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¿Morir es la noticia?

El periodista Manuel González Reyes -director del medio digital Portal Morelos- fue asesinado a tiros en Cuernavaca, México, informó la Fiscalía General. El comunicador presentaba disparos en el cráneo y rostro, aparentemente causadas a cortas distancia por sujetos a que huyeron a bordo de una motocicleta, señaló el ministerio público. Paralelamente, organizaciones internacionales organizan un tribunal internacional que investigue y juzgue los crímenes de periodistas y comunicadores sociales en el mundo.

Luis Hernán Schwaner

  Jueves 30 de septiembre 2021 9:22 hrs. 
México periodista muerto


González Reyes publicaba habitualmente información política local desde el 2017 y, además, también había participado él mismo como candidato del partido Bienestar Social a la presidencia municipal de la alcaldía de Emiliano Zapata en el reciente proceso electoral. México es uno de los países más violentos del mundo, también para el gremio periodístico que cada año registra numerosos asesinatos, agresiones e intimidaciones contra la prensa por parte del narcocrimen organizado y de las propias autoridades del Estado.

Por su parte, la ONG  Artículo 19 informó que se encuentra documentando el asesinato de Gonzales Reyes y apuntó algo no menos grave: un total de 142 periodistas han sido asesinados desde el año 2000 a la fecha, la gran mayoría en relación con su labor de informar. De éstos, 22 se han producido desde 2018, durante el actual mandato de Andrés Manuel López Obrador. No obstante, la Secretaría de Gobernación de México (Ministerio del Interior), la cifra sería todavía mayor, pues asegura que más de 40 periodistas han sido asesinados durante este último período de Gobierno.

Ya en agosto, y debido al asesinato del periodista Jacinto Romero en el estado de Veracruz, Jesús Peña, representante adjunto en México de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó que el crimen de Romero, “así como las amenazas que había recibido con anterioridad, son evidencia del contexto de vulnerabilidad y riesgo en el que se ven obligados a desarrollar su labor muchos periodistas en México”, señaló.

El alto funcionario agregó que “informar, opinar o criticar debería ser un trabajo normal en una democracia y no una actividad de riesgo”, porque “cuando quienes usan los micrófonos enfrentan las balas, toda la sociedad pierde”. Peña recalcó que ni el caso de Jacinto Romero, ni ningún otro, puede ser un simple número, una cifra más. Es necesario que haya una investigación exhaustiva” (por parte del gobierno), señaló.

El periodista había denunciado públicamente amenazas recibidas en febrero y estaba acogido a las medidas de prevención implementadas por la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) del estado de Veracruz, lo que sin embargo no fue óbice para que fuera asesinado.

Casi como una respuesta a esta dolorosa situación, tres grandes organizaciones de periodistas,  defensoras de la libertad de prensa, anunciaron la creación de un tribunal internacional que investigará los asesinatos de periodistas y comunicadores sociales, y exigirá respuestas de los gobiernos considerados responsables de esos crímenes.

De esta forma, “Reporteros Sin Frontera”, con sede en París, “Prensa Libre Sin Límites”, establecido en Ámsterdam, y el “Comité para la Protección de los Periodistas”, radicado en Nueva York, pretenden hacer conciencia y denunciar la violencia contra los profesionales de la prensa, una tendencia que ha venido aumentando en el mundo en los últimos 29 años, tres décadas en las más de 1.400 periodistas han sido asesinados y, en ocho de cada diez casos, los autores de los crímenes jamás llegaron ante la justicia, señalaron.

Compuesto por juristas internacionales, este alto tribunal  celebrará su primera audiencia el 2 de noviembre próximo en La Haya, Países Bajos, para tratar tres asesinatos de periodistas sucedidos en Sri Lanka, México y Siria, en 2009, 2011 y 2015 respectivamente.

Se trata de que los Estados responsables de violaciones al derecho internacional rindan cuentas mediante la recopilación de pruebas legalmente admisibles, afirmaron. ¿Podrá suceder lo mismo en el caso de Chile y los periodistas víctimas de la dictadura cívico-militar entre 1973 y 1990?

(El título se relaciona con el del libro “Morir es la Noticia”, editado por el periodista Ernesto Carmona en 1997).

(Imagen de portada: Cuartoscuro, Animal Político)