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Año XIII, 27 de septiembre de 2021

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Un desierto de injusticias: la lucha de las mujeres de Atacama contra la violencia machista

Las organizaciones feministas de esta parte del norte de Chile mantienen una importante preocupación por desapariciones e intentos de secuestros en la zona, ante los que acusan deficientes investigaciones y falta de justicia.

Andrea Bustos C.

  Domingo 2 de mayo 2021 15:27 hrs. 
Chañaral


Esta semana, luego de meses de pericias en el Servicio Médico Legal, Mariana Cabrera fue sepultada. La mujer de 24 años desapareció en febrero de 2019 y se supo de ella seis meses después. Estaba muerta en un pique minero.

En su funeral la despreocupación del sistema por las mujeres volvió a quedar en evidencia. Su velatorio tuvo que extenderse varias horas, puesto que, según han señalado las organizaciones feministas de Atacama, la Fiscalía local no gestionó a tiempo la documentación que permitía la cremación de Marina ante la ausencia de la firma de sus padres, que residen en Bolivia en un lugar de difícil acceso.

Fueron las mismas feministas quienes debieron gestionar la documentación para apurar el trámite y continuar con el proceso de despedida de Marina.

Por la muerte de Marina Cabrera se encuentra imputado Hugo Pastén, apodado por la prensa local como el “Sicópata de Copiapó”, quien es también apuntado como responsable del asesinato de otras dos mujeres: Sussy Montalván, estrangulada y quemada, y Catalina Álvarez, adolescente de 16 años todavía desaparecida.

Pastén había sido condenado en 2005 por dos violaciones en Copiapó. Sin embargo, salió en libertad condicional en 2017. De haberse mantenido cumpliendo los 24 años de cárcel a los que había sido inicialmente condenado, tres mujeres hoy podrían seguir con vida.

Sus casos, todavía pendientes de justicia, no son hechos aislados de violencia contra las mujeres en la región de Atacama. A ellas se suman otras víctimas de la violencia machista, como Fernanda Cortés, Marta Bustos, Tania Aciares y Thiare Elgueda.

En la ciudadanía local el problema presente no es solo combatir la violencia ejercida contra las mujeres, sino también enfrentar la ausencia de justicia, que, si bien es una dificultad constante en los temas de violencia hacia las mujeres, en regiones se agudiza.

Solagne von Jentschik, habitante de Caldera y vocera del Colectivo Revolución Wiccas, señaló que la violencia contra las mujeres en la zona se ve acrecentada por diversos factores, como las características geográficas, laborales, sociales y, especialmente, la despreocupación de las autoridades. 

“Estamos en pleno desierto, lo que posibilita el hecho de que se desaparezca visualmente de forma rápida. Los tramos entre un lugar y otro permiten esto y, además, tenemos policías y fiscalías inoperantes. La verdad es que las mujeres nos sentimos bien desprotegidas (…) La pobreza, ser mujer y el abandono en el territorio se marca muchísimo, lo cual se agrava cuando está ligado al machismo y a la violencia de género que se genera en espacios como estos”, expresó.

MOVILIZACIÓN CHAÑARAL

Además, explicó que “nosotros somos territorio minero y pesquero, por tanto, generalmente se asocia de manera rápida e inmediata que acá hay mucha prostitución. Y entonces cuando presentamos casos, generalmente de mujeres desaparecidas que son de escasos recursos, la primera interpretación que se hace es que desapareció porque se está prostituyendo o se fue a otro territorio a buscar una mejor vida, en un trabajo más fácil”.

Junto a ello, desde la red de feministas de esta región del norte de Chile ven con dolor y frustración no solo el cómo se ejerce la violencia, sino también que las policías, las instituciones de justicia y las gubernamentales encargadas de protección no cumplen con lo que deberían ser sus reales objetivos.

Según explicó Solagne von Jentschik, parte de este problema responde a la centralización de los recursos, dado que si bien éstos existen no llegan a Atacama.

“Con el caso de Tomás Bravo conversamos y nos dimos cuenta de que los recursos existen, están disponibles, pero siempre están concentrados en los grandes territorios. Nosotras esperamos que algo así pueda ocurrir en este territorio”, señaló la vocera del Colectivo Revolución Wiccas.

Chañaral 2

Y agregó: “Nos da rabia ver los pocos recursos que se invierten, que la única manera en que logramos llamar la atención es cuando exponemos esto a viva voz y nos enojamos, nos articulamos como territorio, de Vallenar, Huasco, hasta Chañaral. Tenemos que enojarnos, visibilizar y molestar a otros para que se haga algo”.

Además, comentó que el personal local “no está calificado para recibir esas denuncias. Tenemos pocos recursos para llegar a esas mujeres, desde los municipios, desde las entidades estatales, tenemos gente que recibe denuncias, pero no sabe qué hacer con ellas”.

