunas mediáticas.

“Después está el carnaval de la creatividad política que ante la incapacidad que han demostrado en los gobiernos para hacer una política más fuerte en este tema, lo que hay es un populismo punitivo generalizado. Las leyes con nombre, el aumento de penas, y un poco lo que hace el Presidente, tanto con la reforma policial, como la lucha contra el crimen organizado, es decir ‘acá está mi programa, cúmplanlo’, y cuando miras su programa son cinco leyes”.

La académica de la USACh recordó que ella misma renunció a la comisión convocada por el actual gobierno para abordar los temas de seguridad ciudadana, porque no hubo avance alguno durante meses cuando lo que urge son la generación de políticas públicas integrales al respecto.

Control y fiscalización de armas del crimen organizado 

Sobre la manera en la cual el crimen organizado y el narco acceden a las armas, Lucía Dammert señaló que existen tres fuentes principales: la primera tiene que ver con personas que tienen armas de manera legal y que les son robadas o las extravían y luego llegan a manos de bandas criminales.

La segunda ruta de acceso es el área gris que existe en las tiendas de armas, en donde alguien compra una sola arma, pero le son registradas siete, con lo cual las seis restantes pueden llegar a manos de criminales a través de una vía supuestamente legal, y por último, aunque reconoce que esta es la excepción y que califica de una suerte de teoría conspirativa, también puede existir una suerte de mercado que surte de armas desde las fuerzas policiales y de orden al crimen organizado.

“Mientras este gobierno o el próximo, y las policías y las FFAA no tengan todas sus armas en una sola base de datos que nos permita saber, exactamente, si esto es así o no, creo que esa teoría conspirativa va a aumentar, porque la gente no sabe de dónde salen las armas y da la impresión de que esa convivencia entre Estado y crimen organizado, termina siendo una percepción de colaboración, y eso me parece preocupante”.

Drogas: Problema estructural en Chile

Sobre el control de drogas en nuestro país, la socióloga hizo énfasis en que este es un problema de carácter estructural, ya que no solamente hablamos del uso y abuso de sustancias ilegales sino que de las que gozan de circulación legal como el alcohol, cigarros y medicamentos.

Es por esto que Lucía Dammert planteó la posibilidad de que se despenalicen ciertas drogas y se reenfoquen los recursos en el combate de mercados ilegales y en el financiamiento de programas de salud pública: “Lo que sí es importante es que los mercados ilegales cambian de rubro. El problema del mercado ilegal hoy día es la droga porque ahí se saca mucho dinero, pero los mercados ilegales también son camaleónicos y van cambiando según se cierran las rutas, y en Chile también tenemos trata de personas, tráfico de migrantes, lavado de activos”.

Entonces, desde su punto de vista las organizaciones criminales no se van a acabar porque sólo se legalice la droga, ya que son expertos en reinventarse y abrir nuevos espacios para realizar sus labores, pero esto no es obstáculo para abordar el debate sobre la legalización de las drogas: “Cada vez que uno mete a alguien preso por consumidor, por pequeñas dosis no lo empuja a la rehabilitación lo empuja al crimen organizado”, concluyó.

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