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Rocío Mayol Troncoso

Desarrollo científico post Covid-19: ¿Qué les espera a las investigadoras?

Rocío Mayol Troncoso | Lunes 4 de octubre 2021 15:19 hrs.


“¿Dónde están las científicas en la pandemia? La Covid-19 las borra del mapa”. Así de taxativo fue hace poco más de un año y medio un titular en el diario El País. Volver a recordar la pregunta resulta inevitable porque la pandemia ha impactado en un desarrollo científico que ya se veía afectado previamente por la brecha de género. Antes de la irrupción del virus, sabíamos que la participación de las mujeres en investigación alcanzaba solo un tercio a nivel mundial. También sabíamos, de acuerdo al “Diagnóstico Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile (2017), que su presencia disminuye a medida que se avanza en la carrera científica. Pero un reto viral global ha venido a acentuarlo. El número de autoras ha caído durante el confinamiento y el teletrabajo, más que ayudar a compaginar familia y empleo, ha cargado en forma desproporcionada las tareas del cuidado sobre las mujeres. La estadística Alessandra Minello publicó en Nature a mediados de abril del año 2020: «Las madres y padres están enfrentándose a una reorganización a corto plazo del tiempo para los cuidados y el trabajo. A largo plazo, estos cambios de productividad dañarán carreras».

Las participantes de la Plataforma Europea de Mujeres Científicas (en inglés EPWS), colaboraron en la redacción de una carta para resaltar la situación de las mujeres matemáticas durante esta emergencia sanitaria donde señalan que:  “La pandemia del COVID-19 y los consiguientes bloqueos totales y parciales que este año se extendieron por Europa y el mundo no tienen precedentes. No todas las secuelas son negativas: como grupo, hemos ampliado nuestras habilidades y horizontes en la enseñanza digital y los seminarios en línea. Pero el impacto neto en la investigación y la formación académica ha sido desastroso: las conferencias se cancelaron y las colaboraciones se detuvieron. El tiempo programado para la investigación se dividió entre las demandas competitivas de la educación en el hogar, el cuidado de los ancianos y las cuarentenas. La creación de redes y la tutoría se estancaron. Los problemas de salud mental comunes, pero que a menudo no se tratan, se multiplicaron en un momento en que obtener ayuda era más difícil que nunca. Dejemos claro un hecho: no vivimos la crisis por igual. Los profesores sin experiencia perdieron más. Las mujeres perdieron más. Los cuidadores perdieron más. Cuanto más vulnerable es la población, mayor es la desventaja. (…)”.

La carta es una radiografía de un difícil escenario científico en el que Chile no es una excepción. Investigadoras han visto cómo su trabajo se paraliza, mientras que existen escasas medidas de apoyo para los proyectos en desarrollo. Por ahora, en el caso de Fondecyt, la respuesta ha sido la flexibilización del requisito de publicación del informe final y la prolongación de la última etapa por 12 meses, sin extensión del sueldo. El Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación anunció este año una “Política de Igualdad de Género (CTCI)” para el sistema científico, tecnológico y de innovación del país, la que apunta a reducir esta brecha. Sin embargo, hasta el momento, no se conocen con claridad las medidas en terreno que se adoptarán ante esta pandemia y sus consecuencias en la carrera científica, aunque en el documento se menciona el objetivo de promover activamente la participación y progresión de la carrera de las mujeres en la I+D+i. ¿En qué acciones concretas se podrá traducir todo ello? Lo que sí tenemos es, mientras tanto, una certeza: si se mantiene la evaluación de la producción científica traducida en cantidad de artículos académicos, las perjudicadas serán las investigadoras. Una vez más.

Rocío Mayol Troncoso
Psicóloga
Doctora en Ciencias Biomédicas
Fundadora @cientificamente_mujeres

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