El deseo de una mejor Fiscalía

Desde las organizaciones feministas de la región de Atacama no solo mantienen el anhelo de disminuir los índices de violencia, los intentos de secuestros y las desapariciones de las mujeres, especialmente en Copiapó, donde se han vivido con mayor fuerza estos delitos, sino también mantienen una importante preocupación por contar una fiscalía regional más diligente que avance en las investigaciones y de justicia a las víctimas del machismo en la región.

“Estamos frente a una violencia institucional ya sistemática, silenciosa y completamente impune. El fiscal Christian González no tiene ningún tipo de avance en las investigaciones ni de Marina, ni de Tania, ni de Catalina Álvarez. A ellas se sumó Tiare Elgueda, tampoco se sabe nada de su paradero y el Fiscal quiere cerrar el caso. Nosotras denunciamos que estamos ante una violencia de género sistemática por parte de la Fiscalía, también de Sernameg y de todas las instituciones encargadas de asegurar la cero tolerancia contra la violencia hacia la mujer en todas sus formas”, señaló Andrea Rojas, vocera de la Red Feminista Chañaral.

fiscalia copiapó

Ante tal situación, es que el pasado 8 de marzo, desde las organizaciones hicieron pública su solicitud de que el fiscal Christian González renuncie a su cargo, pues lo consideran el responsable de que las investigaciones no avancen.

“La renuncia que estamos pidiendo es debido a las negligencias, y éstas las asociamos a un trato misógino que lo hemos evidenciado en entrevistas en las que él sigue cuestionando a las mujeres por el lugar en el que estaban, la hora, el contexto en que se encontraban. Creemos que no está facultado para llevar a cabo estas investigaciones tan importantes para todas nosotras y sobre todo para las familias”, señaló Andrea Rojas.

Y agregó: “Las autoridades a lo largo de la región deben pronunciarse contra esto, deben pronunciarse contra todo lo que está pasando y mostrar una postura clara de cuáles son sus intenciones, de hacer un llamado a la agilización de todos estos trámites. También solicitamos la renuncia de la directora regional de Sernameg Camila Tapia, por abandono de deberes y legitimación de la violencia hacia las mujeres en Atacama”.

Según señaló la vocera de la Red Feminista de Chañaral, es necesario que ante la situación de la Región se señale a los responsables políticos e institucionales de la falta de justicia.

Un problema desde el Desierto a la Patagonia

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la abogada feminista e integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, Silvana del Valle, abordó las deficiencias del sistema en los casos de violencia de género y comentó que, si bien existe un problema estructural en la justicia chilena, efectivamente hay una falta de diligencia más compleja en regiones.

machismo mata

“En regiones, en zonas más aisladas, es una cuestión que excede cualquier característica que pueda tener un territorio, en el sentido de que, al igual que las regiones menos extremas, la violencia sucede, el machismo supera todas las diferencias de clase, de origen, etc. Pero, además, en estas regiones más aisladas lamentablemente las posibilidades de acceso al sistema jurídico bajan bastante”, explicó.

Además, del Valle indicó que “según la experiencia que hemos tenido de relatos de las propias integrantes de la Red Chilena en todo el país, en algunos lugares el machismo de los actores del sistema jurídico percola el tratamiento que se le da a las organizaciones feministas y a las familias de las víctimas de delitos cometidos en contra de mujeres y niñas”.

Según explicó la abogada feminista, ésta es una realidad de décadas, y que si no han existido cambios es porque no se han hecho modificaciones estructurales que garanticen no seguir produciendo ni reproduciendo violencia hacia las mujeres en los procesos jurídicos.

Dentro de esos cambios estructurales, la integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, comentó que es necesario avanzar en dos áreas: las herramientas legales y la cultura.

Respecto del primer punto, expresó que “tienen que haber normas nuevas que permitan darle aplicación práctica a los tratados internacionales que obligan a Chile a tratar estos problemas con una perspectiva de género, que se entienda que los derechos humanos de las mujeres son derechos humanos. Y eso tiene que implicar medidas desde educación de todos los actores jurídicos hasta medidas de responsabilidad ante la falta de servicio en este tipo de temas, o ante el maltrato directo a víctimas y familiares de víctimas de delitos”.

En tanto, sobre la segunda área de cambios, la abogada explicó que el problema de la violencia debe ser abordado en la cultura de forma genérica, con un importante cambio en la educación.

“Es necesario que se aborde desde la perspectiva educacional, en lo que se incluye la educación formal e informal, un trabajo en el que no se tolere la violencia hacia las mujeres y se promueva el respeto a la dignidad, la vida, la autonomía de las mujeres y las niñas en las mismas condiciones que las de los varones”, dijo.

Ambos tipos de cambios requieren tiempo y especialmente intención política y social. Hoy no existen garantías de leyes integrales que permitan vidas libres de violencia para las mujeres, ni tampoco claridad respecto de cómo llevar adelante educación no sexista, o espacios de formación en respeto de derechos para la ciudadanía.

Ante tal escenario, desde las organizaciones feministas, tanto en el norte, como en el resto del país continuarán luchando por visibilizar la violencia, sus causas, casos e injusticias, para que territorios como Atacama sí sean seguros para las mujeres.

Créditos fotografías: Red Feminista Chañaral
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